La Ceguera de la Incredulidad (Juan 9.8-17)

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Jesús sana el ciegoEl hombre de nuestra narración fue sanado por el poder de Dios mismo. No se trata de avances en la medicina sino de la mano de Dios mismo que se involucra en su vida para traerle gloria a Dios. La sanación produce resultados sorprendentes y a la vez, trae persecuciones de parte de los que rehusaron creer en la deidad de Cristo.

Juan 9:8-17

Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

12 Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? El dijo: No sé.

13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

14 Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

17 Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

 I. Dudas generadas (Vs. 8-12)  La obra sanadora de Jesús es tan completa en la vida del ciego que nadie lo reconoce después.

A. Dudas acerca de su persona. (Vs. 8-9) El hombre sanado de su ceguera es bien conocido en su pueblo, cosa que indica que su sanación va a ser imposible esconder. Pero su sanación genera una polémica acerca de su identidad, por la falta de fe de los vecinos y por el gran cambio realizado en su vida. Nuevamente, estamos antes la idea de una obra creadora que produce cambios radicales. Al abrirse los ojos, nadie lo reconoció porque la obra de Dios nunca nos deja en las mismas condiciones.  Por las muchas dudas, él hombre mismo tiene que confirmar su identidad.

B. Dudas acerca de la obra sanadora. (Vs. 10-12)  La gente empieza a interrogarle al hombre sanado cómo le fueron sanados los ojos. El hombre responde de su mejor manera de que un hombre llamado Jesús lo sanó. Debemos entender que hasta este momento no ha visto a su benefactor. No lo conoce, tampoco ha comprendido la importancia de la persona de Jesús y es por esta razón de que lo llama “un hombre.”  Hubo por lo menos cuarto circunstancias que produjeron la sanación.

    • Jesús lo confrontó
    • Recibió un mandato para realizar tareas
    • Él obedeció los mandatos de Jesús
    • Fue librado de las tinieblas y recibió la vista

La gente persiste en su interrogación y pregunta dónde está Jesús pero el sanado no lo sabe.

II. Discusiones realizadas (Vs. 13-17)  La pregunta más grande no consiste en si ocurrió un milagro sino en si era legítimo el milagro.

A. Es presentado delante de las autoridades religiosas. (Vs. 13-15) Cuando los vecinos con los cuales el hombre sanado había discutido su identidad no quedaron convencidos, lo trajeron para compadecer delante de las autoridades religiosas. Ellos escuchan la maravillosa historia de su sanación de la mano de los vecinos y después le piden al hombre sanado su versión.

B. Cuestionan la autoridad de Jesús (Vs. 16-17)  La cuestión principal para estos líderes religiosos es concerniente los ritos religiosos. Si Jesús niega someterse a los ritos establecidos por estas autoridades, ellos rehúsan someterse a su autoridad a pesar de que su obra no se explica aparte de la poderosa mano de Dios. Esto resulta en diferencias de opinión importante entre estas mismas autoridades. Al final los doctores preguntan al paciente su opinión sobre el caso. Él responde que Jesús tiene la autoridad de sanar en el Día de Reposo porque es un profeta enviado de Dios.

Predica del Pastor Jaime Greenwood, 8 de junio, 2014