Ven y Ver

Juan 1:35-42

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.

41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).

42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 4 de nov. 2012

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Llegamos al tercer día consecutivo de eventos que incluyen el testimonio de Juan el Bautista acerca de Jesús. En esta oportunidad, Juan el Bautista apunta nuevamente a Jesús como el verdadero Cristo. El resultado es que dos de los discípulos de Juan comienzan a seguirle a Jesús. Vamos a ver algunas lecciones de la invitación de Jesús de experimentar una vida que gira en torno del andar diario con el Salvador.

I. Juan indica que Jesús es el verdadero Cristo. Vs. 35-37

El ministerio de Juan era justamente identificar al Mesías. Entonces cuando Jesús se le acerca Juan verbalmente afirma que éste es el Mesías.

A. Juan apunta la marca temporal. V. 35  Juan nos dice que el día siguiente al de su identificación a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo Jesús pasaba nuevamente. Juan ministraba de forma continua en pronunciar a la venida del Mesías y la necesidad de arrepentimiento. Su ministerio había producido seguidores o aprendices.

B. Juan indica que Jesús es el Cordero de Dios. V. 36  En esta ocasión llegamos a entender que los dos discípulos por los menos son los que le escucharon a Juan pronunciar estas palabras. Lo que quedó oscuro el día anterior, ahora se aclarece y los dos discípulos llegan a entender que Jesús es él que quita los pecados que Juan el bautista predica que deben ser arrepentidos y desechados. Estos dos discípulos tienen las mentes abiertas a la posibilidad de que el que es mayor que Juan está delante de ellos.

C. Juan dio testimonio convincente. V. 37  El testimonio de Juan produjo una resulta visible e inmediata. Esta palabra seguir tiene doble significado. No solamente suele decir que le siguieron físicamente sino también conlleva la idea de seguirle como discípulos con una entrega total. Es muy probable que esta sea la tercera y la última vez que Juan el Bautista ve a Jesús. Cada vez más el enfoque cambia del ministerio de Juan el Bautista a Jesús.

 II. Jesús invita a sus primeros dos discípulos seguirle a Él. Vs. 38-39

A. Jesús pregunta a los dos acerca de su motivación en seguirle. V. 38  Al reconocer que estos dos discípulos de Juan le están persiguiendo, Jesús da vuelta en el camino para preguntar “¿Qué buscáis?” En vez de ser una reprimenda esta es una suave invitación a los dos a identificar sus intenciones a seguirle a Jesús. Si estuvieron motivados por razones personales o económicas sería obvio de inmediato. Ellos reconocen la importancia de la persona de Jesús cuando le llama Rabí que quiere decir Maestro de la ley o instructor. En este caso los dos tienen tantas preguntas que preguntan acerca de la morada de Jesús para poder acercarse en otra oportunidad para poder preguntar en profundidad acerca de la persona de Jesús.

B. Jesús da la bienvenida a estos dos a conocerle mejor. V. 39  La invitación de Jesús es inmediata. En vez de programar una futura fecha cuando se podían conocerse mejor Jesús les invita a su morada para poder charlar acerca de sus inquietudes. Se quedaron con Jesús durante un periodo importante. Dice que fue la decima hora cosa que probablemente significa dos horas antes del atardecer. Esto indicaría que se hospedaban con Jesús durante la noche disfrutando de la comunión con Él que se conocerá pronto como el Mesías o el ungido de Dios.

 III. Andrés se convierta en evangelista. Vs. 40-42

A. Andrés busca a Su hermano para contarle las buenas nuevas. Vs. 40-41 Andrés se identifica como uno de los dos discípulos de Juan el Bautista que le siguieron a Jesús. “Cada vez que encontramos a Andrés en este evangelio, le vemos llevando a alguien a Jesús” (Leon Morris, El evangelio Según Juan Vol. I p. 196-97). El otro discípulo no se identifica pero muchos llegan a la conclusión de que es Juan el hijo de Zebedeo, autor de este evangelio. Andrés ya había sacrificado para llegar a ser el seguidor de Juan el Bautista y ahora queda convencido de que su verdadero maestro ha llegado. Por esta razón su primer contacto después de su encuentro con Jesús es su propio hermano. Simón Pedro o Simeón. Se apresuraba para contarle a su hermano que el Mesías  o el Cristo se había hallado. Algunos comentaristas han notado que Andrés hizo más para el bien de la iglesia que cualquier otro hombre en la historia al acercarle al futuro líder espiritual de la iglesia a Jesús.

B. Simón Pedro tiene su primer encuentro con Jesús. V. 42  A través del ministerio eficaz de Andrés, Simón Pedro se le acerca a Jesús para conocerle mejor. Jesús se fija su mirada atentamente en Simón y le identifica como el hijo de Jonás. La implicación es que Jesús es omnisciente y sabe todo lo que hay de saber acerca de este hombre. Le a Simón el nombre Cefas, que es arameo para el nombre Pedro en Griego que quiere decir piedra. El hecho de dar a Simón un sobrenombre es de mucha importancia dado la importancia de los nombres en la antigüedad. “A partir de ahora, Simón es la mano derecha de Jesús” (Morris, p. 197).