Una Deserción Masiva (Juan 6:60-66)

dejar juan 6Juan 6:60-66

60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?

62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de julio, 2013

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En nuestro pasaje hoy, veamos la realidad de que muchas personas que profesan ser seguidores de Jesús están en búsqueda de cambios en la vida terrenal, mientras lo que Jesús nos ofrece es un cambio de corazón y la vida eterna. Es necesario creer las enseñanzas de Jesús.

I. El rechazo del mensaje de Jesús. (v. 60)  Los judíos, líderes religiosos, ya habían rechazado el mensaje de Jesús y ahora sus propios seguidores muestran que no les gusta tampoco. Mientras el pueblo reconoció a Jesús como un Sanador, cuando se descubrió que no le iba a ser un libertador, dejó de seguirle. Sus palabras le resultaron duras y difíciles para someterse a escuchar e implementar.

La pregunta es ¿quién la puede oír? Seguro si se habían preguntado al Maestro el significado de estas palabras les hubiera dado el sentido. Pero no quisieron humillarse para tener esta parábola explicada y así perder el pretexto por rechazar las enseñanzas de Jesús por ser “duras”

Hay que dar gloria a Dios que millones han escuchado estas palabras y las han aceptadas por cuan duras que son. Vos tenés que creer las enseñanzas de Jesús si vas a experimentar la vida verdadera.

II. Jesús demuestra su conocimiento sobrenatural. (vs. 61-62)

A. Jesús sabe lo que hay en nuestro corazón. (v. 61) La murmuración era un problema en la vida del pueblo de Israel (Ex. 16:2), los judíos presentes (V. 41), y ahora en la vida de sus propios discípulos. Cuando rechazamos la Palabra predicada, aún en los lugares secretos de nuestro corazón, es conocido por Jesús (Heb. 4:12-13). Podemos mostrar una aceptación externa mientras rechazamos en lo más profundo de nuestro ser los cambios que Dios demanda de nuestras vidas. Debemos tener cuidado de lo que pensamos.

B. Jesús nos muestra su propósito. (v. 62) Mientras muchos discípulos rechazaban las palabras de Jesús, Él les pregunta si su muerte, resurrección, y ascensión no son verdades más difíciles aún para aceptar. No solo ofrece su vida como alimento, sino también como sacrificio en rescate por nuestros pecados. Jesús nos muestra su preexistencia cuando menciona que iba a volver “adonde estaba primero”.

III. Las palabras de Jesús se entienden por el Espíritu que da vida. (v. 63)  Jesús nos muestra que sus enseñanzas anteriores son de ser entendidos espiritualmente y no literalmente cuando nos dice que la carne literal no es provechosa. Nos debe dar pausa a considerar las metas en nuestras vidas. Todo lo que logremos en esta vida que no tiene significado en el mundo espiritual será consumido con fuego y nada aprovecha. Es cuando uno recibe a Jesús en lo más profundo de su ser que recibe el Espíritu que da vida verdadera con propósitos distintos. Recibir a Jesús significa aceptar sus palabras como verdaderas. Es justo en aquel momento que muchos de sus propios discípulos deciden que no van a seguirle más porque rechazan sus palabras diciendo que eran duras mientras son espíritu y vida.

IV. Muchos individuos no creen las palabras de Jesús. (v. 64)  Es en aquel momento que se cumplieron las palabras del profeta Isaías en 53:1. “Entre los muchos creyentes nominales hay muchos descreídos o infieles.” Las palabras no son una fórmula mágica. Hay que creer en las palabras para recibir algún beneficio. Jesús no está sorprendido cuando alguien le rechaza y nosotros no debemos estar sorprendidos tampoco.

V. Los que se quedan con Jesús demuestran la obra divina del Padre. (v. 65)  Es Dios que da la gracia y poder, y un corazón a través de lo cual se puede acercarse a Jesús. Si has experimentado esta obra divina hay que agradecerle a Dios mostrando obediencia a Sus palabras.

VI. Muchos dejaron de seguir a Jesús. (v. 66)  La respuesta de muchos de los seguidores, y debemos concluir que algunos de los setenta que fueron enviados están incluidos por lo que dice versículo 67, simplemente se fueron en silencio. Pero, ¿no es exactamente lo que nosotros hacemos muchas veces cuando escuchamos la voz de Dios en las Escrituras? No decimos nada con nuestra voz, pero con nuestras acciones y nuestro silencio rechazamos las palabras de Jesús resueltos a seguir en el mismo estilo de vida como siempre.

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