Comparación y Competición

ver. juan 3.30

Juan 3:22-30

22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba.

23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

24 Porque Juan no había sido aún encarcelado.

25 Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación.

26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.

27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.

29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

30 Es necesario que él crezca, pero que yo meng:ue.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 30 de diciembre, 2012

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Deseo compartir con ustedes hoy, una historia acerca de un filosofo griego interesante que se llama Dr. Alexander Popaderos. Ahora, el Dr. Popaderos ensenaba cada verano en la isla de Creta una clase sobre la ética. Este verano en particular mientras el Dr. Popaderos se preparaba terminar la clase, durante los minutos finales de la clase, preguntó “¿hay alguna pregunta antes de despedirnos?” Al punto de declarar a la clase terminada, un pequeño hombre tímido en la última fila de asientos levantó su mano y dijo, “Dr. Papaderos, tengo una sola pregunta.” “Sí, decime” respondió el profesor. “Me gustaría saber ¿qué es el sentido de la vida?”

Como uno se puede imaginar, todos los otros alumnos están preparados a salir a casa y están más que un poco molestos con esa pregunta tan pesada del hombre pequeño.

espejoEl Dr. Popaderos hace calmar al grupo y respondió “Si no es una molestia me gustaría responder a la pregunta.” Él buscaba su billetera en su bolsillo y lo sacó. De su billetera sacó un pequeño pedazo de espejo redondeado. Después empezó a contar una historia, y dijo, “Cuando yo era niño, llego a la realización que pude tener mucha diversión con mi pedazo de espejo. Pude captar un destello del Sol y hacer a la luz penetrar en lugares oscuros. Mientras yo crecía, llegué a la conclusión que este espejo no es un juguete de niños. En realidad es una metáfora de mí vida. Ahora, yo no soy la luz, no soy la fuente de la luz. Simplemente soy un fragmento de espejo. Pero si permito que la luz refleje en mi fragmento de espejo, es sorprendente la luz que puedo hacer penetrar en la oscuridad.” Después agregó, “Y esta, señoras y señores es el sentido de la vida.”

Cada uno de nosotros somos un fragmento de espejo. No somos la Luz. Tampoco somos la fuente de la Luz. Sencillamente somos un fragmento de espejo. Pero cuando permitimos que la Luz refleje en nuestro fragmento de espejo, y después destellar en la vida de un corazón entenebrecido, puede haber cambios, puede haber iluminación.

En Juan capítulo 3 nos encontramos con un pasaje que algunos han argumentados que está fuera de lugar. El hecho que Juan el autor del evangelio vuelva a hablar de Juan el Bautista parece poco razonable. Pero si la función de Juan el Bautista es dar testimonio de Jesucristo, tiene más razón que Juan el autor del evangelio nos haría entender mejor cómo se relacionaron el uno con el otro durante sus ministerios terrenales. Parece que nos encontramos delante de una situación de celos del parte de los discípulos de Juan por cuanto el ministerio de Jesús la preeminencia del ministerio de Juan el Bautista. Ahora, en la mente de Juan el Bautista no hay ningún conflicto entre los dos ministerios. Ambos traen gloria a Dios el Padre y ambos cumplen con su propósito. El mensaje de la vida de Juan era Jesús es “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Este mensaje trae gloria a Jesucristo y es lo que nuestras vidas también deben producir porque Jesús es digno de gloria.

I. Jesús es digno de gloria en relación a su posición. Vs. 22-27

  1. A. Jesús es el maestro que enseña. V. 22

 

Después de su encuentro con Nicodemo, Jesús se retira de la fama y distracciones de la ciudad de Jerusalén para poder enfocarse mejor en el entrenamiento de sus verdaderos seguidores. No muchos iban a seguir sus movimientos en los lugares menos poblados. Pero los discípulos, los que estuvieron dispuestos a ser instruidos le acompañaron. Jesús “estuvo allí con ellos”, este verbo en el griego conlleva la idea de tener discursos  y conversaciones con los discípulos. También bautizaban a los seguidores sabiendo que en el capítulo 4:2 explica que los discípulos mismos bautizaron y no Jesús.

Cuando estamos dispuestos a estar con Cristo, Él está dispuesto estar allí con nosotros para enseñarnos mejor el camino de Dios.

B. Juan el Bautista es la voz que da testimonio de la Luz. Vs. 23-26  Antes del encarcelamiento de Juan el Bautista, este mismo bautizaba junto a Jesús y sus discípulos en la región de Judea donde había muchas aguas. El mensaje de Juan es “arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt. 3:2). Su función es demostrar que el Mesías es digno de gloria. Aún después de que se reveló el Mesías al pueblo, Juan sigue dando testimonio de la necesidad de estar bien con Dios.

Los discípulos de Juan parecen estar confusos sobre el ministerio de su maestro. Hubo una discusión entre algunos de los seguidores de Juan el Bautista y un hombre religiosos acerca del lugar del bautismo de Juan en relación a los ritos de purificación de los judíos. Algunos han especulados que quizá sea Nicodemo mismo. El resultado de este encuentro es que los seguidores de Juan el Bautista cuestionan el ministerio de Jesús en cuanto a su autenticidad. Su queja es que “todos vienen a él.” En otras palabras “tu empezaste primero, pero ahora Él recibe la preeminencia.

II. Jesús es digno de gloria en relación a su preeminencia. Vs. 28-30

A. Todo lo que tenemos proviene de Dios. (v. 27b) Según Santiago 1:17 toda buena cosa proviene de Dios. Si todo que tenemos proviene de otro, a Él sea la gloria (II Ped. 3:18)

B.

  • Todos nosotros somos enviados en representación de Jesús. V. 28

No somos la Luz, somos el reflejo. Juan no era el Mesías, sino daba testimonio del mismo. Cuando cumplimos nuestro papel de representante oficial de Jesús aquí en la tierra, nuestra actitud de de ser lo que dice Colosenses 1:18.

C. 

  • Nosotros somos el padrino de boda, no el esposo. V. 29

El padrino de boda es él que acompaña al esposo y además busca a la novia. Pero al final de todo no es el esposo. Se goza con él pero no interfiere en su nueva vida.

D.

  • La gloria le pertenece a Jesús solo. V. 30

Son algunas palabras muy alentadoras cuando lo implementamos en nuestras vidas. Nosotros no somos importantes, nuestros deseos no son importantes, el ministerio que Jesús nos ha dado sí, es importante. Que le traemos toda la gloria que Él merece.