¡A Trabajar! (Juan 9:1-7)

carpe diem   Carpe diem es una locución latina que literalmente significa ‘toma el día’, que quiere decir ‘aprovecha el momento’, en el sentido de no malgastarlo. Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, I, 11): “Carpe diem quam minimum credula postero.”

El adagio latino podría equivaler a oraciones en castellano como «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» o «vive cada momento de tu vida como si fuese el último». Es un tópico literario, o tema recurrente, en la literatura universal como exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado.

En 1854, una joven de sólo 18 años de edad se dio cuenta de que, incluso para ella la luz del día se desvanecía y ella nos hizo acordar a trabajar porque la noche viene, cuando no vamos a ser capaces de trabajar para el Señor nunca más. Basado en el pasaje de Juan 9:4 donde dice, “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar,” Anna L. Coghill escribió las palabras de este antiguo himno. Y con los años el himno nos recuerda que nuestros días sobre la tierra están contados debido a la muerte o porque Jesús podría venir de nuevo en cualquier momento. Así que debemos ser desafiados a entrar en la obra del Señor, mientras que nosotros tenemos la salud y la libertad para hacerlo. Porque el tiempo para hacer esto se está poniendo más corto para cada uno de nosotros. (Escucha la música aquí.)

Pronto la noche viene,

¡Listos a trabajar!

¡Listos!, que muchas almas

hay que rescatar.

¿Quién de la vida el día

puede desperdiciar?

“Viene la noche y nadie

puede trabajar.”

pronto la noche viene

Juan 9:1-7

 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

I. El problema que precipitaba la curación. (Vs. 1-2)

A. Falta de visión. (V. 1)  No es simplemente que el hombre ciego no pudo ver, sino que los discípulos de Jesús no estaban atentos a las necesidades de este hombre inconverso. ¿Tenés un plan para alcanzar a los necesitados en tu alrededor?

B. Falta de compasión. (V. 1)  Nadie trajo el hombre a Jesús. Sin embargo Jesús lo vio en su condición y va a hacer algo para ayudarlo.  ¿Te preocupás por las necesidades espirituales de los demás?

C. Falta de comprensión. (V. 2)  Los discípulos pensaron equivocadamente que el sufrimiento era siempre el resultado del pecado. Esto los llevó a preguntar por qué el hombre tuvo que sufrir aquel infortunio.

II. El propósito de la condición de ceguera. (Vs. 3-5)

A. Traerle gloria a Dios. (V. 3)  Jesús aclara la situación asegurándolos de que el sufrimiento no es siempre consecuencia del pecado. El hombre se encontró en tal estado de desgracia porque era la voluntad de Dios para traerles gloria a Dios Padre y a Dios Hijo. Un comentarista aclara que Dios no hizo al hombre sufrir tanto tiempo simplemente curarlo y así mostrar su majestad.

“Dios anuló aquella desgracia que le había tocado desde niño para que aquel hombre, ya de mayor, pudiera, al recobrar la vista, ver la gloria de Dios en la faz de Cristo” (Bruce citado en Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. II p.85).

Fíjense lo que dijo Pablo de su condición en Filipenses 4:11, “…he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.”

ver. juan 9.3

B. Animar a más obreros. (Vs. 4-5)  En el versículo 4 Jesús dice más bien que “nosotros debemos” trabajar mientras exista la posibilidad de realizar tareas. Vendrá la noche cuando se acabará toda oportunidad. El día se entiende por la luminosidad. Según el verso 5, Jesús es la luz de mundo y brilló más fuerte mientras Él estuvo en la tierra durante su Encarnación. Pero pronto viene la noche cuando nadie más tendrá la oportunidad de aprovechar de la luz y sufrirá la noche perpetua. Así que, es imprescindible y urgente que nosotros nos dediquemos a llevar al mundo el mensaje de que Jesús puede curar la ceguera del pecado.

II. El poder que produjo la curación. (Vs. 6-7)

A. El poder de nuestro Dios no tiene límite alguno. (V. 6)  A pesar que este episodio nos hace preguntar por qué Jesús sanó usando barro y saliva, tenemos que llegar a la conclusión de que nuestro Dios no está limitado para obra en la vida de nadie. Es cierto que Jesús realizó varias cosas en un Día de Reposo que estaban prohibidas por las autoridades religiosas. Y también hubo una creencia acerca de poderes curativos en la saliva. Además Dios formó al hombre del polvo Gen. 2:7. Pero parece ser que sus acciones fueron los de un creador más que nada.

B. Ejercitar fe en Jesús produce resultados. (V. 7)  (Ejemplo: Eliseo y Naamán en II Reyes 5:10-14).

Naamán Rio Jordán