La Relación Vital Entre Cristo y Los Suyos (Juan 15:1-3)

great vine hamptonA 229 años de edad y más de 36,5 metros de largo, la Gran Vid en el Palacio de Hampton Court cerca a Londres es la vid más antigua y más grande conocido en el mundo. Se cree que fue plantado alrededor de 1768. Es la planta más antigua en el jardín y comenzó como un pequeño esqueje o tallo de la vid Negro Hamburgo en el Parque de San Valentín en Essex (que ya no sobrevive).

En 1800 la circunferencia del tronco fue de 330 milímetros. En 1887 ya era de 1,20 metros alrededor de la base; ahora es de 3,6 metros alrededor de la base y el sarmiento más largo es de 36,5 metros. La vid fue mostrada por primera vez al público en la década de 1840 cuando la reina Victoria abrió los jardines al público.

La Vid generalmente florece a principios de mayo con pequeñas y fragantes flores. El cultivo se cosecha generalmente en septiembre y se necesita el Viñador unas tres semanas para retirar todas las uvas. Se produce un cultivo de entre 500 y 700 racimos de uvas (entre 220-320 kilogramos). La cosecha más grande registrada de uvas de la vid fueron 1.800 racimos en 1798 y 2245 racimos en 1807.

Las uvas, que son negros y dulces, siempre han sido utilizadas por la familia Real, cultivadas específicamente para la mesa. Hoy en día el cultivo completo de uvas comestibles se vende a los visitantes en las tiendas del Palacio a finales de verano o principios de otoño.

El capítulo 15 de Juan es una descripción de la relación entre el Padre, el Hijo Jesucristo y sus discípulos que tiene su enfoque en la necesidad de fruto en la vida cristiana. El último versículo de capítulo 14 nos dice que estaban a punto de retirarse del aposento alto para ir hacia el huerto de Getsemaní. Jesús comienza a enseñar a sus discípulos acerca de la relación que cada discípulo verdadero disfruta en Cristo a pesar de que él no se veía más en este mundo.

Juan 15:1-3

1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 25 de enero, 2015
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I. Jesús sostiene a sus discípulos. Vs 1-2  La relación entre Jesucristo y sus seguidores se describe como una vid con sus pámpanos. Los pámpanos reciben la savia de sustento a través de la vid que la transmite. Pero es muy importante que cada discípulo de Cristo entienda como es su relación con la vid para poder tener una relación correcta con Dios.

A. Jesucristo es eterno Dios. V.1  Este es el séptimo y último “yo soy” de Jesús en este evangelio. En Éxodo 3:14 Dios mandó a Moisés proclamar al pueblo Judío que el Yo Soy le había mandado a guiar al pueblo hacia la tierra prometida. Este nombre nos muestra que Jesús es Dios encarnado. No hay comienzo con Dios a pesar de que nuestra relación con Él tiene sí tiene un comienzo.

B. Jesucristo es La Vid. V.1  La única manera de acercamiento a Dios es a través de Jesucristo. La única manera de crecer en Cristo es a través de una relación íntima con Él. Cada discípulo tiene que aprender a depender de Jesucristo para lograr Sus propósitos en su vida. Jesucristo ofrece vida y sustento para cada uno de Sus discípulos.

C. Jesucristo es la verdadera Vid. V.1  Es muy interesante que Jesús se describa a sí mismo como la Vid verdadera. Sin duda la figura de una vid se repite a través del Antiguo Testamento y se refiere al pueblo de Israel varias veces. Jeremías 2:21. Pero el uso de la palabra verdadera implica “quizá a que Israel es el sarmiento degenerado de una vid extraña (Jer. 2:21), que ahora ha sido sustituida por la vid verdadera” (Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. II, p. 292).  Isaías 5:1-7 sigue este mismo línea de pensamientos al hablar de una cosecha de uvas silvestres. Lo que la Ley no pudo producir en el pueblo de Israel, Jesucristo da en abundancia a sus seguidores por su naturaleza.

 II. Dios Padre conserva a los discípulos en Jesucristo. Vs. 1-3   Jesucristo nos enseña que Dios Padre también juega un papel activo en el mantenimiento de nuestra relación con sí mismo. Dios Padre trabaja como el viñador para asegurarse de que cada uno de los discípulos dé fruto. Nótense cuan profundo es el papel que Dios Padre juega en el mantenimiento de nuestra relación con Su hijo Jesucristo.

A. Dios el Padre cuida a los discípulos. V.1  Como labrador, el Padre cultiva y protege a la Vid. Su deseo para cada uno de los sarmientos es que produzca fruto.

B. Dios el Padre examina a los pámpanos. V.2  El propósito de la vida de cada discípulo es llevar fruto. Entonces los que profesan ser discípulos y no produzcan fruto están quitados de la Vid y echados al fuego (V.6).

“No deberíamos interpretar aquí que los verdaderos creyentes también serán quitados. Estamos ante una metáfora de la viticultura, y tenemos que aceptar las limitaciones de dicha metáfora” (Morris, p. 293).

Este proceso de purgar a los pámpanos es la obra de Dios Padre a los que no producen fruto.

C. Dios el Padre limpia a los pámpanos. V.2  El proceso de producir fruto para un pámpano es que se acerca el viticultor a cortar una poción del pámpano y los vástagos para que produzca más fruto. Esto se llama podar o limpiar. De igual manera nuestro Padre Celestial desea de cada discípulo de Jesús que no solamente lleve fruto sino mucho fruto para la gloria de Dios. Es importante recalcar que el fruto del discípulo nunca es el resultado de sus propios esfuerzos o de procesos naturales. El fruto es de Dios.

D. Dios el Padre cumple esta obra en cada uno de los verdaderos discípulos. V.3  Estamos limpios porque hemos recibido la enseñanza de Jesucristo a través de la Palabra de Dios quien ahora opera en nuestras vidas para que llevemos mucho fruto. Esta es la forma en que produzcamos mucho fruto. Romanos 10:17

ver. juan 15.4 permaneced en mi