El Paralítico (Juan 5:1-9)

Juan 5:1-9 – El paralítico de Betesda

1 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de abril, 2013

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carey william stampGuillermo Carey es considerado el Padre de las Misiones Modernas. Nació en Inglaterra en 1762, hijo de anglicanos y criado en la Iglesia. Desde muy joven comprobaba tener una inteligencia cuya sed de saber no parecía saciarse nunca.

Especialmente le fascinaban los idiomas. Trabajando de zapatero desde los 16 años, siempre tenía algún libro de estudio al lado de los zapatos.

Un día un compañero le invitó a una reunión no anglicana. Tenía 18 años y el sermón que oía sobre Hebreos 13:13-14 hizo que entregara la vida a Cristo. Cuando después entendía que Dios le guiaba fuera de la Iglesia Anglicana obedeció, aunque le costaba. Seguían trece años de duros trabajos como zapatero, como maestro de niños, como predicador ferviente y, sobre todo, como incansable estudiante. Además se casó y tenía familia.
Cada vez le pesaba mas la indecible necesidad de los paganos. Pero al hablar de esta ‘carga’ con otros siervos de Dios, no era siempre comprendido o bien recibido. En la época de Carey (1761-1834) muchos cristianos pensaban que no era necesario predicar el evangelio. Una vez, en una reunión de pastores bautistas, cuando enfatizaba la necesidad de llevar el evangelio a los paganos, un pastor de más edad y experiencia quedó exasperado. Le espetó: “¡Joven, siéntese, siéntese! Usted es un entusiasta, pero cuando a Dios le complazca convertir a los paganos, Él sabrá hacerlo sin consultar ni a usted, ni a mí.” Sin embargo, Carey entendió que como cristianos todos tenemos el mandato de evangelizar y él decidió poner el ejemplo.

En un sermón, justo antes de salir como misionero pionero a la India, Carey dijo,

“esperar grandes cosas de Dios e intentar hacer grandes cosas por Dios”.

Carey entendió que nuestro Dios es majestuoso y que desea lo mejor de nosotros.

Pero es importante recordar que es Dios el que hace las obras y no nosotros por nuestras fuerzas. En ocasiones somos nosotros los que le ponemos límites al soberano Dios del universo. Debemos siempre recordar que Dios siempre está con nosotros y que para él no hay cosa imposible. No existe ningún problema o circunstancia más grande que nuestro Dios. Recordar esta verdad nos da tranquilidad de saber que al estar en las manos de Dios estamos en buenas manos.

el-paralitico-de-betesdaEn nuestro texto hoy, es el hombre que tanto anhela recibir ayuda de Dios que pone límites a Su poder de sanarle. Sin embargo, Jesús se muestra todopoderoso y sana a pesar de la falta de fe de este hombre.

I. La puesta en escena. Vs. 1-5  Los primeros versículos del capítulo 5 nos ofrecen la información necesaria para entender el contexto de la obra milagrosa que está por realizar nuestro Señor.

A. Jesús hace lo correcto aún en los detalles más mínimos. V. 1 No sabemos con certeza a que fiesta se refiere pero si es cualquier otra que la Pascua es un testimonio a la fidelidad de Jesús en cumplirse con las demandas de la Ley de Moisés.

B. Jesús se acerca al estanque “Casa de Misericordia.” V. 2  El texto nos indica que había un lugar parecido a una gran pileta con cinco pórticos techados donde la gente enferma se congregaba.

C.

  • Una gran multitud de enfermos esperaba un milagro. V. 3-4

Los enfermos habían llegado a creer que a través de una turbación de las aguas que al descenderse al agua uno saldría sano de cualquier enfermedad.

D. Un paralítico de más de treinta y ocho años. Se encuentra a un hombre que desde hace décadas está a la espera de un milagro. Pero el agua no le había podido sanar en todos estos años.

II. La curación de un necesitado. Vs. 6-9

A. El hombre no sabe quién es Jesús  V.13 para pedirle ayuda, sino Jesús mismo se le acerca para preguntar si realmente desea dejar su actual condición para ser sano.

B. 

  • El hombre se ve necesitado de ayuda. V. 7

El hombre no le reconoce a Jesús por quién él es. Pero tampoco reconoce que Dios es poderoso para sanarle aparte de las aguas del estanque. Su alta de fe limitaba su perspectiva en cuanto a las posibilidades de curación.

C. 

  • Jesús le sana instantáneamente.  Vs. 8-9

Es interesante que no haya ninguna mención de la fe del paralítico en este pasaje. Pero es de notar que Jesús le manda a hacer algo antes de ver que el poder de Dios había operado en su vida. Si lo intentara recibiría el poder para lograrlo. Toma su lecho para asegurarse que es una curación permanente.

“la flaqueza humana no puede imitar a Jesús cuando éste ha de realizar las obras de Dios.” (Morris, p.350)