La Petición de un Consolador (Juan 14:16-17)

panama canal“La primera propuesta para construir un canal por Panamá para acortar la distancia naval que se tenía que viajar desde el Atlántico hasta el Pacífico fue hecha en el siglo XVI, pero el primer esfuerzo serio no comenzó hasta 1881. Un equipo francés comenzó el proyecto pero el peligroso terreno montañoso y las enfermedades aún más mortales de la selva, particularmente la malaria, fueron demasiado. El proyecto fue abandonado después de gastar casi US$300.000.000. En 1904, un equipo de construcción de Estados Unidos asumió el proyecto, y diez años más tarde una de las hazañas de ingeniería más grandes de la historia fue completada. En lugar de permitir que los obstáculos los disuadieran, siguieron construyendo hasta que el trabajo fue terminado.

Mientras que cada uno de nosotros tiene diferentes talentos y habilidades, todos estamos construyendo sobre el mismo fundamento: Jesucristo. Es la base de todo lo que tenemos, todo lo que somos, y todo lo que hacemos. Uno de los grandes retos que enfrentan los cristianos hoy en día es una deriva descuidada y sin rumbo por la vida. También muchos se han contentado con el Fundamento firme y han descuidado su responsabilidad para construir algo eterno con su tiempo, habilidades y talentos. El año ante nosotros tiene un gran potencial y oportunidades, pero que sólo se realizarán si somos fieles a construir sobre lo que ya se ha hecho” (Paul Chappell, Diariamente en la Palabra).

“A los que se han tomado en serio su compromiso con Jesús, los que le aman y guardan sus mandamientos, Jesús les promete que Él estaré rogando al Padre por ellos” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol. II p. 271) Jesús nos pide un Consolador para acompañarnos en nuestra fe. Vs. 16-17 Este Consolador nos proporciona la presencia de Dios en nuestras vidas para poder experimentar una vida victoriosa aún en medio de un mundo sin fe.

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I. La carga que lleva Cristo a nuestro favor. V. 16 a-b  Jesús se responsabiliza por una gran obra en la vida de cada uno de sus seguidores.

A. La profecía de la oración de Cristo – rogaré al Padre. V. 16ª  La presencia de Jesús ha sido un constante en las vidas de sus seguidores. Ahora se va para poder hacer expandir el alcance de su reino. La relación estrecha que ha disfrutado no puede seguir más, pero los discípulos no quedarán “huérfanos” (v. 18). El Padre va a mandar “el Consolador”.

Esta es una oración futura que ahora queda en el pasado. Está realizado y nosotros podemos beneficiarnos del Consolador.

B. La petición de la oración de Cristo – otro Consolador. Vs. 16b.  La palabra griega “Parakletos” aquí traducida “Consolador” literalmente significa uno que viene al lado de otro para ayudar y más bien se refiere a un abogado defensor. Es otra persona de la deidad como se ve en el uso del pronombre traducido “el cual” en el versículo 17 pero mejor traducido “quien”. Pero aquí en el verso 16 Jesús dice “otro Consolador” para marcar que es “otro del mismo tipo”. Esta Persona hace cumplir la promesa de Jesús de que nunca nos desampararé. (He. 13:5).

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II. El compromiso de Cristo – con vosotros para siempre. V. 16c  Las bendiciones son nuestras porque Él está con nosotros para siempre. Además, podemos concluir que es una condición permanente porque Dios no volverá a quitarnos su Espíritu. Jesús hace énfasis en que la permanencia de la relación entre el creyente obediente y El Consolador está en que su plegaria al Padre tendrá respuesta positiva y que esta respuesta producirá resultados permanentes.

III. El contraste que hace Cristo. V. 17  Jesús enfatiza la diferencia entre los que reciben al Espíritu y los que no le reciben.

A. La prohibición de Cristo – el mundo no puede recibir. V. 17ª  El Espíritu ahora se ve asociado con la verdad. Jesús es la verdad (v. 6); hay que adorar al Padre en verdad (4:23-24);  El rechazo del Espíritu al nivel mundial se ve en la paloma de Noé. Siendo un tipo del Espíritu de Dios, salió la última vez y no regresó porque el Espíritu no pudo quedarse en la tierra con el hombre no regenerado. Esto explica porque el ministerio terrenal del Espíritu en el Antiguo Testamento no fue algo continuo. Ahora, Jesús declara que muchos rechazarán al Espíritu porque “no le ve, ni le conoce”. Qué triste no conocer al Espíritu de verdad y así estar condenado a las tinieblas de ignorancia.

B. La plegaria de Cristo – le conocéis. V. 17b  Cuando uno esté lleno del Espíritu tiene un testimonio interior para poder ver a Jesús. Su condición es totalmente distinta a la del mundo. Puede ver o “percibir” al Espíritu y tener una relación personal con Él. Es una relación con “certeza futura” (Morris, p. 274).