Pecados Respetables: Impaciencia e Irritabilidad

Impaciencia e Irritabilidad — Estas dos características están íntimamente relacionadas. Es más, ambas palabras tienen mínima diferencias dependiendo del contexto en que las usemos. Así que en este estudio voy a definir la impaciencia como una fuerte sensación de molestia por las faltas o fallas que generalmente cometen los demás sin intención. Comúnmente, la impaciencia se demuestra con palabras destinadas a humillar a la persona (o personas) que nos provocan a ella.

La clave para entender esa clase de alteración es que es una respuesta a una acción generalmente involuntaria de los demás.

impatience2Usted, ¿falta paciencia con los que tienen una discapacidad auditiva cuando tiene que repetir las palabras? O, quizá ¿falta paciencia con los que tienen la increíble capacidad de estar a tiempo justo en el momento por salir. ¿Cuando tiene que sentarse a esperarlo? ¿Cómo puede manejar esa situación? 

Estas cuestiones de la vida real son sólo dos ejemplos de todas las cosas que debemos enfrentar con la gente que convive a trabaja con nosotros mientras tratamos de resistir la tentación de ser impacientes. Es más, debemos observar que ni una discapacidad auditiva ni el horario de otro nos provocan a ser impacientes. Simplemente proveen una oportunidad para que se manifieste nuestra naturaleza carnal. La causa real de nuestra impaciencia radica en nuestro corazón, en nuestro deseo de insistir en que los demás se conformen a nuestras expectativas.

irritability-400x400Los padres se impacientan por la lenta reacción que tienen sus hijos adolescentes a la disciplina. La lentitud en responder a nuestro entrenamiento puede orillarnos a la impaciencia. Algunos cristianos son conocidos por ser muy impacientes a la hora de conducir su auto, o se impacientan por la lentitud del servicio en una tienda, el banco, o un restaurante.

En varias de sus cartas el apóstol Pablo escribió exhortaciones para que seamos pacientes. “El amor es sufrido…” (1 Corintios 13:4) En Gálatas 5:22-23 la paciencia es una de las nueve expresiones del fruto del Espíritu. En Efesios 4:1-2 el mismo Apóstol nos insta a vivir con paciencia, y en Colosenses 3:12 dice que debemos vestirnos de paciencia. Es claro por los escritos de Pablo que debemos cultivar la cualidad de la paciencia. Y también podemos inferir que la impaciencia, su antónimo, es un pecado que debemos hacer morir en nuestra vida.

Quien se impacienta con facilidad frecuentemente es una persona irritable. La mayoría de nosotros perdemos la paciencia en algunas ocasiones, pero la persona irritable es impaciente la mayoría del tiempo porque es alguien ante quien sentimos que debemos andar de puntillas. No es agradable estar con esa clase de personas, pero lamentablemente, los miembros de su familia y compañeros de trabajo no tienen otra opción.

¿Ha estado usted enojado con alguna persona o alguna circunstancia por mucho tiempo? Si es así, quizá usted sea una persona irritable. Si está enojado continuamente con otra persona (o personas), tal vez necesite aprender a tolerar sus acciones involuntarias. Proverbios 19:11 habla del tema de la ira, “La cordura del hombre detiene su furor, y su honra es pasar por alto la ofensa.” Y Pedro escribió que él amor cubre una multitud de pecados” (1 Pedro 4:8). Podemos decir que si el amor cubre una multitud de pecado, cuánto más cubrirá la multitud de acciones que nos irritan.

Ojalá seamos tan severos con nosotros mismos respecto a nuestros pecados sutiles como lo somos con los que condenamos en los demás. Que no seamos como el fariseo que se creía muy justo y que fue al templo a orar con las palabras en Lucas 18:11-13:

11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;

12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

PhariseeandPublican

Estudio del libro, Pecados Respetables, por Jerry Bridges.