Cristo Vive en Mí

Gálatas 2:15-21
15 Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles,

16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.

17 Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera.

18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago.

19 Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.

20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 12 de agosto, 2012

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La idea de la justificación por la fe se ve por la primera vez en esta carta, y probablemente por la primera vez en los escritos de Pablo (si es que creemos que Gálatas es la primera carta escrita por el Apóstol).  Es vital entender esa doctrina para poder comprender como vivir la vida cristiana.

Job pregunta en el capítulo 9:2 ¿cómo se justificará el hombre con Dios? Llega a ser una pregunta muy importante porque la contestación tiene consecuencias eternas. La respuesta dada por Dios es “mas el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4); y es esa verdad que liberó a Martín Lutero de la esclavitud religiosa. Hay tres libros en el nuevo testamento para explicar el concepto de “los justos.” Romanos nos explica el significado de “los justos”; Gálatas nos explica “vivirán”; y Hebreos nos explica “por la fe.”

Pero ¿qué es la justificación? La justificación es el acto de Dios mediante el cual declara al pecador creyente justo en Cristo Jesús. Cada palabra de esta definición es importante. La justificación es un acto (acontecimiento) de Dios y no un proceso. Ningún creyente es más justificado que otro creyente. Romanos 5:1 literalmente dice “Habiendo-sido-una-vez-para-siempre justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios.” Ya que somos justificados por fe, es una transacción inmediata entre el pecador creyente y Dios. Si fuimos justificados por las obras llevaría tiempo.

Es más, la justificación es un acto de Dios; no es un resultado del carácter o las obras del hombre. “Dios es el que justifica” según Romanos 8:33. No es por hacer las obras de la ley que un pecador logra estar bien delante de Dios, sino por poner su fe y confianza en Jesucristo. Pablo agrega más adelante que la ley existe para revelar el pecado en nosotros, no para salvarnos del pecado Rom. 3:20. Dios en su misericordia ha depositado nuestros pecados sobre Cristo – y la justicia de Cristo ha sido aplicada a nuestra cuenta II Cor. 5:21.  En la justificación, Dios declara al pecador creyente justo; no lo hace justo (por supuesto, la justificación produce una vida cambiada según Santiago 2). Antes de creer en Jesucristo el pecador se encuentra delante de Dios CULPABLE; pero en el momento en que confía en Jesucristo es declarado INOCENTE y jamás puede volver a ser CULPABLE otra vez.

La justificación es mucho más que el “perdón,” porque una persona puede recibir el perdón y después salir a pecar otra vez y ser culpable. Una vez que sos “justificado por la fe” no podés ser más culpable delante de Dios. La justificación también es distinta a la absolución porque un criminal absuelto todavía lleva el record de su crimen. Cuando un pecador es justificado por la fe, sus pecados no se vuelven a nombrar jamás Salmo 79:8, y Dios no mantiene un record de estos pecados Romanos 4:6-8.

Por último, Dios justifica a los pecadores, no a las “buenas personas.” Pablo declara que Dios justifica a los impíos Romanos 4:5. Una de las razones por las cuales la mayoría de los pecadores no son justificados es porque no están dispuestos admitir que son pecadores. Los pecadores son la única clase de personas que Jesús puede salvar.

Pablo ahora nos indica cuales son los resultados de esta justificación en nuestra vida. El hecho que Cristo ahora vive en mí debe producir una nueva forma de pensar, y mí nueva forma de pensar va a determinar la forma en que actúo.

I. Libres de la Ley. Vs. 17-18

Las obras cuentan con los esfuerzos humanos; mientras la fe depende de un esfuerzo divino.

A. No podemos volver a esclavizarnos bajo la ley. V. 17

El argumento es así, no encontramos a la salvación a través de la ley, sino en Jesucristo. Ahora, ¿por qué volver a esclavizarnos nuevamente bajo la ley? Al hacerlo significa que Cristo solamente no nos salvo, o si no, no sería necesaria la ley. Así que, Cristo nos hizo pecadores.

B. Está abolido el legalismo. V. 18

Todas las obras religiosas son innecesarias para lograr la salvación. Jesús cumplió la ley cuando murió en la cruz por nosotros. La ley en sí no está abolida porque es perfecta. Pero tiene su perfecto cumplimiento en Jesucristo. Entonces no es necesario hacer las obras religiosas agregadas a la ley no tienen mérito alguno. Si vuelvo a implementar esta sistema de reglamentos en mí andar cristiano, voluntariamente me hago un transgresor de la ley. V. 16

II. Cristo en mí. Vs. 19-21

A. Todos nuestros pecados fueron pagados. V. 19

Me considero muerto a la ley porque en Jesucristo la pena de muerte ha quitado todo el señorío de la ley sobre mí. Pero no es para poder pecar como quiero, sino para tener el poder necesario para vivir una vida santa y limpia, una vida cristiana.

B. No estamos solitos. V. 20

En el versículo 16 el Apóstol Pablo utiliza la palabra “sabiendo” para demostrar que el concepto de la justificación por Dios no es algo nuevo. Ya hemos visto que es una verdad hablada en el Antiguo Testamento. Pero hay que preguntar ¿cómo saben de esta verdad? ¿Qué es la fuente de esta verdad? La respuesta es que sabemos por lo que dice la Palabra de Dios. Es precisamente lo que dice Romanos 6:11 cuando Pablo dice “así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios.” La palabra traducida “considerarse” se usa para expresar una confianza en lo que uno sabe que es la verdad.

Cuando nosotros llegamos a saber que somos en Cristo y que literalmente debemos vivir bajo el control de Dios a través del Espíritu Santo, entendemos como es posible tener victoria en la vida cristiana. Es a través de la Palabra de Dios que sabemos como vivir y lograr la victoria en la lucha diaria. El verdadero yo está crucificado con Cristo y resucitado por él Romanos 6:4. No para hacer lo que quiero, sino lo que Él me manda a hacer a través de Su Palabra.

C. La obra de Cristo es necesario. V. 21

Pablo concluye con el argumento que la ley no puede salvar o Cristo se equivocó e hizo un sacrificio innecesario. La realidad es sino por la gracia de Dios estaríamos fritos Romanos 5:15. Precisamos la gracia de Dios y lo podés conseguir hoy.