Comunión

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”.  (Hechos 2:41-42)

Es imposible exagerar la importancia de la comunión cristiana en nuestro caminar con Dios. Una de las claves del poder de la iglesia primitiva fue el hecho de que pasaron tanto tiempo juntos. Charles Spurgeon dijo,

“Algunos cristianos tratan de ir al cielo solos, en soledad. Pero los creyentes no se comparan con los osos o leones u otros animales que vagan solos. Los que pertenecen a Cristo son ovejas en este sentido, que les encanta estar juntos. Las ovejas van en bandadas, y también lo hace el pueblo de Dios”.

sheep

Es una característica de los verdaderos creyentes el anhelar estar juntos. Orar y aprender la Palabra de Dios juntos no sólo fortalece los lazos de unidad en la Iglesia, sino que también fortalece a cada individuo que participa. Los desafíos y las luchas que enfrentamos como parte de la vida cotidiana en un mundo caído requieren más fuerza de la que cualquiera de nosotros puede poseer por nuestra cuenta. Aunque recibimos la fuerza de Dios para enfrentar estas batallas, “el [hombre] interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16), Él también ha ordenado que nos animemos y ministremos fortaleza unos a otros en tiempos difíciles.

Satanás siempre está feliz cuando el pueblo de Dios se hace vulnerable a separarse de los otros miembros del cuerpo de Cristo. El cristianismo no es para ser vivido de forma aislada, sino en grupo. El compañerismo regular con otros creyentes, así como participar de los servicios y actividades de la iglesia y de manera personal tienen la intención de ser una fuente de fortaleza y ánimo al enfrentar los desafíos y las luchas de la vida. El cristiano que está separado de esta comunión ha perdido una parte vital de su protección frente a los ataques del enemigo.

 

-Paul Chappell, Diariamente en la Palabra