Renuncia a los Derechos

1 Corintios 9:8-14

¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?

Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes,

10 o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto.

11 Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros?

Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

13 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar participan?

14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

Predica del Pastor Jaime Greenwood, 9 de octubre, 2011

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I. El Antiguo Testamento verifica el principio de remuneración justo. Vs. 8-10

El Antiguo Testamento era la Biblia de la iglesia primitiva en Corinto mientras que el Nuevo Testamento estaba en el proceso de estar escrito. Pablo cita a Deut. 25:4 como prueba de su punto. Sería una práctica cruel de poner bozal al buey para prevenir que coma mientras el mismo trabajaba en trillar a los granos.

Pablo vio un principio espiritual en este pasaje. No es el buey que importa al Señor sino la actitud atrás de nuestro trato hasta incluso nuestros animales. Es posible que esta frase era un refrán común en la cultura del tiempo de Moisés como por ejemplo “El loro viejo no aprende a hablar.” De todos modos, el principio es que el que trabaja tiene derecho a cobrar por su trabajo.

Ecles. 5:18 vemos que el trabajo nuestro funciona para proveer nuestras necesidades y por extensión la obra de Dios.

II. Un servicio beneficioso debe recibir una recompensa. V. 11

Pablo argumenta que si él había sido utilizado para proveer por las necesidades espirituales de los Corintios 1:5 es lógico esperar una recompensa material como lo más mínimo que pudieron hacer. Rom. 15:25-27

III. El ejemplo de otros líderes cristianos de cobrar. V. 12

A. Es el derecho de cada predicador recibir un salario de la iglesia.

 Es posible que Pablo aquí hace referencia a Apolos y algunos otros ministros en la iglesia en Corinto. Pablo mantiene que él mismo tiene el derecho de cobrar pero no ejerce su derecho.

B. Pablo no quiso poner obstáculo al evangelio.

La idea de un obstáculo es hacer trincheras en el camino delante de un ejército que avance. Para Pablo el evangelio le importaba más que su derecho de cobrar su salario. Hay por lo menos dos razones que Pablo tiene en rehusar lo que le pertenecía.

1. Para evitar la apariencia de recibir algún beneficio propio por su obra misionera.

Los maestros falsos buscaban dinero después de haber hablado con la gente y Pablo quiso evitar estar clasificado con ellos.

2. Evitar que los pobres se sientan la obligación de contribuir y así nunca hacerse cristianos.

Más adelante en versículo 22 habla de hacerse todo a todos para salvar a algunos. Nuevamente es su temor a poner algún obstáculo al evangelio que no le permite, por su consciencia, recibir un salario.

 III. La práctica de los sacerdotes levíticos de participar en las ofrendas. V. 13

Si, bajo la ley, los ministros recibieron apoyo económico del pueblo a que ministraban, ¿no: deben también los que ministran bajo la gracia recibir algún apoyo económico? En Números 18:8-32 y Levíticos 6:14-7:36 la Biblia da los reglamentos para el sostén de los sacerdotes.

De igual manera los mismos sacerdotes en el templo de Corinto recibieron su pago por su trabajo en ministrar al pueblo.

IV. La instrucción de Jesús mismo de apoyar a través de  la obra a los que ministran. V. 14

El argumento de más peso sería la enseñanza de Jesús mismo sobre el asunto de recibir apoyo mientras que uno predique el evangelio. Lucas 10:7-8 El hecho de que el obrero es digno de su salario es una obligación que la iglesia local no puede descuidar.