Una Fe No Salvadora

Jesús acaba de purificar al templo, una acción que lo exponga a la ira de las autoridades religiosas, y vienen algunos judíos para cuestionar sus acciones. Ellos quieren saber cómo Jesús logró tener la autoridad para reprender su proceder en la adoración. Ellos creen que él pretende ser algún Mesías, pero no están dispuestos a creer en Jesús para salvación. Estos religiosos demandan alguna señal de su autoridad. En cierta manera demandan que se comprueba su autenticidad como el Mesías, y justamente porque muchos se habían identificados como tal. La única prueba aceptada de aquel entonces sería señales de poder del cielo.

Juan 2:18-25
18 Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?
19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.
20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?
21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo.
22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.
23 Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.
24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,
25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 2 de diciembre, 2012

[youtube http://youtu.be/qOiaQla_efI]

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templo

Nuevamente, Juan nos indica las acciones extraordinarias de Jesús se explican con palabras mal interpretadas. Se ofrece la interpretación correcta y el efecto sobre la vida de los verdaderos seguidores de Jesús. Termina siendo una gran victoria para Jesús donde el pueblo se reúna a su favor. El problema es que más se maravillaron de su poder y autoridad en desafiar a los religiosos y no hay fe genuina o fe salvadora. Entonces Jesús tampoco se aferra a esa gente justamente por su falta de fe.

I. Los judíos demandan señales de la autoridad de Jesús. Vs. 18-19

A. Quisieron saber lo que Jesús decía ser. V. 18  “Las autoridades sabían que Jesús les había desafiado al realizar aquella acción de purificación del Templo” (Morgan citado en Leon Morris El Evangelio Según Juan Vol. I p. 236 nota a pie). Si Jesús hace esta clase de acción al desafiar las autoridades religiosas, entonces la respuesta de ellos es demandar con qué autoridad realiza sus acciones. Esto es el proceder común de los judíos (I Cor. 1:22)

B. Jesús les ofrece la señal de Jonás. V. 19  La necesidad de ver alguna señal domina la religión hasta el día de hoy. Pero Jesús lo hace claro que esta  es una muestra de la falta de fe y que la fe es central a la vida cristiana. Entonces su respuesta es la señal de la cruz (Mt. 12:39-40, 16:4; Lc. 11:29).

Destruir este Templo, lugar de contacto con Dios por lo cual los judíos son los guardianes, hace énfasis en “la morada de la deidad” (Morris p.238). En Jesús se manifiesta más la gloria de Dios que cualquier edificio (Jn. 1:14).

II. Los discípulos se acuerdan de las Escrituras. Vs. 20-22

A. La respuesta causa más confusión. V. 20  Nadie logró entender el significado de estas palabras. Hasta incluso los discípulos no entendieron esta frase hasta la resurrección de Jesús. Estas palabras forman parte de la acusación ante el concilio de Jesús (Mt. 26:60-61) y otra vez cuando estuvo colgado en la cruz (Mt. 27:40).  

B. Los discípulos creen en sus palabras. Vs. 21-22  Si alguien viene a Jesús y cree en él es por las Escrituras que tiene esa fe. (Rom. 10:17)

III. Jesús sabía lo que había en el hombre. Vs. 23-25

A. La gente se maravillaba de sus milagros. V. 23 Los milagros de Jesús no son suficientes como para servir de señal para los judíos. La gente cree en Jesús en el sentido de otorgarle importancia como algún profeta. Pero esta no es una fe salvadora.

B. Jesús no confía en el testimonio de los hombres. Vs. 24-25  Mientras las multitudes comienzan a dar testimonio de las maravillas que hacen Jesús, Él mismo no se fiaba en ellos. Literalmente ellos creyeron en Él, pero Él no creyó en ellos.