Superando La Traición (Juan 18:25-27)

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Juan 18:25-27
25 Estaba, pues, Pedro en pie, calentándose. Y le dijeron: ¿No eres tú de sus discípulos? El negó, y dijo: No lo soy.

26 Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con él?

27 Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo.

Predica por Pastor Jaime Greenwood, 17 de mayo 2015

I. Pedro se niega identificarse con Cristo. V. 25

A. Pedro se esconde entre la gente común y corriente.  En los otros evangelios vemos que las acciones de Pedro registradas aquí indican que él busca esconder su verdadera identidad. Mateo 26:71 Desea vivir como un discípulo escondido.

B. Pedro siente estar perseguido.  La negación en este versículo es fuerte y tajante. Las interrogaciones le llevan a Pedro a considerar que está bajo ataque. Pero su persecución es liviano a la luz de lo que sucede en este mismo predio concerniente su Maestro.

C. Pedro niega ser un seguidor de Jesús.  Pedro abre su boca para defenderse sólo para traer más dudas sobre su persona. Marcos 14:70

II. Pedro actúa de forma distinta a su verdadero carácter. Vs. 26-27

A. La lealtad Pedro se convierte en cobardía. V. 26  La pregunta esta vez espera una respuesta afirmativa. Pedro había respaldado su lealtad declarado en el aposento alto Jn. 13:38 y con su actuar en el huerto tanto como su presencia en el patio del sumo sacerdote. Pero a pesar de sus acciones anteriores, Pedro se ve débil en este momento porque no actúa en base del poder de Dios.

B. Las negaciones de Pedro no lo definen como una persona. V. 27 Por más que Pedro sufre el peor momento de su vida a esta altura, no es lo que define el carácter y persona de este seguidor de Cristo. Su derrota es simplemente una afirmación de la debilidad del hombre y su tremenda necesidad de depender completamente en el Señor para salir victoriosos en las batallas del diario vivir. La persecución en este instante produce un fracaso, pero la lección aprendida es tan grande para Pedro que nunca más sufre una baja al enfrentarse con la persecución, sino sale victorioso en Cristo.

A pesar de que Juan no recoge la mirada de Jesús en este momento, Lucas 22:61-62, llegamos a entender que esta mirada justo al momento en que cante el gallo es tanto una afirmación de las palabras de Jesús pronunciadas anteriormente, como una expresión del perdón que Jesús ofrece al momento de nuestro mayor fracaso Marcos 16:7.  Jesús ve más allá de nuestros momentos de debilidad para ver los momentos de victoria que están a nuestro alcance por el poder de Dios en nosotros.