Declarando la Lealtad (Juan 6:67-71)

Juan 6:67-71
67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 14 de julio, 2013

[youtube  http://youtu.be/RxGNEMTdDiY]

entregarEstoy seguro que muchos de ustedes conocen a alguien nombrado por uno de los apóstoles. Un Pedro, Juan, Andrés, Felipe… o ¿Judas? No creo que haya muchas personas nombradas Judas por el simple hecho que su nombre se asocia con la traición y entrega de Jesús. Hace unos 2000 años atrás, una madre eligió nombra a su hijo Judas. Era un nombre bastante común en aquel entonces. Nuestra pregunta es ¿por qué Jesús escogió a Judas a ser uno de sus discípulos a lado de Pedro y Juan? ¿Se equivocó el Señor?

“Llegado este punto, este evangelio ya se ha hecho eco de los reclamos de Jesús, los cuales dejan bastante claro que no se trata de un profeta cualquiera. El evangelista ha ido perfilando tanto la identidad de Jesús como la de sus seguidores, y el dibujo es ahora bastante claro. Al principio la gente se agolpaba alrededor de Él (2:23). Pero Él eligió marcharse de Judea porque mucha gente se quería unir a Él y a su pequeño sequito (4:1-3). La gente había pensado que se iba a convertir en la cabeza de un movimiento popular. Pero poco a poco la multitud se fue dando cuenta de que Jesús representaba algo que no era tan atractivo, que no coincidía con sus expectativas. Las secciones que preceden a este capítulo muestran cómo muchos se apartaron de Jesús, primero las multitudes, y luego, algunos de sus discípulos. Ahora llega la gran prueba. ¿Qué iban a hacer los doce? Pedro se convierte en el portavoz del grupo, alzando una magnífica declaración de lealtad y aceptación.” (Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. I, p.438-39). Jesús añade que sabía que uno de sus propios discípulos le iba a entregar. Nuestra conclusión acerca de este pasaje es que hay dos tipos de seguidores de Jesús, los que están entregados al Señor y los que le entregan.

I. Palabras Penetrantes. V. 67

A. Jesús desafía a los doce.  Después de tantas deserciones, Jesús apunta su pregunta a los doce. Este es el grupo más íntimo elegido por Jesús mismo.

B. Jesús  espera la respuesta correcta.  Jesús forma su pregunta en esta manera para sacar la respuesta esperada. Otra manera de traducir estas palabras sería “Vosotros no os queréis marchar, ¿no es cierto?”, cuando la única respuesta que Jesús espera es un fuerte no. Esta pregunta se puede considerar una oportunidad de quitarles sus dudas.

II. Palabras de profesión. Vs. 68-69

A. Pedro menciona su creencia. V. 68  Como portavoz del grupo, Pedro le asegura a su Maestro que dentro del grupo no hay la más mínima idea irse. La pregunta de Pedro demuestra el nivel de entrega de parte de los doce. No les ocurra ninguna otra opción para sus vidas. No van a volver a sus vidas anteriores porque están comprometidos a ser seguidores de la persona que les parece ser el Cristo.

Pedro también muestra que ha entendido por lo menos un poco el mensaje de Jesús cuando dice “Tú tienes palabras de vida eterna.” En otras palabras, hemos entendido el mensaje de que significa tener parte contigo es obtener vida eterna.

B.  Pedro menciona su certidumbre. V. 69  Para Pedro, las evidencias de la realidad que Jesús es el Cristo son irresistibles. Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente no es una idea que le ocurra al hombre sin la intervención de Dios el Padre (Mateo 16:16-17).

III.  Palabras Soberanas. Vs. 70-71

A. Jesús demuestra su voluntad divina en escoger a los doce. V. 70a  Jesús no se equivocó a elegir a Judas porque era parte del plan divino.

B. Jesús responde a la exageración de Pedro con la realidad. V. 70b-71  Hubo un hombre en particular traidor entre los doce de Jesús. Jesús lo identifica como el espíritu de Satanás.