Una Comida Que Perdure (Juan 6:22-29)

Jesus multitudesJuan 6:22-29

22 El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos.

23 Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor.

24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús.

25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 2 de junio, 2013

I. Es frustrante buscar a Jesús solo para intentar saciarse físicamente. Vs. 22-24

El día siguiente la gente empieza su búsqueda de la persona que les había saciado con pan.

A. La gente no halló a Jesús en el lugar esperado. V. 22  Es bastante frustrante buscar a la persona que quiere hacer rey y no hallarlo. Es aún más difícil buscar el proveedor de la próxima comida cuando no tienen la más mínima idea en dónde encontrarlo. Esa gente está perpleja porque no puede razonar cómo Jesús pudiera haber salido sin su saberlo.

Para las personas que se interesan en las verdades de Dios para saciar sus propios deseos engañosos es lo mismo. Están dispuestas a seguir a uno que les ofrece una panza llena, pero cuando esta misma persona no cumple con sus expectativas llegan a ser más que un poco preocupadas por no saber cómo Él es.

¿Estás siempre buscando que Jesús este en el lugar que vos planteas? El lugar de nuestras expectativas limitaría demasiado a nuestro Salvador. ¿Puede ser que estás más que un poco preocupado por no saber cual sea la voluntad de Dios en tu vida? Es cuando nosotros le buscamos de verdad que lo encontramos. Deut. 4:29-30

B. La gente se suma al grupo en búsqueda de Él que provee comida gratis. V. 23 Está ciega a la realidad de que Jesús es el Señor. Las señales no se reconocen por lo que son, señales de la deidad de Jesús. Para todos ellos, lo que Jesús hizo con el pan era algún truco que a ellos les caía bien. Pero su bienhechor ya se fue sin despedirse legítimamente.

Cuando alguien, que profesa ser cristiano, solamente lo demuestra ser cuando las cosas van rumbo bien y rehúsa tener parte en el trabajo arduo del discípulo de Jesús, se muestra ser lo que realmente es, alguien en búsqueda de pan no duradero.

¿Vos sos un cristiano, o más bien, alguien en búsqueda de aprovechar recibir algo del Señor?

C. La gente empieza su búsqueda en el lugar donde Jesús está habitualmente. V. 24  Porque Jesús no está y sus discípulos ya se fueron en barca, la gente llega a la conclusión de que Jesús debe estar en la ciudad de Capernaum sin saber cómo llegó a estar allí. Es el lugar más obvio desde su perspectiva. No se sabe si de alguna manera llegó a entrar en la barquilla sin su saber, pero no va a estar contenta hasta hallar a su “rey” y panadero.

Muchos son las personas en búsqueda de un Jesús que les ofrece una vida más fácil de vivir, pero como en este caso, no reconocen que Jesús quiere darles algo tanto mejor.

Es siempre recomendable intentar hallar a Jesús en el lugar donde Él está habitualmente. En Hechos 17:27 tenemos la promesa que “no está lejos de cada uno de nosotros.”

II. Es recomendable buscar de Jesús alimento que permanece. Vs. 25-27

A. Las señales de Jesús nos muestran que su provisión puede perdurar. Vs. 25-26  La pregunta de la multitud es ¿Cuánto tiempo llevas aquí? Es seguro que su pregunta apunta a su inhabilidad de racionalizar la llegada de Jesús a Capernaum con sus expectativas de Su persona. Pero Jesús ignora la pregunta (como ya hizo con Nicodemo, 3:1-3) y responde con autoridad sobre su situación. Su acusación es que no pudieron ver la señal detrás del milagro. “En vez de ver en aquel pan una señal, lo único que vieron del señal fue el pan” (Lange citado en Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol. I, p. 407).

Lo que Jesús quiso hacer es que las señales demuestran que es digno mostrar fe en Su persona y buscarlo para encontrar la provisión de sus necesidades espirituales.

B. La comida que Jesús da resulta en vida eterna. V.27  La gente no pudo captar la idea de que la vida eterna era algo mucho mejor para su bienestar que simplemente saciarse cada día con pan provisto por Dios. Ellos quisieron dejar de trabajar tan arduamente para la provisión de sus necesidades. Jesús dice que hay que trabajar para lograr las cosas duraderas en la vida porque esto recibe el sellado de Dios Padre. Es vida que Jesús ofrece la vida eterna y lograrlo no es un trabajo difícil. Mt. 11:30  

III. Es imprescindible creer en Jesús el Hijo de Dios. Vs. 28-29  

A. La salvación no se consigue por el esfuerzo humano. V. 28  La obvia pregunta después de la aseveración de Jesús acerca de la necesidad de trabajar para lograr la vida eterna es ¿Cuáles obras debemos hacer?

Esta es una pregunta que muestra otra vez la vagancia en el hombre natural. Dios se había revelado en el Antiguo Testamento todos los requisitos para la vida de los judíos pero esta multitud pregunta ¿Cuáles obras de Dios debemos practicar? Es como decir, “hay tantas demandas, ¿Cuáles son las más importantes?”

La pregunta no es mala si es sincera. Pero Jesús ya demostró que la motivación de la multitud es egoísta y esta pregunta solamente sirve para afirmar esta conclusión.

B. La fe es la única obra que Dios acepta. V. 29  Creer en el Hijo de Dios, que es enviado por Dios, que resulta estar delante de esta multitud es la única obra salvadora que uno necesita para recibir la vida eterna. Dios no busca que “amontonemos méritos” para lograr la vida eterna, sino que estemos dispuestos ejercitar un poco de fe en la persona de Jesucristo.