Satisfacer Su Hambre (Juan 6:41-51)

pan de vidaJuan 6:41-51
41 Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido?

43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero.

45 Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.

46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.

47 De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

48 Yo soy el pan de vida.

49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 16 de junio, 2013

[youtube http://youtu.be/rM1KQY4wSQQ]

hitler jóvenesDurante la segunda guerra mundial los alemanes obligaron a muchos chicos de 12 y 13 años a participar en el Gestapo Juvenil. Estos chicos fueron tratados sin amor y tuvieron que cumplir con tareas inhumanas. Cuando al final la guerra terminó, la mayoría de estos chicos se había perdido contacto con sus familias y vagaban sin comida y refugio. Como parte de una campaña de ayuda en la Alemania pos-guerra, muchos de estos jóvenes fueron trasladados a vivir en ciudades de carpas. En ellas, los médicos y los psicólogos trabajaron con los jóvenes para intentar restaurar tanto su salud mental como física.

Se dio a conocer que muchos de los muchachos se despertaron durante la noche gritando con terror. A uno de los médicos le ocurrió una idea para tratar con el temor. Después de la cena cada noche, le daba en mano a cada chico un pedazo de pan para llevar consigo a la cama y fue instruido de guardarlo hasta la siguiente mañana. Los jóvenes pudieron entonces dormir tranquillos porque después de tantos años de hambre, por fin tuvieron la seguridad de que iban a poder comer el próximo día.

Si vos tenés a Jesucristo como tu Salvador tenés en tus manos el Pan de Vida y por lo tanto tenés la seguridad de que no dejarás esta vida con terror y miedo.

I. La queja: Nadie quiso reconocer que Jesús es el Hijo de Dios Vs. 41-42

Las palabras que Jesús pronunciaba no fueron los que la gente quería oír.

A. Los religiosos se rebelan contra las enseñanzas de Jesús. V. 41  En vez de debatir las enseñanzas de Jesús, los religiosos sembraron dudas en los corazones de los oyentes. No oponían y contradecían abiertamente lo que dijo Jesús, sin embargo susurraron entre si su desaprobación. Nos hace recordar de las innumerable veces que los Israelitas murmuraban contra Moisés y Dios en el desierto (Num. 14:27).

Muchas personas no contradicen abiertamente las enseñanzas de la Palabra de Dios instruidas en la iglesia pero en sus corazones dicen que no les gusta. En privado, cuestionan las instrucciones de la Biblia y su aplicación en su vida personal. Al decir que es imprescindible disciplinar al hijo algunos dicen pero esto no es para mí hijo que es un caso especial. Cuando la enseñanza es amar a otros más que uno mismo la conclusión es que mi vida era dura entonces merezco la autocompasión. Al decir que es absolutamente necesario el amar a Dios con todo su ser y que todo lo que a uno tiene le pertenece a Dios algunos concluyen que la iglesia está motivada por el lucro entonces estas enseñanzas no se aplican.

Cuando el creyente rehúsa implementar las enseñanzas de Dios en su diario vivir es igual a la murmuración de los religiosos.

B. La gente rechaza la naturaleza divina de Jesús. V. 42  Nadie cuestiona la teología de Jesús porque ni siquiera está dispuesto a aceptar su divina procedencia. Mientras en reiteradas veces Jesús relata que ha descendido de lo alto, el argumento en contra es que él es simplemente otro conciudadano galileo. Por haber conocido a toda la familia terrenal de Jesús nadie está dispuesta a otorgarle divinidad aún después de haber visto las señales (Marcos 6:3) La gente apuntaba a su genealogía terrenal para descreditar a sus afirmaciones de divinidad.

Jesús no es meramente carne y sangre sino es Dios encarnado. Es absolutamente necesario reconocer este dato para poder creer en Su poder para salvarnos en el día postrero.

II. La reacción: Jesús reprende con la Palabra. Vs. 43-46  

A. Jesús los manda a dejar de murmurar. V. 43  La primera cosa que Jesús hace es confrontar el pecado de falta de fe entre ellos. En cierta manera su contestación es apuntar al problema más grande en la historia del pueblo de Israel. La murmuración representa lo que ocurre en sus corazones. No pueden confiar en lo que Dios les dice, no a través de Moisés ni a través de Jesucristo.

La falta de fe en tu vida puede producir un cinismo y cuestionamiento de la credibilidad de Dios. La forma más directa y bíblica para tratar con este pecado es reprenderlo. Dejá de pensar así y compartir tu falta de fe con otros, infectando como una virus a los en tu alrededor. Es el ejemplo bíblico para seguir cuando la falta de fe se manifiesta en la vida de cualquiera persona.

B. Jesús afirma su poder y autoridad divino. V. 44  Jesús afirma nuevamente que Su verdadero Padre, Dios Todopoderoso, es responsable de conceder el deseo de venir a Jesús. Todos los que vienen en fe a Jesucristo recibirán una confirmación de Su poder cuando sean resucitados en el día postrero (1 Tes. 4:15-17)

C. Jesús enseña que venir a Él en fe es aceptarlo como príncipe y Salvador. V. 45  Cita a Isaías 54:13 para mostrar que todos tienen la oportunidad de escuchar la enseñanza y ejercitar fe en Jesús, acercándose a Él. Pero no todos están dispuestos a recibir la enseñanza.  Está ya establecido que todos los que le recibieron vendrá a ser hechos hijos de Dios (Juan 1:12).

D. Jesús es intermediado entre el  Padre y el hombre. V. 46  Nadie ha visto a Dios (Juan 5:37). Pero el que procede del Padre lo ha visto y cumple su voluntad en la tierra. Si uno está dispuesto a creer en su procedencia celestial puede venir a Jesús.

III. La satisfacción: Creer en Jesús. Vs. 47-51  

A. La vida eterna se consigue en la persona de Jesús. Vs. 47-48  Jesús aclara que él es el pan que da vida y que creer en el produce vida eterna. A diferencia de un pan que sostiene a la vida unas horas más, Su vida es un ofrecimiento que perdure eternalmente.

B. La alimentación del cuerpo es trivial. V. 49  Mientras ellos buscaban llenar sus panzas otra vez, Jesús les mostraba que la alimentación del cuerpo, aún cuando cae del cielo, resulta en la muerte (1 Cor. 10:1-5).

C. El verdadero pan del cielo produce vida. Vs. 50-51  Mientras el maná cayó del cielo, no pudo producir vida por más que unas horas. El verdadero pan del cielo es Jesucristo que da vida eterna. Esta vida se ve claramente en su persona y en su cuerpo dado por todo el mundo.