Las Credenciales de Jesús (Juan 5.30-36)

Juan 5:30-36

30 No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

31 Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

32 Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.

33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.

34 Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.

35 El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.

36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de mayo, 2013

descargar/escuchar audio – mp3

Puede ser que te recuerda que Jesús sanó a un hombre que había estado enfermo durante 38 años y lo hizo en el día de reposo (5:1-13). Pero en lugar de regocijarse en el milagro los líderes religiosos llegaron a la conclusión de que Jesús era un transgresor de la ley. Jesús defendió sus acciones al hacer tres afirmaciones sorprendentes sobre lo que Él es, Él afirmó igualdad con el Padre, Él afirmó el poder de dar vida y Él afirmó su autoridad para juzgar. A la luz de estas aseveraciones, es natural que se justifique cada una de esas afirmaciones. De hecho sus críticos tenían todo el derecho de esperar que se presente evidencia para confirmar sus afirmaciones.

Jesús comienza en el versículo treinta y uno diciendo que él se da cuenta y acepta que sin prueba sus afirmaciones no son dignas de confianza. “Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.” Jesús no quiere decir que sus afirmaciones son falsas, sino que su testimonio solo no sería válido delante de un tribunal de justicia. Si Jesús fue quien dijo que era entonces su afirmación tuvo que ser apoyado por otros testimonios.

El Antiguo Testamento en Deuteronomio 19:15 declara, “No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se mantendrá la acusación.” Según la Ley de Moisés un solo testigo no era suficiente para determinar la veracidad de un asunto. Así que comenzando en el versículo treinta y dos Jesús comienza a presentar sus testigos. De hecho, solo en esta sección de la Escritura, la palabra “testimonio” aparece nueve veces.

  1. El testimonio acerca de Jesús es fidedigno. Vs. 30-32
    1. Jesús no obra de forma independiente. V. 30  Es totalmente dependiente del Padre. Esto produce un juicio justo de parte de Jesús el Juez justo. Aún su juicio no es algo independiente sino coincide con la voluntad divina del Padre por Su perfecta obediencia.  Como nuestro ejemplo para seguir, esta idea tiene muchas implicaciones para nuestras vidas como cristianos. Significa en primer lugar que no tenemos la autoridad de actuar de forma independiente de nuestro Dios. Al hacerlo, el cristiano no puede ser fiel al ejemplo de Jesús. En segundo lugar, significa que las circunstancias de nuestras vidas son determinadas por Jesús, nuestro Juez. Cuando nos quejamos de nuestras circunstancias y cuestionamos su voluntad para nuestras vidas demostramos nuestras dudas sobre la justicia del juicio de Jesús en permitir tales cosas ocurrir en nuestras vidas. Él es Dios y nosotros no lo somos.  
    2. Jesús no es el único en proclamar su divinidad. V. 31  Es necesario suplir la palabra “solo” después del  “yo” para entender que Jesús sí da testimonio de sí mismo pero no en forma singular. Un erudito dijo así, “si las evidencias que respaldan lo que Jesús  dice ser solo se basan en sus palabras, entonces su testimonio es falso.” (Carson, J. citado en Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol.1, p.371, nota a pie).  Uno no puede confiar en el testimonio de un solo testigo (Dt 17:6). Pero el testimonio acerca de Jesús está acompañado de muchos que dan testimonio de Él.
    3. Jesús recibe el respaldo de su Padre. V. 32  Otros hay. ¿Quién es el otro mencionado aquí? La palabra griega traducida “otro” literalmente significa “otro de la misma esencia.” El Padre es el único que es igual a Jesús en esencia. El Padre da testimonio de la deidad de Jesús de forma continua.  Nuestra conclusión es que “Gracias a que otro da testimonio de Él, queda claro que su testimonio es verdadero” (Morris, p.372). ¿Crees en el testimonio acerca de Jesús que se presenta aquí? ¿Estás convencido que Jesús es quien dice ser? Si es así tu vida debe de ser diferente. No debe estar llena de preocupaciones y cargas que te sobrepasan, porque como dice Pedro en su primera carta 5:7 “echando toda vuestra ansiedad sobre él,  porque él tiene cuidado de vosotros.” Él sabe lo que hace porque es Dios.  Pero hay otro que da testimonio.
  2. El testimonio de Juan el Bautista. Vs. 33-35.  
    1. Juan era un testigo creíble. V. 33  En el griego la expresión traducido enviasteis se entiende mejor como “habéis enviado” porque es tiempo perfecto. En griego, este tiempo pone más énfasis en el resultado de la acción que la acción en sí. Hubo un grupo que investigaba a Juan y ellos lo creían. Pero el mensaje acerca de Jesús no fue aceptado.  
    2. El testimonio de Juan apunta al camino correcto. V. 34  Jesús afirma que el testimonio de un hombre no es necesario para probar lo que es. Porque el mensaje de Juan era “la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías” 1:23. Juan da testimonio de la verdad y “tomado en serio, podía convertirse en el inicio del camino de la salvación” (Morris, p.373).
    3. Los discípulos mismos de Jesús. La intención de Jesús es abrir paso para que sean salvos a pesar de su rechazo del testimonio de Juan acerca de su persona.
  3. El testimonio de Juan servía como una lámpara. V. 35  La lámpara no funciona sola. Necesita ser encendida, y en este caso era encendida desde lo alto y alumbraba de forma continua. Los judíos se regocijaron en esa luz, sea por tener un profeta en Israel nuevamente o por alguna emoción. Parece que los judíos nunca tomaron en serio la persona de Juan el Bautista y “pronto le dieron la espalda” (Morris. p.374). Pero su testimonio sigue brillando en corazones hasta el día de hoy.  
    1. El testimonio de las obras milagrosas, 36.  Las obras son mayores que las palabras solas.  Cuando Juan envió a sus discípulos a preguntarle a Jesús si Él era e Mesías Jesús respondió con una muestra de sus obras Lucas 7:22. Jesús no sanaba a la gente de enfermedades que no se podían verificar. Jesús sanaba a las personas donde no hubo lugar de dudas de que lo necesitaban.
    2. Las obras de Jesús provienen de Dios Padre.  Los milagros de Jesús lo identifican como el hijo de Dos y el Salvador del mundo.