La Primera Señal

¿Cómo vamos a ganar las almas de los perdidos? Es interesante ver que muchos opinan que es a través de una campaña evangelística o en reuniones especiales en la iglesia. Mientras esas clases de reuniones tienen su lugar en la vida de cualquier iglesia la realidad es que la mejor oportunidad de evangelizar es durante las actividades de la vida cotidiana y no necesariamente en un ámbito especial. Es interesante que muchos miraban a Jesús en su vida cotidiana y lo acusaba de aprovechar de la vida Lucas 7:34.

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Jesús recibió una invitación a una boda y responde con su presencia. Las bodas en la palestina podían extenderse hasta una semana de largo. Durante todo este periodo la responsabilidad de proveer por todos los invitados cayó sobre el novio y su familia. Al no proveer para esta necesidad y cubrir todos los gastos, el novio corrió el peligro de un litigio por parte de la familia de la novia. Cuando se acabó el vino de la boda en Caná, esto produjo una amenaza al festejo de un nuevo matrimonio. Jesús se revela como el único capaz de cambiar la situación y ofrece una solución inesperada.

Jesús se ve en tres capacidades en estos versículos.

I. Jesús como el invitado. Vs. 1-2

Algunos han especulado que la presencia de Jesús y sus discípulos como gente adicional es la razón por lo cual se acabó tan pronto el vino. Pero el texto nos indica que fueron invitados. Esto suceso ocurrió tres días después del llamado de Felipe y Natanael como discípulos.

A. Jesús iba a los lugares de poca importancia. V. 1  Es llamativo que esta boda, donde aconteció el primer milagro o señal de Jesús, tuvo lugar en una aldea tan pequeña que ni siquiera se conoce en el día de hoy. El pasaje marca que María “ya estuvo allí” cosa que quizá indica que ella vivió o estuvo largo tiempo en esta región.

Cuando Dios nos llama a evangelizar no importa el lugar sino la gente.

B. Jesús aprovechaba de las oportunidades cotidianas. V. 2  Jesús va acompañado por sus discípulos a esa fiesta de boda. Es más que probable que su invitación proviene del hecho que su madre está allí.

Muchas veces tenemos oportunidades de presentar el evangelio y no aprovechamos porque consideramos el contexto el incorrecto.

 II. Jesús como el hijo. Vs. 3-5

Jesús tiene un dialogo con su madre. Es interesante reconocer que Juan jamás nombra a María en su evangelio. Es importante notar que estas son las últimas palabras de María registradas en el Nuevo Testamento aquí en Juan 2.

A. El problema se presenta a Jesús. Vs. 3  La madre de Jesús no espera un milagro V. 11 porque Jesús nunca ha hecho milagro. Se presenta aquí un problema con grandes implicaciones negativas para una familia conocida de Maria y posiblemente de Jesús mismo. Jesús no responde en forma áspero porque usa una expresión común de aquel entonces. Lo que es llamativo es que se distancia de su madre llamándola mujer. Esto nos muestra que Jesús reconoce que su obra es la de su Padre.

B. El propósito de Jesús se reitera. V. 5  La hora de Jesús es un asunto importante en este evangelio. La hora no había llegado en 7:6, 8, 30; 8:20 pero si había llegado según  12:23, 27; 13:1; 16:32; 17:1. Todo apunta al propósito del ministerio de Jesús que “Jesús es el Cristo” 20:31.

C. María apunta a la supremacía de Jesús. V. 5  Debemos tomar en serio estas últimas palabras de Maria acerca de su hijo; “Haced todo lo que os dijere.”

III. Jesús como un anfitrión. V. 6-11

A. Jesús busca usar algo cotidiano para suplir la necesidad. Vs. 6-8

B. Lo suplido por Jesús es siempre superior. Vs. 9-10

C. Las necesidades suplidas traen gloria a Dios. V. 11