La Riqueza Es Vana (Santiago 5:1-6)

1¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. 2 Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. 3 Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. 4 He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. 5 Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. 6 Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia. (Santiago 5:1-6)

La riqueza no te puede preservar del juicio venidero. El consumismo se conoce como el fenómeno donde la gente compra bienes y consume materiales en exceso de sus necesidades básicas. Las tendencias consumistas se aceleraron enormemente en el siglo 18 mientras el aumento de la prosperidad y de la movilidad social aumentaron el número de personas con ingresos disponibles para el consumo. Hubo cambios importantes en la sociedad como la comercialización de bienes para los individuos en lugar de artículos para el hogar, junto con la nueva posición de mercancías como símbolos de estatus, relacionadas con los cambios en la moda y deseados por el atractivo estético, en lugar de su exclusiva utilidad. Un autor observó que nuestro consumismo ahora requiere “que convertimos la compra y utilidad de bienes en ritos, que busquemos nuestras satisfacciones espirituales, nuestras satisfacciones del ego, en el consumismo” (Victor Lebow).

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I. Una fuerte reprimenda contra el atesoramiento. Vs. 1-3

Santiago comienza esta sección de su breve carta con una fuerte advertencia contra los preconceptos acerca de los ricos y sus riquezas. En vez de disculpar sus maneras horrendas de tratar a los demás, los advierta acerca del juicio venidero y el lugar de sus riquezas frente al tribunal de Dios.

A. Los ricos no pueden evitar el juicio venidero. V. 1

A diferencia de la sociedad, Santiago advierte a los ricos que van a aparecer delante del tribunal de Dios sin mejor mérito por simple ser ricos. Hubo un mal entendido en la sociedad que relacionaba la riqueza con la bendición de Dios.

Los mismos discípulos de Jesús respondieron con asombro cuando escucharon a Jesús pronunciar “que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios” (Mt. 19:24).

El lloro y aúlla, en vez de exponer a un corazón quebrantado por el pecado, más bien expresa el estado final de un alma no arrepentido que se encuentra juzgado por su pecado. En cierta manera Santiago intenta decir que si los malvados ricos pudieron ver el fin del juicio venidero sobre sus vidas, ya deberían empezar a llorar inconsolablemente por su destino.

¡No te equivocás! El tener posesiones y poder salir con lo tuyo en este mundo no significa que no te espera un día donde darás cuenta a Dios por tu vida.

B. Las riquezas acumuladas no sirven de protección contra el futuro juicio. Vs. 2-3

Santiago utiliza por lo menos tres maneras para expresar las medidas estándar de la cantidad de riquezas en la vida cotidiana. Riquezas quiere decir posesiones que indican la abundancia; ropas son las vestimentas que demuestran a la comunidad que uno es rico; y la plata es dinero acumulado que sobre abunda.

En todo caso, Santiago expresa que hay un problema de base en atesorar y acumular posesiones que terminan siendo inútiles para su dueño. El problema de las riquezas acumuladas es que no sirven para los propósitos de Dios. En Mt. 6:19 Jesús dijo que hay que atesorar riquezas en el cielo. Por no haberlo hecho, a estos malvados ricos solo les esperaba un juicio de fuego. Mientras sus riquezas acumuladas se empeoraban en condición por la falta de uso, demostraba cuán seguro era el juicio futuro.

Si nosotros acumulamos para tener, corremos el mismo riesgo de confiar en nuestra abundancia en vez de Dios. Él que lo hace es necio y no puede evitar ser juzgado en el futuro.

II. Una fuerte reprimenda contra la opresión de los pobres. Vs. 4-6

Santiago continúa con su reto de los malvados ricos al hablar de la práctica de maltratar a los más humildes.

A. Retener el salario de tus empleados es pecado contra Dios. V. 4

Esta información no es nueva. En Lv. 19:13; Dt. 24:14-15 Dios dio instrucciones en cuanto al pago de los salarios de los empleados. Santiago dice que por más que ellos son débiles y no tienen el poder económico para hacerte juicio El Dios de los Ejércitos los iba a defender. No solo los clamores de los jornaleros entraron en los oídos de Dios, sino también la plata misma le clamaba pidiendo justicia.

El mal uso de nuestros recursos en cualquier forma es pecado contra Dios.

B. El estilo de vida de uno adinerado puede determinar el destino final de un pobre. Vs. 5-6

Santiago dice que el vivir en deleites de los ricos a costo de los pobres ha producido, en más de una ocasión, la muerte del justo. Si alguien desea ser justo y vivir para siempre debe de repartir a sus bienes para los necesitados Sal. 112:9 citado en II Cor. 9:9.

Predica del Pastor Jaime Greenwood, 19 de junio, 2016