¿Qué es la motivación?

¿Qué es la motivación? El diccionario define la motivación como “aquello que da sentido y dirección a la conducta”. Según esta definición, estamos buscando algo que nos lleve a hacer el ejercicio, algo que nos pone en movimiento. ¿De dónde viene ese ‘algo’? Para algunas personas, como los atletas, puede venir del deseo de competir y ganar. Para otros, puede provenir de un deseo de estar sano o vivir más tiempo para sus hijos. Para la mayoría, la pérdida de peso es a menudo el objetivo. Pero, ¿eso es suficiente para motivarnos? A juzgar por los problemas de la obesidad, sería un no.

El problema de la motivación es que muchos de nosotros creemos que es algo que nos vendrá si esperamos lo suficiente…que algún día vamos a despertar y finalmente desear hacer el ejercicio. En lugar de creer en esa fantasía, tal vez todo iría mejor al darnos cuenta de que la motivación es algo que creamos, no algo que esperamos.

En el mundo de la motivación personal muchas veces encontramos la fuerza necesaria para poder lograr nuestras metas. Pero ¿qué de nuestra motivación para vivir la vida cristiana con éxito? Lamentablemente nuestra carne es muy propensa a mantenernos en la misma posición espiritual durante mucho tiempo. En vez de seguir creciendo nos encontramos estancados a menudo.

Participantes Activos en la Santificación – predica de Jaime Greenwood, 2 de septiembre, 2012

[youtube http://youtu.be/mFWVfqHELHQ]

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Filipenses 2:12-18

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas,

15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

18 Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Pablo escribe esta porción de su carta a los Filipenses para animarlos a implementar un plan que incluye metas bíblicas para su crecimiento espiritual. Pablo enseña que a diferencia de la motivación de realizar un ejercicio corporal, no estamos solitos para crear nuestra motivación personalmente, sino Dios nos acompaña durante todo el proceso y con el comienzo. Así que, es de esperar encontrar a todos los creyentes activamente en búsqueda de nuevos niveles de santificación.

I. El creyente está exhortado constantemente a crecer en los asuntos que pertenecen a su salvación v. 12-13

A. Ser obediente a los mandatos cristianos. V. 12a

Esta palabra traducida obediencia es algo que ocurrió en el pasado y sigue vigente en el presente. El término expresa la postura de un hombre en relación a los poderes morales o religiosos dominantes, sea en un buen o mal sentido: Ro. 6:16[1] Como un término para la actividad religiosa debe siempre ser contemplado dentro de la esfera de una religión que recibe la divina Palabra por el escuchar y después se convierte en una acción[2] Pablo dice que no solo puede ser el anhelo del creyente obedecer en la presencia de sus líderes cristianos sino en todo momento. No solamente motivado desde el lado de afuera, sino una motivación interna producida como resultado de la regeneración.

No somos obedientes porque si no vamos al infierno. Somos obedientes porque hemos sido rescatados del infierno y llamados a andar en una nueva vida.

B. Activamente participar en procurar la santificación. V. 12b

La palabra griega traducida ocupaos significa trabajar hasta lograr el fin deseado. Algunas religiones sacan este versículo de su contexto para decir que el ser humano tiene un papel importante en terminar su salvación una vez comenzada por la fe en Cristo.  Pero a la luz de los pasajes como por ejemplo Ef. 2:8-9 y Rom. 3:21-24 llegamos a la conclusión que esto es totalmente imposible. Más bien hace referencia a la responsabilidad de cada creyente de ser obediente a participar en la santificación. 3:13-14

La actitud correcta involucra tanto un temor de Dios saludable que implica evitar ofender a Dios y un temblor del mismo, término que se utiliza para describir la ansiedad de quien desconfía completamente en su capacidad para cumplir con todos los requisitos necesarios, pero religiosamente hace todo lo posible por cumplir con su deber.[3]

¿Hace cuanto que estás preocupado por si cumplís la voluntad de Dios con tu vida?

C. Realizar que Dios es quien produce todas las buenas obras V. 13

Nuestra participación en nuestra santificación siempre viene acompañada por Dios y Su poder. Las palabras produce y hacer provienen del mismo verbo que se traduce literalmente “energía.” La producción de nuestro obrar es posible por nuestro Dios quien nos da el deseo y la fuerza para poder cumplir la buena voluntad de Dios. Tenemos a nuestro alcance todos los recursos para obtener la victoria en la vida cristiana si estamos dispuestos a participar en el plan de Dios.   Dios es quien nos ha modelado a la salvación, para la gloria del cuerpo celestial: 2 Cor. 5:5.[4] No podemos culpar a Dios cuando faltamos ganas de hacer la voluntad de Dios. Si descuidamos la lectura de la Palabra de Dios no vamos a tener contacto con nuestro Dios y así faltamos ganas de andar en temor y temblor.

II. El creyente tiene un propósito para lograr. Vs. 14-16a; Mateo 5:16

A. Vivir una vida sin rechazar la voluntad de Dios. V. 14

Es tanto un rechazo de la voluntad de Dios como las circunstancias de nuestras vidas y un cuestionamiento de los propósitos de Dios en nuestras vidas. Murmurar significa hablar en voz baja quejándonos. Contiendas son cuestionamientos o críticas de la bondad y plan de Dios.

B. Vivir una vida en contraste con el mundo. Vs. 15-16a

Hay varias razones por las cuales los creyentes deben mantener la actitud correcta en medio de las circunstancias de la vida. Los inconversos se quejan y culpan a otros mientras los creyentes se gozan en el Señor. La sociedad es “torcida” =maligna y perversa pero el creyente debe ser irreprensible y sin mancha. Esto es llevar una vida libre de crítica en cuanto al pecado y maldad. El mundo es oscuro mientras el creyente brilla como una luz, demostrando un carácter plenamente cristiano. El mundo ofrece desilusión mientras el creyente “asido de la palabra de vida,” resplandece lo que es vivir la Palabra de Dios. Todo esto permite al creyente no solo vivir una vida gozosa sino también le permite ser un testigo de las verdades bíblicas.

III. El creyente recibe una promesa para creer. Vs. 16b-18

“¿Qué es esa promesa? Que el gozo viene de la sumisión.”[5]

A. Seremos gozosos en gloria si logramos la meta. V. 16b

B. Somos gozosos en la actualidad cuando nos rendimos en sacrificio. V. 17-18


[1] Kittel, Gerhard (Hrsg.) ; Bromiley, Geoffrey William (Hrsg.) ; Friedrich, Gerhard (Hrsg.): Theological Dictionary of the New Testament. Grand Rapids, MI : Eerdmans, 1964-c1976, S. 1:223-224

[2] Ibid

[3]Strong, James: The Exhaustive Concordance of the Bible. electronic ed. Ontario : Woodside Bible Fellowship., 1996, S. G5156

[4] Kittel, Gerhard (Hrsg.) ; Bromiley, Geoffrey William (Hrsg.) ; Friedrich, Gerhard (Hrsg.): Theological Dictionary of the New Testament. Grand Rapids, MI : Eerdmans, 1964-c1976, S. 3:635

[5]Wiersbe, Warren W.: The Bible Exposition Commentary. Wheaton, Ill. : Victor Books, 1996, c1989, S. Php 2:16