La Edificación de la Iglesia Local (1 Cor. 14:1-5)

El amor es un mandato para todo creyente. La falta de amor en la iglesia de Corinto había llegado a ser notorio como un problema espiritual. El amor verdadero que acaba de describirse en el capítulo 13 debía ser procurado por ellos con diligencia. Por esta razón el apóstol Pablo continúa su argumento a favor de los mejores dones con una admonición de seguir el amor verdadero y practicar los dones dados por Dios.

Escuchar/Descargar audio aquí (mp3).

1 Cor. 14:1-5

1 Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.

2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.

3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.

4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

La profecía es el mejor don. Vs. 1-3

El amor no debe impedir el uso de los dones espirituales. No hay que hacerlos todos a un lado los dones para mantener a la unidad. Si los dones espirituales proceden de Dios entonces son para procurar. La palabra griega se traduce literalmente celoso y significa tener un fuerte deseo de conseguir. Pablo mantiene que el mejor don es la profecía y hace algunas comparaciones para comprobar esta verdad.

La profecía edifica. V. 1

Era deseable porque producía crecimiento en toda la iglesia. La profecía significa recibir inspiración directa de Dios. Hoy por hoy no hace falta directa revelación porque tenemos la Palabra de Dios terminada. Entonces vemos la práctica de la predicación de la misma que es distinto en que el predicador se prepara para edificar a la iglesia con la Palabra de Dios, pero la función de la edificación todavía se logra.

Hablar en lenguas falsificadas no edifica a la iglesia. V. 2

Pablo utiliza el singular de la palabra lengua en el V. 2, 4, 13, 14, 19 y 27. En cada caso se refiere al hablar este idioma en el sentido negativo mientras que hace referencia al verdadero don en el plural en V. 6, 18, 22, 23 y 29. Los traductores de la Reina Valera añadieron la palabra “extraña” o “desconocida” en cada caso singular porque ellos reconocieron que el Apóstol Pablo quiso hacer distinguir entre el verdadero don y el don falsificado con el uso del singular y plural. Los idiomas que se traducen son lenguas y el hablar palabrerías es un lengua “desconocida.” La única posible excepción es el vs. 27 donde Pablo hace mención de un idioma hablada a la vez por el hermano de la iglesia.

La idea que hablamos a Dios no es una fuerte posición para el uso del don hoy por hoy. En el griego el artículo definido para asegurarse que hace mención del Dios creador y no solamente cualquier dios pagano. Hay otro problema en el versículo 2 y es la traducción de la palabra Espíritu con mayúscula. Esto no es una referencia al Espíritu Santo sino una referencia al espíritu humano como se hace en el V. 14. Ellos no hablaban por el espíritu Santo sino por su propio espíritu o algún demonio, y los misterios que hablaban eran semejantes a los de las religiones paganas misteriosas.

La profecía es coherente. V. 3

La profecía existe en contraste a las lenguas falsificadas y adulteradas como la predicación de la verdad. “Este producía la edificación de la iglesia, alentaba a la obediencia y alentaba en medio de la tribulación, lo cual era el deseo de Dios para Su iglesia.” Los dones espirituales sirven para el bien de toda la iglesia y no una persona en particular.

La edificación de la iglesia es de mayor importancia. Vs. 4-5

De nuevo Pablo emplea el singular para hacerse referencia a la palabrería insensata de algunos que hablaban sin el entendimiento.

Hay que edificar a otros. V. 4

Pablo dice con sarcasmo que uno edifica a sí mismo cuando habla en un idioma desconocido u oculto. Es decir que hace crecer su imagen frente a los otros creyentes con el gran espectáculo que ofrece. Pero la profecía edifica a los demás mientras que uno explica con claridad el mensaje de Dios.

Todos los dones tienen importancia para la edificación. V. 5

Pablo no condena al don de lenguas verdadera porque proviene de Dios. Pero el verdadero don viene acompañado siempre por la interpretación o carece de sentido en la congregación. Pablo mantiene que es mejor profetizar para que el cuerpo este edificada.