La Prueba de la Tormenta (Juan 6:15-21)

jesus-tormentaJuan 6:15-21
15 Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

16 Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar,

17 y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

18 Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba.

19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo.

20 Mas él les dijo: Yo soy; no temáis.

21 Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra adonde iban.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 26 de mayo, 2013

Según un comentarista, “En aquellos días, había un movimiento nacionalista muy violento, y seguro que muchos de los miembros de ese grupo, al ver aquel milagro, pensarían que aquel era el líder que Dios enviaba, y que era Él el que les iba a dirigir para luchar contra los romanos” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol. I, p. 394). Así que no nos debe sorprender que desearan proclamarle rey. Jesús reconoce el peligro de la situación porque entendió los pensamientos de sus corazones. Como Jesús dice en el v. 26 ellos le buscaban no por haberle creído sino porque comieron del pan y se saciaron. Jesús acaba de dar una lección sobre su persona con la alimentación de los 5 mil. Ahora viene un examen en la forma de una tormenta para mostrar el verdadero poder de Jesús. Esto nos enseña que hay que hacer cuando Dios nos parece lejos en los momentos más difíciles de la vida.

I. Jesús mismo nos encamina hacia la prueba. Vs. 15-17

A. Jesús conoce nuestras flaquezas y debilidades. V. 15  Era totalmente necesario despedir a las multitudes y mandar a los discípulos hacia la tormenta porque obviamente los apóstoles simpatizaron con el impulso revolucionario de la multitud.  Ellos acabaron de ver una demostración del poder de Jesús en alimentar a los millares y ahora, cuando vienen los gritos de hacerle rey a su líder, debieron haberse sentido un poco de orgullo y pasión de descubrir al mundo que el Mesías era Jesús. Para la protección de sus seguidores le era necesario que Jesús se aparte de ellos y así evitar un choque que iría en contra de la voluntad de Su Padre. Según Mateo 14:23 Jesús subió solito al monte para orar tanto para estar en comunión con el Padre para poder interceder por sus discípulos.

A veces el momento de mayor prueba sigue una gran demostración del poder o provisión de Dios en nuestras vidas. Necesitamos las pruebas para que dependamos de Dios siempre y no solo cuando todo va marcha bien.

B. Jesús ordena nuestros pasos. V. 16  Nos hace entender en los sinópticos que Jesús manda a sus discípulos entrar en el barco e ir hacia la otra ribera de mar de Galilea. Deben de estar muy decepcionados por la actuación de su líder. Si Él es el Mesías, y la multitud quiere hacerle rey, entonces ¿por qué es que Jesús no aprovecha de esta oportunidad perfecta de guiar a la gente en rebelión contra los gobernadores romanos? Ellos esperaban tanto que pudieron, pero al atardecer, entraron en el barco sin su líder. Ellos suben al barco sin saber lo que les espera en medio del mar.

Nuestras vidas nos parecen tan normales hasta que se levanten las tormentas inesperadas. Lo que hay que aprender es que Dios sabe lo que va a suceder antes que sucede.

C. Jesús sabe cuál es nuestro destino final. V. 17  Cruzan al mar como algunos de ellos lo habían hecho cientos de veces. Pero esta vez el grupo nos disponga de la persona de Jesús cuando se levanta la tormenta. Marco 4:39 No les era tan importante ir a Capernaum como estar en alta mar de noche durante una tormenta porque en medio de sus circunstancias difíciles, Jesús les iba a mostrar su gran poder.

Ninguna prueba de nuestra fe nos parece cómoda al momento de pasar por la misma. Pero es absolutamente necesario para conocer el poder de Dios en nuestras vidas.

 II. Jesús está con nosotros en medio de las pruebas. Vs. 18-21

A. Las pruebas vendrán cuando menos las esperamos. V. 18  La geografía del mar de Galilea hace que una tormenta puede levantarse en menos de media hora.

A veces, nuestras circunstancias cambian tan bruscamente que no estamos preparados espiritualmente para enfrentarlas exitosamente.

B. No podemos superar las pruebas por nuestras propias fuerzas. V. 19  Ellos se esforzaron en llegar a su destino pero no pudieron contra el viento que soplaba. Después de horas se encontraron en medio del mar a seis kilómetros de su destino.

Es justo en este momento que aparece Jesús andando sobre el agua. Juan no nos relata el hecho que pensaban que era un fatasma o que Pedro anda sobre el agua para no quitar nuestro enfoque de la lección importante. Juan si dice que los discípulos tuvieron miedo de la figura de Jesús.

No debemos huirnos de la fuente de nuestra ayuda justo en medio del momento de prueba y dificultad. Es en aquel momento de desesperación que Dios quiere que le busquemos como nuestro único apoyo.

C. Jesús ofrece esperanza. V. 20-21  El mensaje de Jesús es no temen las circunstancias de nuestras vidas. ¡Él es Dios! No pudo hacerse rey en aquel entonces porque el plan de Dios era otro. Pero igual, ¡Él es Dios! No pudo acompañarlos en el barco porque les era necesario padecer necesidad y reconocer su situación. Pero no hace falta temer porque ¡Él es Dios! No los esperaba a la otra ribera sino vino caminando sobre l agua para asegurarles que ¡Él es Dios! Entraron en el barco y llegaron a su destino inmediatamente.

Jesús nos permite pasar por muchas pruebas para enseñarnos que Él es Dios. Él nos ofrece la esperanza de que si le confiemos Él nos acompañará en las circunstancias más difíciles de nuestras vidas y mostrar su poder en nuestras vida para asegurarnos de su deidad y soberanía sobre las circunstancias.