La Conexión Entre la Verdad y la Libertad (Juan 8:31-36)

ver. juan 8.32

Nosotros podemos experimentar verdadera libertad. Hoy por hoy hay mucha duda en cuanto a las afirmaciones de la Biblia. En el mundo pos-modernista en el cual vivimos nosotros, la verdad se cuestiona cuando no se conforma a los pensamientos de otra persona. La tolerancia es una frase cuya definición ha cambiado a significar aceptación de los valores que no comparto y es el mantra de los inconversos. Al profesar que la Biblia es verdad, el creyente sufre las consecuencias negativas. Pero hay una verdad que nos ofrece libertad, y esta verdad es la Palabra de Dios.

Un erudito dijo una vez acerca de la libertad lo siguiente:

“La libertad es asunto de cada persona. El hombre que no defenderá su libertad, no merece su libertad” (Carl McIntire).

Alguien más ha dicho que

“La libertad no se consigue libre de costos, no es gratuita.”

Para el cristiano estos pensamientos se hacen realidad al considerar el alto costo que pagó nuestro Señor Jesucristo para conseguir nuestra libertad. Cristo murió por nuestros pecados para librarnos de la esclavitud del pecado. Pero la salvación es un comienzo de la nueva vida y no su fin.

Hay que reconocer que no es la persona que tome una decisión una vez en la vida que experimenta verdadera libertad, sino él que decide persistir en su fe que encuentra libertad espiritual. Mientras seguimos ciegamente las mentiras de este mundo de tolerancia e incorporamos esta mentira en nuestra forma de vivir, debemos concluir que seguir una ilusión no nos libera sino nos esclaviza. A través de Jesucristo, nosotros podemos experimentar verdadera libertad.

Juan 8:31-36

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

I. La verdadera libertad se encuentra en vivir la vida del discípulo. (V. 31-32)

Nuestro texto dice que Jesús va a empezar a los que creyeron en Él. Pero la conclusión que vamos a tener que sacar es que ellos creyeron en sus afirmaciones de ser el Mesías de su propia manera. No se entregaron a la persona de Jesús.

A. El verdadero discípulo persiste en la palabra. (V. 31) Cuando estudiamos, entendemos y practicamos lo que la Biblia nos dice podemos persistir en la Palabra de Dios. Esta es una condición de ser un verdadero discípulo.  En otras palabras dice Jesús:

“Su lealtad futura a mis enseñanzas confirmará su profesión presente.”  (A. T. Robertson)

Cuando alguien se presenta para la membresía de esta iglesia, se hace basado en su profesión de fe. Pero su persistencia en la aplicación de la Palabra de Dios en su vida cotidiana muestra si es una profesión sincera o no.

B. El verdadero discípulo experimenta la verdad y disfruta de la libertad. (V. 32) La libertad aquí presentada es la libertad de la esclavitud del pecado (Romanos 8:2). Pero esta libertad no nos permite hacer lo que queremos porque tiene confines (Romanos 6:18). La libertad intelectual, moral y espiritual se logra únicamente cuando la oscuridad de la ignorancia, el pecado y la superstición es conquistada por la verdad de Dios que nos santifica (Juan 17:17). Habrá discernimiento entre la verdad y la mentira.

II. El engaño de este mundo es  extremadamente fuerte. (V. 33)

A. La jactancia es resultado del engaño.  Cada judío se jactaba de su descendencia de Abraham pero ellos confiaban en el mero descendencia física (Mateo 3:9).  Dios hizo de los gentiles descendentes espirituales de Abraham (Romanos 9:6).

B. La ceguera es resultado del engaño.  Los judíos se olvidaron de su situación actual. Estaban bajo el yugo de los romanos en aquel momento y había pasados por la esclavitud de los Asirios, los Babilonios, los Persas, y más imperios.

 III. La verdadera libertad se consigue en a través de Jesucristo. (Vs. 34-36)

A. Aparte de Cristo no hay libertad. (V. 34)

B. Sólo el Hijo tiene un lugar permanente. (V. 35)  (Gen. 21:10; Gal. 4:30)

C. Cristo nos quiere hacer hijos por adopción. (V. 36)

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 11 de mayo 2014