El Modelo del Verdadero Discipulado (Juan 15:9-17)

metas¿Cuáles son algunas de las grandes metas en tu vida? Para algunos jóvenes, puede ser una meta grande de casarse con alguien en el próximo futuro o lograr un puesto de trabajo que pague bien. Para los ya adultos puede ser dedicarle más tiempo a la familia o comprar una casa nueva. Para los mayores de edad, puede ser una meta jubilarse y disfrutar los próximos años con poco estorbo. No creo que haya nada malo en sí con ninguna de estas metas si forman parte del plan de Dios para tu vida. Pero hay una realidad que nos confronta hoy a través de nuestro texto y es que pocos cristianos tienen como una meta grande conformarse a la imagen de Jesucristo. Es más, Jesucristo nos manda a permanecer en Él y no solo fallamos en tener una meta de alcanzar la permanencia sino también fallamos en descubrir lo que significa la permanencia. Jesús aprovecha de este momento, justo antes de su crucifixión para enseñar a sus discípulos acerca de la permanencia a través del ejemplo que Él los ha dejado. La cantidad de personas dispuestas a servir al Señor tiempo completo es cada vez menos, también la iglesia local se aparece más débil y menos ágil para llevar el evangelio a todo el mundo. En gran manera uno puede decir que la iglesia ha fracasado en cumplirse el deber de hacer discípulos. Hay demasiados creyentes dentro de las iglesias que no practican el verdadero discipulado porque no permanecen en Cristo ni son obedientes a la Palabra de Dios. El resultado es una inhabilidad de multiplicarse a través del proceso de hacer verdaderos discípulos.

La respuesta obvia es que cada creyente debemos evaluar a nuestras metas personales para poder determinar si nuestras vidas son ejemplos de los creyentes. Permanecer en Cristo resuelve una crisis centrado en la iglesia. Vamos a ver en nuestro pasaje hoy el modelo del verdadero discipulado según Jesucristo.

Juan 15:9-17

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

12 Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.

16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.

17 Esto os mando: Que os améis unos a otros.

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Predica de Pastor Jaime Greenwood, 15/2/2015

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I. Un verdadero discípulo sigue el amor ejemplar (v. 9).  Tenemos un registro en la Biblia del amor de Jesucristo mismo así que nosotros podemos comprender como amar verdaderamente al Dios Altísimo.

A. Como discípulos, estamos mandados a permanecer en el amor de Jesucristo.  “Permanecer en el amor que tengo hacia ti”. “Nuestro amor por Cristo es el resultado de Su amor por nosotros que está arraigado de base en al amor del Padre al mundo Jn. 3:16” (Robertson, A.T. Imágenes Verbales en el Nuevo Testamento, Vol. 5).

B. Los discípulos estamos avisados de no descuidar nuestra comunión con Jesucristo.  El no permanecer en el amor de Jesús tiene como consecuencia una ruptura en la comunión y comunicación con nuestro Señor y Salvador. Es precisamente por esta razón que muchos creyentes llegan a dudar del amor y la bondad de Jesús.

II. Un verdadero discípulo alcanza la obediencia ejemplar (v. 10).  “Las obligaciones que tienen los discípulos están relacionadas con las bendiciones que viene de Cristo” ( Morris, Leon. El Evavangelio Según Juan Vol II. p. 297).

A. Los discípulos demuestran su amor a Dios a través de su obediencia (v. 12a).  Hacer lo que Dios nos mandó a hacer es la prueba máxima para el verdadero discípulo. No debemos pensar que nuestra relación con la deidad es algo místico porque es algo que se base en la obediencia a la Palabra.

B. Jesucristo demostró su obediencia al Padre y se mantiene en el amor del Padre.  Esta llega a ser nuestra meta para alcanzar como verdaderos discípulos. Un amor que nos lleva a entregar nuestras vidas a Dios por completo.

III. Un verdadero discípulo experimenta el gozo ejemplar (v. 11).   “Los discípulos fructíferos y fieles son el gozo del Señor” (Matthew Henry).

A. Obedecer a los mandatos del Señor produce gozo divino.  Muchos creyentes no experimentan gozo en sus vidas justamente porque no obedecen a los mandatos del Señor. La razón por lo cual muchos discípulos no obedecen al Señor es porque no le conocen bien y temen que él no va a satisfacer a sus necesidades o deseos de corazón.

B. Obediencia completa produce un gozo completo.  No hablamos de un gozo artificial que sale de una relación artificial sino una relación profunda que se base en el reconocimiento de que estamos completos en Cristo. El gozo que el mundo produce es temporario y nunca te satisfaga mientas el gozo de los que permanecen en el amor de Cristo nos llena y es completo o pleno.

IV. Un Verdadero discípulo obedece el mandamiento ejemplar (v. 12).  El amor verdadero se manifieste en amar a los otros (13:34). Amar a Cristo es una cosa porque en Él hay perfecto amor, pero amar a nuestros hermanos en Cristo es una muestra de que entendemos y aplicamos el amor de Dios en nuestras vidas.

ver. jn 15.13 Nadie tiene mayor amor que este...V. Un Verdadero discípulo sacrifica con una entrega ejemplar (v. 13).  El amor sacrificial es el ejemplo supremo. Cristo dio Su vida por nosotros, sus amigos v. 14,  para que tengamos todos los beneficios del andar cristiano. Es Su ejemplo cual debemos seguir en nuestro trato con los otros seguidores de Cristo con los cuales tenemos contacto y con el mundo en nuestro alrededor. “Jesús lo da todo, incluso la vida, por los demás. Y ésta es la prueba de amor más grande que existe” (Morris. p. 299).

VI. Un verdadero discípulo disfruta de la amistad ejemplar (v. 14-16).  La obediencia a los mandatos de Cristo es prerrequisito para ser un discípulo en buena comunión.

A. Únicamente los siervos obedientes se consideran amigos fieles (v. 14-15). Cristo nos llama a nosotros Sus amigos si a Él le podamos llamar Maestro y Señor. Jn. 13:13 La amistad no quita la responsabilidad de obedecer. Cristo ha declarado a nosotros Sus discípulos todas las cosas que le han sido revelados por el Padre. Esto no quiere decir que entendemos con claridad toda enseñanza que escuchamos, pero no faltamos nada para conocer a Cristo a través de una relación correcta con nuestro Señor.

B. Cristo elija a cada uno de nosotros a ser Sus amigos como muestra de Su soberanía sobre nosotros (v. 16).Porque hemos sido elegidos por Cristo a ser Sus amigos tenemos que reconocer Su derecho de manejar nuestras vidas. Cuando reconozcamos esta verdad llegamos a ser útiles en salir a hacer discípulos de todas las naciones produciendo fruto que permanece. Rom. 1:13

Cristo es un verdadero amigo, se comunicó sus pensamientos a los discípulos y suple sus necesidades. También puede ser una realidad en nuestras vidas.  Ser un verdadero discípulo involucra la obediencia a la Palabra de Dios basada en el amor que produce fruto en la vida de cada creyente.