Un Fracaso Vergonzoso (Juan 18:12-24)

¿Has sufrido un fracaso vergonzoso alguna vez? Un joven adulto llamó a su mamá para pedirle consejos en cómo profundizar una relación con la muchacha de sus sueños que había conocido hace poco. La mamá propuso una idea: “¿Por qué no preparar una cena e invitar a la chica a tu casa? Al joven le pareció una idea espectacular y una semana después le invitó a la señorita a casa para la cena. La mamá le llamó el día siguiente para ver cómo salió e encuentro. “Fue una experiencia totalmente humillante”, dijo el joven. “Ella insistió en lavar los platos”. “Qué hay de malo en esto”, preguntó la mamá. El chico respondió, “porque ¡no habíamos comenzado a comer”!  Pues, yo supongo que esto sería una experiencia vergonzosa.

Como cristianos, todos nosotros nos enfrentamos con la tentación de traicionar a nuestros principios y estándares. Y cuando fracasamos, es vergonzoso, o por lo menos ¡debe de serlo!

Pedro en nuestro texto hoy, va a fracasar en su intento de serle fiel a Jesús aún en medio del momento más difícil en la vida de un seguidor de Jesús. Después de tres años de una vida privilegiada de andar con Jesús y ser testigo al poder de Dios en la carne, Pedro llega al momento de su fracaso mayor. Pedro ya se ha establecido como un hombre que habla primero y después considera a sus palabras. Había intentado a persuadir a Jesús no ir a la cruz en Mateo 16. Y en nuestro estudio la semana pasada vimos a Pedro atacar con espada a uno de los aguaciles del templo. Y ahora vamos a ver como esta tendencia en la vida de Pedro de no confiar en Dios exponerse aún más.

Juan 18:12-24

12 Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron,

13 y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año.

14 Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.

15 Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote;

16 mas Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro.

17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy.

18 Y estaban en pie los siervos y los alguaciles que habían encendido un fuego; porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose.

19 Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.

20 Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto.

21 ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que han oído, qué les haya yo hablado; he aquí, ellos saben lo que yo he dicho.

22 Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?

23 Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?

24 Anás entonces le envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.

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I. La Entrega de Jesús a las Autoridades Vs. 12-14

A. Jesús no se opone resistencia. V. 12  Jesús está maniatado y llevado para parecer delante de Anás.

B. Jesús no espera mucho de sus jueces. V. 13-14  Juan nos recuerda que el sumo sacerdote Caifás, yerno de Anás, es quien ya había dicho que Jesús debe de morir para evitar un alboroto en Jerusalén y las consecuencias de las autoridades romanos.

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II. Pedro se presenta como seguidor encubierto. Vs. 15-18

A. Pedro encuentra el coraje para seguir a Jesús. Vs. 15-16  Es probable que Pedro esté motivado por curiosidad de qué iban a hacer con Jesús. No tiene la capacidad para entrar en el lugar de arresto de Jesús, pero consigue entrada a través de otro discípulo.

B. Pedro esconde su verdadera identidad.  La pregunta le ofrecía una escapatoria a Pedro pero él decide mentir en vez de exponerse a la posibilidad de persecución por causa de Cristo.

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III. Las autoridades juzgan a Jesús a escondidas. Vs. 19-24

A. Ilícito interrogación de las actividades de Jesús Vs. 19-21

B. El trato criminal de la persona de Jesús V. 22

C. Inconsistente razón por atacar a las enseñanzas de Jesús Vs. 23-24