El Oficial de la Paz Que Necesita Cada Familia

Efesios 2:13-22

13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,

15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas,para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.

17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca;

18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.

Llevarse bien con otras personas, aun con miembros de la familia, puede ser dolorosamente difícil. Los conflictos y las divisiones ocurren tan fácilmente y son tan difíciles de resolver… Pero la Escritura nos extiende la posibilidad de que la gente puede establecer una profunda paz que perdure por un oficial de la paz único y especialmente ordenado con credenciales impecables y habilidad sin límites. Me refiero, por supuesto, a Jesucristo, quien Dios mandó para ser nuestra paz, para derribar paredes, y para abolir enemistad (Ef. 2:13-22). Nunca ha habido otro oficial de la paz como Jesús. El puede hacer lo que ningún otro pacificador puede.

Para mantener buenas relaciones familiares, debés prevenir y resolver desacuerdos y conflictos. Jesucristo se especializa en este tipo de trabajo. Por eso digo que el factor más crítico para prevenir o resolver conflictos familiares es tu propia relación con Jesucristo.

Como creyentes, nuestra unión común con Cristo es la base para nuestra unión unos con otros. Si estamos unidos con Él como cabeza, estamos unidos unos con otros como miembros de su cuerpo. Tener paz con Dios por la sangre limpiadora de Cristo prepara el camino para armonía unos con otros. Otras cosas que nos pueden separar  se desvanecen en insignificancia al compararlo con nuestra unión común y devoción a Cristo. En Filipenses 4:2 Pablo escribió a dos mujeres que tenían una brecha mayor en su relación. Es probable que Evodia y Síntique estuvieran rencorosas, quemando en amargura y evitándose una a la otra.

Pablo sabía que los conflictos se desarrollan principalmente y se mantienen sin resolver entre cristianos porque se enfocan en las cosas pequeñas que nos dividen en vez de las cosas significantes que nos unen. Así que Pablo les llama a la atención a estas mujeres en enemistad al asunto central, crucial, de lo que tienen en común en su unión con Cristo.

Evodia y Síntique podían haber tenido distintas personalidades, intereses, fondos culturales, y perspectivas en muchas cosas. Pero las dos estaban en unión con Jesucristo. Es esta unión que hace la paz y la armonía posible al nivel práctico.

Situaciones similares a ésta de Evodia y Síntique frecuentemente ocurren en familias. Una y otra vez he escuchado miembros de la familia que están en guerra decir algo así, “No tenemos nada en común. Chocan nuestras personalidades. Nuestros deseos, y expectativas son diferentes. Aun nuestros gustos y disgustos nos hacen incompatibles. Simplemente no podemos llevarnos.”

Pero he visto estas paredes feas derribarse cuando los miembros de la familia tienen voluntad de cambiar su enfoque de las cosas que nos dividen y molestan para enfocarse principalmente en su relación con Cristo Jesús. Al tratar con la resolución de los conflictos, no hay nada más importante, más práctico, ni más provechoso que una relación vital con Jesús. Notar que dije una relación vital con él. Hay muchos cristianos que, aunque tienen una relación con Cristo, no tienen una relación realmente vital y profunda.

“Bajo Nueva Gerencia”  Esto es lo que es un cristiano—alguien bajo nueva gerencia. Un cristiano es una persona que confiesa a Jesucristo no solo como Señor del universo sino como Señor de su vida, y quien se está sometiendo a las implicaciones de este señorío en las detalles prácticas de la vida. Si cada familia ha reconocido a Jesús como Jefe, su voluntad revelada en su Palabra llega a ser la norma común por lo cual se toman decisiones y se arreglan las diferencias. En una familia así, las personas no siempre pueden estar de acuerdo en lo que significan las Escrituras ni cómo aplican. Pero van a tener un acuerdo básico que las Escrituras y no sus propios deseos ni opiniones tienen la autoridad final. Si, entonces, los miembros de la familia están en desacuerdo sobre el significado o aplicación de la Escritura, el someterse al Jefe los animará a esperar mejor perspectiva de su voluntad. En tales familias Cristo funciona como el oficial de paz cuyas normas proveen una base sólida para prevenir y resolver conflictos familiares.  

Tu Familia Como Dios La Quiere