¡Quisiéramos ver a Jesús! (Juan 12:16-26)

La realidad es que perdemos todo lo que asociamos con esta vida en algún momento; es sólo una cuestión de tiempo. No podemos mantener a nosotros jóvenes, no importa cuánto intentamos. No podemos mantener nuestra capacidad atlética. No podemos aferrarnos a nuestra capacidad mental. Ni siquiera podemos tener a nuestros seres queridos para siempre. Es sólo una cuestión de tiempo. Jesús nos instruye que debemos prepararnos ahora. No te enfoques en agarrar y mantener lo que tenés ahora. Corrie Ten Boom dijo: “He aprendido a mantener todas las cosas sin apretarlas, así que Dios no tendrá que hacer palanca para sacarlos fuera de mis manos.” Es menos doloroso para mantener ligeramente a las cosas de este mundo para que Dios no tenga que hacer palanca para sacarlo de nuestro alcance.

Juan 12:16-26
16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

17 Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

18 Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal.

19 Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.

20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.

21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 12 de octubre, 2014

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I. El testimonio de las obras de Cristo atrae a muchas personas. Vs. 16-19

A. Los discípulos entendieron el significado de estos eventos después. V. 16 Ellos llegaron a entender qué clase de Rey que era Jesús después de su glorificación.

B. La multitud que le acompañaba desde Betania daba testimonio de Jesús. V. 17-18  Esta multitud colma a otra multitud que también desea saber si estas cosas son así, o no. Hay mucha curiosidad pero poca fe como se evidencia unos pocos días después cuando la misma multitud pida la crucifixión de Jesús.

C. Los enemigos de Jesús quedaron desanimados por el interés del pueblo hacia Jesús. V. 19  Se quejaron por el fracaso total en su objetivo de descreditar a Jesús.

II. Los que quieren conocer a Jesús no deben de ser impedidos. Vs. 20-23

A. Ciertos griegos se acercaron a Felipe para pedir una audiencia con Jesús. Vs. 20-21  No sabemos con certeza por qué estos griegos se acercaron a Felipe pero puede haber sido por su nombre griego que él sea la persona indicada. Por no ser judíos tuvieron acceso limitado en las fiestas. Estos hombres están en búsqueda de la verdad. Se acercaron a Jesús por el testimonio de los que ya tuvieron contacto con la Verdad y se habían dado testimonio del mismo.

B. Felipe se lo hizo saber Andrés quienes se lo dijeron a Jesús. V. 22  Al escuchar la plegaria de los griegos de la boca de Felipe, Andrés no tiene duda y hace lo que suele hacer siempre, lleva el pedido a Jesús para poder acercar estas personas a Cristo.

C. La llegada de los griegos señala la culminación de la obra de Jesús. V. 23 Desde hace mucho tiempo los discípulos han escuchado a Jesús reiterar que su hora no ha llegado (Jn. 2:4; 7:6; 8:20). Jesús dice que es tiempo que Él sea glorificado a través del cumplimiento de su comisión. No va a ser hecho Rey sobre el pueblo judío, sino va a morir por su pueblo. La gloria de Cristo se revela en su muerte, sepultura y resurrección.

III. Una vida entregada termina en una multiplicación de vidas también entregadas. V. 24  La muerte produce vida. Esta es una ley de la naturaleza que es fácil de entender desde la perspectiva de un granjero. Pero a la vez es una paradoja porque el fruto se produce una vez que muera el grano. Sino por la “muerte” no puede haber productividad.

Jesús murió para que seamos el fruto de su muerte. A través de su obra en la cruz puede haber una gran cosecha de almas en el mundo. Gálatas 2:20 nos instruye que la vida cristiana es proveniente de Dios y nos hace útil en su obra aquí en la tierra. Así que no podemos ser productivos en esta vida hasta que morimos a nuestros propios deseos de la carne para vivir para Cristo. Nuestra productividad está estrechamente relacionada con nuestra disposición de entregarle nuestra vida.

IV. No atesorar para esta vida es tener un orden de prioridades correcto. V. 25  Amar la vida es autodestructivo para ambos el creyente y el inconverso. La idea de odiar a la vida es un hipérbole que quiere decir que “aborrecer la vida es la antítesis natural de amar la vida” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol. II p. 211). Es hora de dejar a lado los placeres pasajeros de esta vida y buscar las cosas eternales Col. 3:1-3.

V. Perder la vida por servir a Cristo resulta en honra de lo alto. V. 26  La única manera de compartir en la resurrección de Cristo es tomar su cruz y seguirle. Esto significa una vida de servicio que trae honra de Dios.