La Comunicación (Parte 6): A Decir la Verdad

Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (Ef. 4:25)

La importancia y el poder de la comunicación verbal

Como hemos visto en Efesios 4:25: “hablad…cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.” 1.) Nos manda hablar.  La comunicación es una obligación. 2.) Cada uno de nosotros tiene la orden de hablar. Dios quiere que practiquemos la comunicación efectiva. 3.) Debemos hablar cada uno con su prójimo (vecino, el compañero cristiano, cualquier persona cerca de nosotros, cualquier humano con quien tenemos contacto (Luc. 10:29-37).  4.) Debemos hablar unos con otros porque somos miembros de un cuerpo (Ef. 4:16, 1 Cor. 12:13). Lamentablemente la humanidad nunca ha inventado un instrumento con más poder destructivo que la lengua humana. Pero a la vez esta misma lengua puede ser una fuerza enormemente positiva y constructiva en tu vida familiar.

 

El Buen Discurso es Veraz

(Ef. 4:25) La veracidad con otros empieza siendo veraz en cuanto a lo que eres.  Las Escrituras nos advierten muchas veces del engañarnos a nosotros mismos. Santiago escribe el peligro de ser guiado por ilusiones (Sant. 1:22).  Jeremías informa que nuestro corazón es más perverso que todas las cosas (Jer. 17:9). El escritor de Proverbios asevera que nos engañamos a tal grado, que ni tenemos conciencia de lo pecadores que somos (Prov. 16:2). En muchas de sus epístolas, Pablo toca el mismo tema; por ejemplo, a los corintios escribe, “Nadie se engañe a sí mismo” (1 Cor. 3:18), y urge a los romanos no tener un concepto más alto de sí que el que deben tener. (Rom. 12:3).

 

La Verdad Duele a Veces

Ser honestos con nosotros mismo no siempre es fácil.  A veces es humillante, doloroso y aterrador vernos como en verdad somos.  Como enfrentar la verdad puede ocasionar dolor, negarse a reconocerla parece ser una vía segura de evitarlo. En realidad eso nos impide que desarrollemos la relación que Dios propuso que tuviéramos con Él y con otras personas.  Y estas relaciones pueden ser construidas solamente sobre un cimiento de sinceridad y honestidad.  Y no podemos ser honestos con Dios u otros si no tenemos voluntad de hablar la verdad con nosotros mismos.

 

Andando en la Luz

Varios versículos en 1 de Juan nos ayudan a entender por qué la sinceridad y la honestidad son cruciales para unas relaciones sanas.  “Si decimos que tenemos comunión…, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él (Dios) está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7).

Dos declaraciones sobre la verdad de este pasaje:

  1. La verdadera comunión con Dios y otros es imposible para la gente que anda en tinieblas. “Si decimos que tenemos comunión, y andamos en tinieblas, mentimos.”
  2. Juan dice, “Si andamos en luz,…tenemos comunión…”  Andar en la luz es requisito prescrito para la comunión verdadera con Dios y otros.
  3. Al construir sobre esta definición, podemos concluir que andar en la luz significa que debemos ser veraces y abiertos con nosotros y con los demás.

Esconder o disculpar nuestro ser interior, incluyendo nuestros pecados y debilidades, impide que desarrollemos unas relaciones de altura. (1 Juan 1:8, 10)  También, imposibilitamos que haya una verdadera comunión. Tengamos que andar en la luz, de tal manera que tengamos una conciencia cabal de nuestros pecados (1 Juan 1:9).  Jesús indica que los que no quieren ser descubiertos evitan la luz; pero los que no tienen miedo de que los conozcan tal como son se acercan a la luz (Juan 3:20-21).  No pretenden ser lo que no son.

 

Niveles y Estilos de Comunicación

En cualquier relación creciente, las personas tienen que comunicarse en varios niveles.  Existen relaciones familiares profundas, armoniosas e íntimas cuando las personas utilizan diferentes estilos de comunicación. Cada estilo es importante y debe su empleado de proporciones apropiadas por todos los miembros de la familia.

Nivel 1: Frases esenciales para empezar conversaciones“¡Buenos días!” “Hola, ¿cómo estás?”

Nivel 2: Reportar hechos o información. Aunque comunicar los hechos es esencial, las relaciones seguirán siendo superficiales si la conversación nunca llega a ser más profunda que eso.

Nivel 3: Impartir ideas, evaluaciones, juicios o invitar a otros a analizar ciertos eventos o hechos. “En mi opinión…” “Creo que…” Algunas personas pretenden protegerse de la crítica de desacuerdo. Mientras sus opiniones sean mantenidas en secreto, nadie puede decir, “¡Qué ridículo! ¡No veo por qué piensas así!  O sea recibir consejo que no quieres escuchar.

Nivel 4: Reconocer apropiadamente y expresar nuestros verdaderos sentimientos (Prov. 26:23-28).

TU FAMILIA, COMO DIOS LA QUIERE, por Dr. Wayne A. Mack