El Maestro Te Llama (Juan 11:28-37)

ver. juan 11

Dale la bienvenida a Jesús. El evangelista LR Scarborough habló de una reunión de avivamiento donde muchos se habían convertido. Una madre se preocupó porque sus dos hijos no mostraron pruebas de convicción o ningún interés en la salvación. Ella preguntó al predicador cuál era el problema. “¿Por qué no desean ser salvos mis hijos? Los hijos de otros hogares están siendo convertidos en gran cantidad.”

El predicador le preguntó:”¿Puede usted soportar un poco el habla directo?”

La madre respondió:”Sí puedo.”

El predicador dijo, “Sus niños tienen los ojos secos y están indiferentes porque su madre también lo es. ¿Usted alguna vez tomó cualquiera de ellos a un lado a orar con él y por él acerca de su salvación?”  La madre admitió que ella no lo había hecho. “¿Usted ha pasado noches en vela llorando sobre su condición perdida?”, Preguntó el predicador. Una vez más la madre confesó su fracaso.

Scarborough, dijo que aquella noche la madre caminaba por el piso y oró. Más tarde dijo: “Mis hijos estaban en mi corazón y yo no podría vivir a menos que se salvaron.” Al día siguiente, los dos muchachos respondieron al mensaje y nacieron de nuevo en la familia de Dios.

Uno de ellos dijo: “Mamá, te escuché cuando usted oró por nosotros anoche. ¡Somos salvos ahora en respuesta a tus oraciones!”

Conocer todos los versículos para presentar el plan de la salvación y tener respuestas listas a las objeciones comunes al evangelio son maravillosos e importantes. Pero el conocimiento no es un sustituto por un corazón que arde de celo para alcanzar a los perdidos. El destino eterno de amigos, familiares, compañeros de trabajo y vecinos es un asunto extremadamente serio, y debería ser suficiente para llevarnos a nuestras rodillas. Si queremos ser eficaces en nuestro testimonio, tenemos que empezar con una oración para aquellos que oirán. Jesús demostró su preocupación por toda la humanidad cuando Él se puso a llorar al ver el estado desesperado de los seres queridos frente a las consecuencias del pecado. Pero Jesús no nos deja en esta condición sino nos ofrece la oportunidad de invitarle a salvarnos de todos nuestros pecados. (P. Chappell, Diaramente en la Palabra, 21/8/2014)

Juan 11:28-37

28 Habiendo dicho esto, fue y llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.

29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él.

30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.

31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.

32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,

34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

35 Jesús lloró.

36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?

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Predica de Pastor Jaime Greenwood, 31 de agosto, 2014

I. Jesús fue bien recibido por las hermanas de Lázaro. Vs. 28-32

A. Marta se encontró a Jesús. V. 28  Ella, comenzó su encuentro con Jesús preguntándole al Señor el “por qué” ella tuvo que experimentar la pérdida de su hermano pero termina con un contundente profesión de fe en la persona de Jesús como el Salvador del mundo. Ahora ella busca comunicar a su hermana que Jesús (el incomparable Maestro) había llegado. Le imparta información suficiente para que ella lo encontrara después.

Esto llega a ser un hermoso ejemplo de lo que cada creyente debe hacer al encontrar solaz en la persona de Jesucristo, ir a buscar a otro necesitado para compartir la esperanza y aliento que Jesús es para nuestras vidas.

B. María vino a Jesús. Vs. 29-32  María se apuró a encontrar a Jesús y hace eco de las palabras de Marta en el versículo 21 al encontrarlo. Está angustiada por la situación en la cual ellas se encuentran. Según ellas dos, no hubiera muerto el hermano si Jesús hubiera estado mostrando así su confianza en su poder de sanar. Pero el hermano murió y ahora van a tener que pasar el resto de sus vidas sin él.

Pero María reverenciaba al Señor y parece querer comunicar otro sentido con sus palabras. Ella busca que el Señor se compadezca con la angustia que ella siente en su alma.

Una vez que el alma gime por el apoyo de Dios y entiende que ese apoyo se encuentra en la persona de Jesús, es necesario acercarse a Él en fe porque “tiene cuidado de nosotros” I Pe. 5:7.

II. Jesús se muestra accesible. Vs. 33-37

Aquí, Jesús “se identifica con todo ser humano en su dolor y desesperación” (Lindars en Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol II, p.171 nota a pie).

A. Jesús comprende bien nuestros padecimientos. Vs. 33-35  Muchos han especulado sobre qué significado tienen las frases en estos tres versículos que expresan la angustia de nuestro Señor y Salvador. Al estudiar el pasaje, la única interpretación válida es que “Juan solo estuviera diciendo que Jesús estaba conmovido de gran manera” (Morris, p. 169). Debido a que Jesús pronto resucitará a Lázaro de entre los muertos, no puede ser que está dolido por su fallecimiento. “Debe de referirse a su profunda preocupación e indignación frente a la actitud de los que estaban llorando. No supieron entender la naturaleza de la muerte ni de la Persona del Hijo” (Morris, p. 170). Jesús termina llorando, pero a diferencia de la forma escandalosa de los demás, lloró de manera silencioso I Tes. 4:13. Jesús derramó lágrimas por el efecto doloroso del pecado sobre Su creación.

B. Jesús nos ama de corazón. Vs. 36-37  La devoción de Jesús a la causa justa de Su Padre celestial de vencer una vez para siempre la muerte y su poder sobre los seres humanos es una muestra de Su gran amor para con nosotros. Mientras los judíos mal interpretaron las lágrimas de Jesús como el resultado de su afecto por el difunto y una frustración frente a su muerte, llegaron a captar la esencia de la persona de Jesús. El ama a nosotros y nos invita a tener una relación personal con Él.