Prueba de Paternidad (Juan 8.37-47)

padreNuestros padres nos influencian genéticamente. Así que tenemos un cierto color de cabello, un color particular de ojos, altura y apariencia. Si nos gusta o no, todos nosotros estamos influenciados por nuestros padres. Desde nuestra infancia otras personas empiezan a buscar nuestra semejanza a nuestros padres. Además, hay una influencia por el ejemplo de nuestros padres. Muchos hijos son hinchas de algún club justamente porque estuvieron expuestos en casa a aquel equipo. Los hijos, a ser grandes, a veces votan la misma lista que los padres. Buscamos o elegimos cierta iglesia basada en las lecciones que nos enseñaron los padres. A la vez, nos sorprende la cantidad de influencias negativas que practican nuestros hijos. Aprendemos mucho más de nuestros padres que queremos admitir.

Juan 8:37-47

37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.

40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.

41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

En nuestro texto hoy, Jesús desarrolla una discusión con los líderes religiosos del pueblo judío sobre su paternidad. Sin embargo, esta discusión no tiene nada que ver con la genética, sino con su espiritualidad. Jesús enseña que hay solo dos padres de los cuales pertenecemos: o Dios o el Diablo.

I. Nuestra religiosidad nos puede recriminar. (Vs. 37-40)

Los judíos religiosos quisieron aprovechar de su descendencia de Abraham, pero al formular un plan para matar a Jesús, están expuestos por ser diferentes de Abraham.

A. La religiosidad puede llevarnos a rechazar el mensaje de Dios. (Vs. 37-38) “El privilegio religioso no garantiza una actitud correcta ante las cosas de Dios” (Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. II p. 64). Jesús argumenta que sus palabras proceden de Dios Padre que hizo pacto con Abraham. Al rechazar el mensaje de Jesús, los religiosos en realidad estaban rechazando todo lo que Jesús representaba; una relación personal con Dios. Parece que para ellos el ritualismo era más importante que captar el mensaje coherente de la verdad.

Al no tener una visión amplia de las cosas de Dios, existe la posibilidad de perder la misma esencia de la unión con Cristo.

B. La religiosidad puede producir hostilidad hacia Dios. (Vs. 39-40)  Los verdaderos hijos de Abraham lo son espiritualmente. Al maquinar para matarle a Jesús, quien procede del Padre, se mostraron por enemigos de Dios. El verdadero hijo de Abraham tendría que ser considerado “amigo de Dios” igual a Abraham (Santiago 2:23; Is. 41:8). Los judíos no obedecían los mandatos de Dios y su comportamiento revelaba su odio hacia Dios.

¿Cuál es tu actitud al escuchar la verdad de Dios? Si buscás implementar la actitud de Abraham de obediencia y fe recibirás la verdad con gratitud. Si rechazás la verdad será evidente en tu comportamiento (Mateo 7:15-17).

II. Los verdaderos hijos de Dios están caracterizados por sus hechos. (Vs. 41-44)

A. La fidelidad a Dios demuestra que no somos apóstatas. (V. 41)  Los líderes religiosos injuriaron a Jesús al decir que el nacimiento de Jesús era ilegítimo. Ellos quisieron distanciarse de la persona de Jesús, que para ellos, había nacido de la fornicación. Al decir a estos judíos que pertenecen a otro padre Jesús los acusa de seguirle a él y así ser apóstatas e idólatras. Es importante entender en el contexto que para los judíos “la fornicación es el símil tanto rabínico como veterotestamentario de la idolatría” (Morris, p. 67 cita a Odeberg en una nota a pie).

B. Mostrar el verdadero amor es evidencia de nuestra comprensión del mensaje. (Vs. 42-43)  Jesús no vino a hablar de lo suyo, sino vino como un representante del Dios vivo. Su dependencia nos hace entender por qué el amor supremo no se logra aparte de una relación íntima con Dios.

Al no entender la misión, nos va a ser imposible entender lo que representa el mensaje.

C. No realizan las obras del Diablo. (V. 44)  No era un problema intelectual sino espiritual que hizo imposible para los judíos aceptar el mensaje de Jesús. Por no tener relación con Dios Padre, hicieron las obras de su verdadero padre; Satanás.

 III. La fe nos convence de la verdad. (Vs. 45-47)

A.  Nuestro ejemplo Jesús, es impecable. (Vs. 45-46)  Si Jesús es irreprensible, es necesario creer en Él.

B. Nuestra relación con Dios se base en su verdad. (V. 47)

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 18 de mayo, 2014