“En quien no hay engaño…”

Las apariencias engañan. No hay ningún lugar donde esta axioma es más pertinente que en el mundo de la pesca. Yo no soy fanático de la pesca por la simple razón de que no me resulta muy fácil el pescar. Hay tantas cosas que uno tiene que preparar de antemano para esperar comer pescado después de horas en la ribera o sobre el agua. Hoy por hoy la pesca se realiza comúnmente con una caña y anzuelo. El anzuelo se esconde a través del uso de algún tipo de carnada. El pez está engañado por la apariencia de la carnada sin darse cuenta del anzuelo escondido debajo de la carnada. Así cuando come la carnada se encuentra enganchado por el anzuelo.

La Biblia hace referencia a la pesca y lo utilizamos en nuestro curso de evangelismo como una ilustración del proceso de presentar el evangelio. En Lucas 5 la Biblia presenta una ilustración de pescar, no con una caña, anzuelo y carnada sino con una red. La razón por qué no presentamos el evangelio en una forma que engaña a la persona es justamente para evitar apariencias engañosas. Más bien buscamos confrontar a las personas con las verdades del evangelio y como una red las personas pueden seguir y encontrarse envueltas en la red o huirse y así no responder favorablemente. La Biblia no nos enseña que es correcto engañar a nadie con las verdades de la salvación.

En nuestro pasaje hoy se usa la palabra griega dolos, que significa engaño o carnada, para describir a Natanael como un hombre sin semejante falta.  No para decir que este hombre era sin pecado sino, más bien como una descripción de su carácter. Esta descripción es pronunciada por Jesús mismo como evidencia de su omnisciencia. Dios siga en búsqueda de los que sin engaño en sus corazones desean tener parte en Su obra de ganar almas para el reino de Dios.

Juan 1:43-51

43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.

44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.

45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

48 Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

49 Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

51 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 11 de noviembre, 2012:

I. El llamamiento formal de Felipe. Vs. 43-44

Esto es el cuarto día secuencial desde el comienzo de testimonio de Juan el Bautista. Jesús va a llamar en forma personal a su primer discípulo. Hasta ahora todas le seguían por el testimonio de Juan el Bautista o alguien les guió a Jesús.

A. Un hombre de ciertas limitaciones. V. 43  Es interesante que no hay mucha mención de Felipe en los evangelios siendo el primer discípulo llamado por Jesús mismo. En las pocas referencias a este discípulo se encuentra “como si estuviera fuera de juego, como si fuera de capacidades limitadas” (Leon Morris, El Evangelio Según Juan Vol. I p. 199). Debemos quedarnos animados a saber que Jesús elija a veces a los que tiene habilidades limitadas. No todos los seguidores de Jesús son superdotados. Dios llama a todos a ir a la mies para reproducirse. “Muchos son llamados y pocos escogidos.” Mt. 22:14 Hay una tarea para vos en la obra de Dios.

B. Un hombre conocido del vecindario. V. 44  La manera común de evangelizar es buscar entre los conciudadanos alguien que responderá favorablemente al mensaje del evangelio. Es un ejemplo para seguir en nuestra evangelización en nuestro pueblo y entre nuestros vecinos. Betsaida se conoce en las escrituras como una de las ciudades dónde Jesús realizó la mayoría de todos los milagros (Mt. 11:20-21). Andrés y Pedro son de la misma ciudad y ciertamente conocido por Felipe. Así que Felipe es más propenso a seguir el ejemplo de sus conciudadanos.

II. Felipe repite el modelo de buscar a otro. Vs. 45-47

Ahora nos encontramos con el segundo ejemplo en un solo capítulo de alguien que va en búsqueda de otro para guiarle a los pies de Jesucristo.

A. Felipe va a buscar a Natanael. V. 45  Felipe da testimonio de que se identificó el que Moisés había mencionado en Dt. 18:15. El nombre Natanael no se encuentra en ninguna de las listas de discípulos en los otro tres evangelios mientras el nombre Bartolomeo no se encuentra en las listas de Juan. El nombre Bartolomeo significa hijo de Tolomeo entonces no es de sorprender que tenga otro nombre y es más que probable que sea Natanael.

El hecho de que Felipe describe a Jesús como el hijo de José, de Nazaret no es de sorprender. Juan ya nos dijo que Jesús es “el unigénito hijo” de Dios en V. 18, pero es cierto que es algo que Felipe no pudiera saber. De cierta manera demuestra la ironía presente en el evangelio de Juan. Sabemos que Jesús es Dios encarnado pero se presenta como el hijo de un hombre por uno de sus seguidores. Pero este seguidor hace una obra hermosa de ir en búsqueda de su amigo para así llevarle al Mesías. Los sabios de hoy lo hace todavía.

B. La invitación es ven y ve. V.46  Esta expresión es algo común en los escritos de los rabíes. Felipe, como vimos antes, no es un hombre capaz de argumentar su postura entonces ofrece el mejor argumento que está a su alcance; “Ven y ve.” Así es la salvación para cualquier individuo. Nosotros predicamos a Jesús y así invitamos a las personas a acercarse a Jesús y ver por fe su obra redentora obrar en sus vidas. Estas dos palabras son imperativos y literalmente significa Vamos y vemos de inmediato. Debemos haber una urgencia en la invitación a conocerle a Jesús.

C. La recepción es cordial. V. 47  Jesús mira a Natanael y lo identifica en una manera que no tiene mucho sentido para nosotros pero señalaba a Natanael que Jesús realmente era el Mesías de Israel.

III. Jesús se identifica como el ser sobrenatural. Vs. 48-51

Natanael expresa una cierta rivalidad en ciudades a preguntar si algo bueno puede salir de Nazaret.

A. Jesús conoce los pensamientos de nuestro corazón. V. 48  Natanael le pregunta a Jesús cómo lo puede conocer tan bien para describirle tan precisamente. Jesús le responde que cuando estuvo debajo de la higuera, probablemente una referencia a un lugar de reposo, reflexión y oración, Jesús lo vio. Esta es una alusión al poder divino de Jesús de escudriñar a nuestros corazones y “discernir los pensamientos e intenciones del corazón” (He. 4:12). Jesús nos conoce aún cuando intentamos escondernos de Él.

B. Jesús se identifica como el Hijo de  Dios y rey de Israel. Vs. 49-50  La entrega de Natanael fue inmediata y completa. A reconocerle a Jesús como el Mesías también da testimonio que es el Hijo de Dios tanto esperado y el rey de Israel cosa que implica que es digno de servir. Natanael deposita su confianza en Jesús y llega a ser el primero de cree en Jesús. Jesús responde y le promete ver “cosas mayores” en el andar con Cristo. Es la promesa para cada persona totalmente entregada al Señor de ver cosas mayores.

C. Jesús es el Hijo del Hombre. V. 50  Jesús dice Amen y Amen, una frase peculiar de Juan para constar la certeza de las próximas palabras.  Jesús se identifica a sí mismo como el Hijo del Hombre. Esta es la frase con la cual Jesús elija identificarse en los evangelios. Usa este término más de 80 veces. Él es el Hombre que se abre al cielo y  permite una intimidad entre Dios y los hombres. Es un Hombre de mucha dignidad y majestad. Dios y el hombre se unen en Jesucristo.