El Cordero de Dios

Lo que Juan el Bautista revela acerca de Jesús no es algún estándar moral aún más elevado e inalcanzable. No, Jesús reveló que Dios desea relacionarse con nosotros como un Padre con sus hijos; a través de la gracia y no por la ley. Para cada persona  que su único contacto con Dios es doloroso y condenatorio, Juan ahora le ofrece un mensaje importante.

Juan 1:29-34

29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.

31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.

32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.

33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

PREDICA DE PASTOR JAIME GREENWOOD, 28 DE OCTUBRE, 2012

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Desde hace mucho tiempo los judíos esperaban su Mesías. No un Salvador que les iba a liberar de sus pecados, sino uno que les llevaría a quitar de encima sus opresores el gobierno romano. Cuando Juan el Bautista apareció en el desierto con un nuevo mensaje de Dios esto produjo mucha confusión en cuanto a su persona. Tantas personas se interesaron en su ministerio que los líderes espirituales enviaron una delegación para interrogarle a Juan el Bautista acerca de quién era. Juan da testimonio que es una voz que proclama la venida del verdadero Mesías. Ahora en el segundo día de esta serie de acontecimientos de varios días, Juan relata que Jesús es el Mesías que quita el pecado del mundo. También agrega cómo llegó a esta conclusión de estar convencido que su primo era el Cordero de Dios.

I. Juan el Bautista revela el propósito del verdadero Mesías. V. 29

A. Juan revela a Jesús como el Mesías.  Cuando el texto dice que Jesús venía a Juan literalmente significa que  “se le acercaba.” Juan Bautizó a Jesús hace un tiempito atrás. Parece que Jesús después fue llevado al desierto dónde fue tentado por Satanás durante cuarenta día de ayunos y después de pasar por la prueba vuelve a dónde se encuentra Juan.

Más adelante vemos cómo Juan llega a esa conclusión en el versículo 33. Al verle a Jesús Juan dice a todos los presente “He aquí.” Todos los judíos e israelitas que estaban interesados en saber si Juan era el Mesías ahora tienen su respuesta. “He aquí,” el verdadero Mesías está delante de todos ustedes. Capaz no lo reconocen pero yo le presento como “el Cordero de Dios.”

B. Juan presenta a Jesús como el Cordero de Dios.  Esta frase es única en toda la Biblia. Es verdad que Jesús se presenta en otros pasajes como un Cordero especialmente en Apocalipsis, pero la frase Cordero de Dios es original con Juan el Bautista. Muchas personas opinan sobre qué quiere decir esta frase. Es cierto que conlleva la idea del cordero sacrificado día y noche para los pecados del pueblo como está mandado en Éxodo 29:38-46. Pero no se llamaba al cordero el que exclusivamente quitara los pecados del mundo. Ha bastante interpretaciones de esta frase sin llegar a un consenso, pero al final de todos es cierto que esta frase hace una alusión al sacrificio. “Todo lo que los sacrificios antiguos anunciaban se cumple en forma perfecta en el sacrificio de Cristo” (Leon Morris El Evangelio Según Juan Vol. I p. 184). Este sacrificio está profetizado en Isaías 53:4-12,

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.”

Cuando Jesús murió en la cruz del calvario su sacrificio llega a ser la culminación de todos los años de sacrificios de animales. Su sacrificio, una vez para siempre, satisface las demandas de un Dios Santo. La expiación por nuestros pecados es a través del sacrificio de Cristo y hace posible nuestra reconciliación con Dios.

C. Juan declara que Jesús es capaz de quitar el pecado del mundo.  La palabra quitar en el contexto conlleva la idea de “llevar en sí” o “carga a alguien con.” “Estamos hablando de propiciación por medio de la sustitución” (Morris, p. 184). La propiciación es el aplacamiento de la ira y juicio de Dios. Jesús acaba con nuestras culpas delante de su Padre totalmente.

Es interesante que en el griego la palabra pecado esté en el singular. Esto es “porque se refiere a la totalidad del pecado del mundo, y no a un número de acciones individuales. La expresión “el pecado del mundo”… La referencia a “el mundo” es otra manera de enfatizar la universalidad de la propiciación de Cristo. Sirve para salvar a todas las personas, sean cuales sean sus necesidades” (Morris, p. 184-185).

Jesús quiere quitarte tus pecados si estás dispuesto a recibirle como su Salvador (V. 12).

 II. Juan el Bautista revela el propósito de su ministerio. Vs. 30-31

A. Juan apunta a la humanidad de Jesús. V. 30  Parte del ministerio de Juan el Bautista centraba en mostrar al pueblo judío un hombre que a la vez era su Dios. Juan mismo dice que está repitiendo sus propias palabras de que Jesús es eternal Dios y de hecho su ministerio es más importante que lo del Bautista.

B. Juan manifiesta a Israel su Mesías. V. 31  Es  natural entender la frase “no le conocía” como una referencia al hecho de que Juan no  lo reconoció como el que estaba por venir. Juan dice que bautiza con agua no para salvar al pueblo de sus pecados, sino para “dar a conocer al Mesías entre el pueblo de Israel” (Morris, p. 186). Juan predica arrepentimiento del pecado y el bautismo como una manifestación externo de un cambio interno. Pero eso no llega a ser su propósito final porque el ministerio de Juan funciona para revelar al Mesías a su pueblo.

 III. Juan el Bautista da testimonio de que Jesús es el Hijo de Dios. Vs. 32-34

A. Juan recibió el señal de de que Jesús es el Mesías. Vs. 32-33  Juan dice que vio algo que siga teniendo efecto en el presente. Vio en el sentido físico al Espíritu de Dios descender en forma de una paloma. Muchos han comentado sobre la idea de una paloma y su significado. Puede ser que indica la mansedumbre de carácter o un emblema del vuelo para representar al Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios descendió y literalmente posó sobre Jesús.

Juan dice que recibió una revelación sobrenatural de que Jesús era el Mesías cuando Dios le reveló que el señal sería justamente el Espíritu de Dios descender sobre Él. Éste es quien tiene el importante ministerio de bautizar con el Espíritu Santo. Nuevamente tenemos una referencia a la obra de Cristo como algo mayor a la obra de Juan el Bautista. Dios quiere tener contacto con nosotros su creación y lo hace posible a pesar de nuestro pecado cuando le acercamos por medio de Jesucristo y su obra redentora.

B. Juan el Bautista reconoce a Jesús como el Elegido de Dios. V. 34  Juan dice que “he visto” y “he dado testimonio” para apuntar al hecho que su ministerio continua hasta el día de hoy. La frase traducida “Hijo de Dios” es algo dudable. Hay fuerte evidencia en los manuscritos de que originalmente era el “Elegido de Dios.” Los dos son posible porque el Elegidos de Dios indica que para Juan Jesús llega a ser “el objeto del llamamiento divino” mientras el término “Hijo de Dios” “hace hincapié en la divinidad de Cristo” (Morris, p. 189,190). Llegamos a la conclusión que Juan quiere transmitir la idea de la relación íntima entre Dios el Padre y Dios el Hijo.