¿Por qué pelean las familias? (Parte 1)

“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” (Ro. 12:18)

“Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.” (Ro. 14:19)

“Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.” (Ro. 14:1)

 

Desafortunadamente los conflictos entre la gente es algo muy común hoy en día. Vemos a cristianos morderse y consumirse unos a otros en el hogar y en la iglesia cuando luchan y riñen continuamente. En muchas familias, aún las cristianas, la discordia es algo normal. ¿Qué de vos y tu familia? ¿Batallás algunas veces con otros miembros de tu familia? ¿Has contendido con tu patrón, tus compañeros de trabajo, tus vecinos, tus compañeros en la iglesia? Estoy seguro de que no hay nadie que nunca haya tenido un conflicto con alguien. Algunos tienen más que otros. Si somos honestos admitiremos que sí hemos tenidos conflictos con otros, incluso con los miembros de nuestra familia.

Los Desacuerdos Son Inevitables 

Ocasionalmente me dice la gente: “Tenemos diferencias en casi todo. No podemos ponernos de acuerdo. Ciertamente eso es prueba de que nuestro matrimonio no era la voluntad de Dios.” Mi respuesta es: “Adán y Eva fueron hechos uno para el otro, la pareja perfecta, especialmente por Dios. Aun así se decepcionaron uno del otro. Adán culpó a Eva por haberle dado a comer la fruta prohibida. Eva echó la culpa sobre la serpiente. Inclusive culparon a Dios.

Rebeca e Isaac fueron juntados especialmente por Dios. Dios guió al siervo de Abraham hasta Rebeca para que sea la esposa de Isaac (Gen. 24). Pero el libro de Génesis revela que ellos también tenían sus desacuerdos. Esto no significaba que Dios hubiera equivocado. Solo que necesitaban aprender a congeniar.”

Al contrario de los pensamientos de muchos, la diferencia entre un hogar feliz y uno infeliz no es la presencia o ausencia de diferentes puntos de vista. La diferencia básica es que en el primer hogar la gente enfrenta  y resuelve sus conflictos, mientras que en el otro no saben cómo hacerlo.

Varias cartas del Nuevo Testamento contienen peticiones que indican que el tema “solución de conflictos” es de inmensa relevancia. Pablo escriba a los gálatas en Gálatas 5:15,  Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.” Santiago 3:18-4:2 indica que no es solamente un punto de vista académico; ya que los conflictos eran muy comunes entre la gente a quién Santiago escribió.

“Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.  ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?  Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.” (Santiago 3:18-4:2)

 

TU FAMILIA, COMO DIOS LA QUIERE, por Dr. Wayne A. Mack