La comunicación bloqueada

La Comunicación (Parte 5): La comunicación bloqueada

Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. (Efesios 4:25-30)

Mantén Abiertos los Circuitos

Hablar y comunicar no son necesariamente la misma cosa. En numerosos ocasiones traté de llamar a alguien pero no pude comunicarme porque los circuitos estaban bloqueados. Algo pasaba en la línea que hizo imposible mi llamada. Si hubiera hablado ante mi teléfono por varias horas, nadie lo habría aprovechado; y el mensaje no llegaría a la persona a quien iba dirigido. Es muy común que en muchas familias los circuitos están bloqueados. Puede ser que a las familias disfuncionales no les falte la verborrea; los mensajes son enviados pero los miembros de la familia no los reciben ni entienden. No están usando las palabras para edificarse, animarse o hacer que los miembros de la familia estén en armonía (Ef. 4:25, 29). Los circuitos de comunicación deben estar libres, abiertos si estas familias van a funcionar bíblicamente.

 

Dos Categorías de Hablar que Bloquean los Circuitos

Estos son parte de las instrucciones para cómo relacionarnos con los demás a través de una comunicación efectiva.

1. La Mentira – El versículo 25 dice que la mentira bloquea la comunicación en tu familia. La Biblia indica que todos nosotros practicamos la mentira (Salmo 58:3; Jer. 17:9). Todos tenemos un corazón engañoso y descarriado que se ha apartado desde el nacimiento hablando mentiras. Algunos de nosotros somos más engañosos que otros, pero ninguno de nosotros ha sido absolutamente honesto.

a. Mentira Descarada – Las mentiras pueden ser practicadas de muchas maneras. La forma más común es la mentira descarada. Algunos miembros de la familia dicen, “Sí, lo voy a hacer” pero no lo hacen, “No lo hice” cuando sí lo hicieron; “No lo dije de la manera que lo entendiste” cuando esa era su intención. Por miedo Abraham mintió a Faraón sobre su relación con Sara (Gen. 12:10-20). La Biblia demuestra cinco cosas acerca de la mentira 1) es una práctica común. 2) hasta la gente piadosa está tentado a mentir. 3) debemos tomar en serio la amonestación de cuidarnos de la mentira. 4) otros miembros de la familia se dan cuenta de las mentiras. 5) la mentira causa problemas personales y familiares.

b. La Exageración Letal – La exageración es una forma de mentira más sutil, pero igualmente letal. Ocurre cuando inflamamos las cosas fuera de proporción. Las palabras como “siempre”, “nunca”, “nada”, “totalmente”, “absolutamente” y “todo el tiempo” sirven como tarjetas rojas, avisándonos que existe una aseveración exagerada. Raramente es verdad que alguien comete “siempre” cierta ofensa o “nunca” realiza una buena obra en particular. Pero no es una exageración decir que las relaciones familiares son dañadas por tales exageraciones.

c. Falsificación – La falsificación, primo cercano de la exageración, es parte de la familia de la falsedad. Tal vez no existe forma más común de mentir, ya que cambia el orden de los hechos sobre una persona y su comportamiento. La verdad es torcida y distorsionada añadiendo, suprimiendo o presentando con parcialidad los hechos así que el resultado poco tiene de realidad. Como nos advirtió Jesús, hay instancias cuando alguien es maltratado por miembros de su propia familia (Mat. 10:36). Es más, cuando nos lastima otra gente, tendemos a falsificar sus palabras y motivos, causando más disensión en el hogar.

2. Las Palabras Corrompidas – Una segunda categoría de palabras que bloquean circuitos es mencionada en Efesios 4:29. La palabra corrompida, al igual de las falsificaciones, debe ser erradicada de nuestra conversación.

a. La Desviación – Esto ocurre cuando, en el curso de la conversación, ningún asunto es discutido a plenitud. Hay cambio constante de temas sin llegar a ninguna resolución de nada.

b. La Brusquedad Verbal – La brusquedad es una forma de hablar insalubre que hay que hacer a un lado. Las Escrituras nos animan a que seamos expertos en la técnica de la suavidad. Si pronuncias palabras suaves, benignas y respetuosas, la gente se acercará a ti.

c. Palabras de pólvora – Proverbios 18:6 describe a un tipo de discurso insalubre muy serio al que llamo “palabras de pólvora.” Cuando algunas personas “disparan” con su boca, es muy difícil no regresarles el tiroteo verbal, si no físicamente. Su discurso explosivo invita a los azotes, figurativa o literalmente.

d. Discurso Negativo Excesivo – Algunas gentes se quejan constantemente y siempre andan buscando faltas. Pocas veces afirman o hablan de las virtudes positivas en otros. Raras veces reconocen las cosas buenas que pasan en el mundo o en la iglesia o en su familia. Son expertos en el discurso negativo excesivo. El hogar es convertido en un lugar donde los espíritus están quebrantados o abrumados en vez de levantados, donde reina el desánimo en vez de la felicidad – un lugar que la gente quiere y querrá evitar.

¿Quieres edificar tu familia como Dios quiere? Toma en serio estos bloqueadores de circuitos. Por fuera parecen inocentes e inofensivas. Pero no lo son. ¡Son letales!    

TU FAMILIA, COMO DIOS LA QUIERE, por Dr. Wayne A. Mack