Amantes de la Luz (Juan 3:16-21)

ver. juan 3.16

Juan 3:16-21

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 23 de diciembre, 2012  

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Juan nos presenta con varios contrastes en el pasaje de hoy. Estos contrastes sirven para hacernos entender por qué algunas personas deciden vivir sin la Luz en sus vidas. Tristemente no todas las personas en el mundo van a disfrutar de la salvación y nueva vida que Jesús les ofrece simplemente por el hecho de que están decididos en mantenerse lejos de la influencia de la Luz en sus vidas. El primer contraste presentado en esta sección es entre perderse la vida y obtener la vida eterna.

I. La vida eterna se consigue a través del regalo del Hijo. V. 16

Jesucristo es el hijo de Dios dado como el mejor regalo al mundo.

A. La vida sin Jesucristo se pierde. La presentación en este versículo es bastante positiva. Pero está presente la idea de las consecuencias de no creer en el Hijo cosa que implica que “algo horrible aguarda” (Leon Morris, El Evangelio Según Juan Vol. I p. 271). La única manera de evitar las consecuencias malas es creer en el Hijo.

B. La vida eterna es un regalo para todos los que creen.  Dios es amor. Pero esto no es el mensaje del evangelio. El mensaje más bien está reflejado en este mini evangelio del versículo 16 de Juan 3. “Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio…” El amor expresado es el amor “ágape” o la expresión más alta del amor. Es un amor que se ve a través de hechos. En este caso Dios dio la cosa que amó más, Su Hijo, y lo dio al mundo entero. Esta es una idea completamente cristiana. No hay ninguna mención de esta idea de amor por todos en los escritos anteriores. Es un amor tan grande que puede solucionar el problema del pecado para todo el mundo. Si uno creen en el Hijo recibe vida eterna. La vida eterna no es una referencia a un periodo de tiempo sino, más bien es una referencia a la calidad de vida que cada participante en la vida eterna disfruta. “La vida eterna es vida en Cristo, esa vida que libera a la persona de la esfera y de las limitaciones terrenales” (Morris, p. 268).

 II. La salvación quita la condena. Vs. 17-18

A. A pesar de que la venida del mundo sí condena a los inconversos y que una de las funciones de Jesús es juzgar según Juan 5:30, no es Su tarea principal. “Jesús viene a juzgar al mundo ‘del mismo modo que el sol sale para dar sombra’. Así que el juicio es como la sombra, una consecuencia natural de la condición y las circunstancias en las que el mundo se encuentra” (Macgregor cita a Holtzman en Morris, p. 273).

B. El mundo es condenado por no creer en el nombre de Jesús. V. 18  A pesar que Cristo murió por los pecados de todo el mundo, no todos van a ser salvos porque no están dispuestos a depositar su fe y confianza en Jesucristo. La persona que cree no tiene por qué temer el juicio, pero él que no cree no tiene que esperar el juicio final porque ya ha sido condenado.

III. La Luz penetra en las tinieblas. Vs. 19-21

A. La Luz vino al mundo. V. 19a  Jesús es la luz del mundo (Juan 1:4-7.) Esta Luz resplandece en el corazón de cada persona que ha creído en el nombre del hijo de Dios.

B. 

  • Las tinieblas son amadas por los inconversos. Vs. 19b-20  La verdad horrible de considerar es que muchas personas no se salvan simplemente porque prefieren las tinieblas. No desean que sus obras queden expuestas a la luz entonces, se huyen de la Luz cuando la misma desea exponer cómo realmente son.

C. 

  • El creyente se expone a la Luz. V. 21 Los que creen en el Hijo tienen vida eterna y son salvos de su pecado. Una evidencia de este cambio radical es el deseo de estar expuestos a la Luz para que cada una de sus acciones sean escudriñadas para confirmar que son buenas.