Una Elección Segura (1 Tesalonicenses 1:4-6)

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I. Las evidencias subjetivas de nuestra elección (v. 5). El evangelio es el medio por el cual la elección de cada uno se hace una realidad. Estas evidencias tienen que ver con las experiencias de los mismos evangelistas al entregarles el evangelio o las buenas nuevas a los tesalonicenses. Estas evidencias son subjetivas en relación a su percepción por los mismos predicadores.

A. La palabra de Dios es predicada. Pablo estima que la predicación entre ellos no fue simplemente una retórica vacía. El evangelio predicado puede presentarse como “nuestro evangelio” porque se veía vivir en la vida del mismo predicador. La prédica es necesaria para la elección porque “la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Rom. 10:17). Si uno que profesa ser creyente y seguidor de Jesús dice tener fe sin obras, “yo te mostraré mi fe por mis obras” (Sant. 2:18). Así que la predicación no es solo útil para la elección de otros, sino también sirve para confirmar mi propia elección.

B. El poder de Dios se presenta. El evangelio no solamente anuncia el poder de Dios; es poder (gr. dunamis). Es “poder de Dios para salvación” según Romanos 1:16. Tiene la habilidad de penetrar las defensas de un incrédulo para tocar su corazón que menos desea cambiarse. Pablo vio aquel poder operar en especial en los de tesalónica y él dice que ambas partes pudieron dar testimonio de los efectos de un evangelio poderoso en las vidas de las personas.

C. La presencia de Dios se manifiesta. Esta manifestación es lo que guía al creyente en su peregrinación a través de la nueva vida en Cristo. La manifestación de la presencia de Dios en el desierto para el pueblo de Israel en su éxodo fue una columna de nube de día y una columna de fuego de noche. Nosotros recibimos el Espíritu de adopción que nos lleva a clamar ¡Abba, Padre! (Rom. 8:15; Gal. 4:6). “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Rom. 8:16). La adopción para ser hijos es la manera en que se hace una realidad nuestra elección.

D. La representación de Dios da confianza. El Espíritu Santo y la plena certidumbre están ligados fuertemente por la ausencia en el griego de la segunda palabra “en”. Esta confianza no es algo que los nuevos creyentes experimentaron, a pesar de que la presencia del Espíritu Santo nos trae confianza, porque esta confianza es lo que se experimentaron los evangelistas al ver operar el Espíritu de Dios en los nuevos creyentes.

Pablo termina su pensamiento con un resumen de lo previo cuando dice: ustedes saben bien nuestra manera de presentar el evangelio junto con nuestra motivación en el amor de Dios hacia ustedes. Sin ese amor no debemos llamarnos seguidores de Jesús (1 Jn. 4:8; 16). Pablo relata su gozo al ver el amor de Dios experimentarse en ellos a través de la expresión de sus compañeros y él mismo.

II. Las evidencias personales de nuestra elección (v. 6). Pablo mira hacia atrás y apunta a los momentos en cuando los tesalonicenses se convirtieron. Vosotros es enfático para señalar un cambio de persona en el discurso. Los tesalonicenses pudieron también dar testimonio de los cambios en sus vidas.

A. Imitaron la fe de los Apóstoles. ¡El orden de las palabras es sorprendente!  Pero en una y otra oportunidad Pablo dice que uno debe de ver a Cristo a través de la vida del cristiano (1 Co. 4:16; 11:1; Ef. 5:1). La imitación de los mentores es para lograr imitar a Cristo.

B. Estuvieron dispuestos a sufrir penalidades. La imitación ocurrió a pesar de la oposición que se sintió temprano en la predicación del evangelio en tesalónica (Hechos 17:5-9). La elección de cada creyente en tesalónica ocurre en medio de la persecución y produce gozo en el Espíritu Santo.