Aspirando a la Grandeza (1 Tesalonicenses 1:6-8)

Usain BoltLos atletas desean más que cualquier otra cosa se grandes delante de los ojos de otros. Su motivación para levantarse cada día para entrenar va más allá que el superar a uno mismo y los lleva a sacrificar todo para lograr ser primero en su clase. Aspiran a la grandeza del reconocimiento como el mejor atleta en su categoría. El hombre más veloz en el mundo por mucho es Usain Bolt, el jamaiquino corredor tenedor del record mundial de los 100m. Si alguien desea correr tan velozmente como él, va a estudiar su forma o manera de correr y lo va a imitar.

El cristiano necesita de la imitación para poder correr “con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Heb. 12:1). Los creyentes de Tesalónica estuvieron llevando a cabo su responsabilidad con gusto.

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I. La iglesia local lleva la responsabilidad de imitar a sus mentores (v. 6).

A. Imitar a sus misioneros. Pablo estableció la iglesia en Tesalónica no sólo con sus palabras, sino también con sus acciones. Esta acción de ir a otra localidad para comenzar una obra nueva es lo que nosotros llamamos la obra misionera. Si nuestra iglesia va a lograr reproducirse, implica que nosotros vamos a tener que vivir vidas ejemplares. No es suficiente que decimos que somos cristianos, tenemos que ser cristianos en nuestro diario vivir. Nada menos va a tener una influencia en las vidas de los no alcanzados.

B. Imitar a sus pastores. Una vez establecida una iglesia local es importante que los integrantes de la iglesia aprendan a seguir el ejemplo de sus pastores (Hebreos 13:17). La iglesia de Tesalónica no sólo siguió el ejemplo de Pablo, sino también de Timoteo (1 Tes. 3:2). Vemos entonces el desarrollo de la relación entre discípulo y mentor y la manera en que Dios desea que la iglesia sea un cuerpo generacional.

C. Para poder imitar a Cristo. La meta de nosotros los pastores no es crear nuevas versiones de nuestra persona. Un autor lo expresó así; “El gran ejemplo para los cristianos es el de Cristo. Si imitan a sus maestros, es para que puedan ser llevados a imitar a Él más estrechamente”.[1] Un nuevo cristiano se necesita de otro creyente más maduro quien lo puede instruir en los caminos del Señor. “La imitación del Señor debe significar imitar su alegría de la aflicción”.[2] Estos creyentes habían recibido la palabra predicada con gozo a pesar de sus persecuciones porque el Espíritu Santo de Dios estuvo obrando en ellos Romanos 5:1-5. Y esto nos lleva a entender lo que dice Pablo en el verso siete.

II. Los que aprenden por la imitación tienen que ser imitados (v. 7).

A. Deben de servir de ejemplo para ser seguido. La palabra utilizado por Pablo es “typos” y significa un modelo y eventualmente llegó a significar un ejemplo. Pablo habla acerca de la iglesia como un ejemplo como una unidad porque hace referencia a ellos en el singular.

B. El creyente debe de influenciar a otro creyente. Pablo dice que su ejemplo influenció en las vidas de otros creyentes. Su ejemplo no sirvió para establecer comedores comunitarios u otras organizaciones de servicios sociales.

C. Su ejemplo sirve en el establecimiento de otras iglesias locales. Tanto en Macedonia y Acaya lo que cubre casi la totalidad del país moderno de Grecia. “Esto resultó en un alcance local a Tesalónica, un alcance nacional a Macedonia y Acaya, y un alcance internacional a las regiones más allá”.[3]

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[1] Morris, L. (1991). La Primera y Segunda Epístolas a los Tesalonicenses  (pp. 47–48). Grand Rapids, MI; Cambridge, U.K.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

[2] IBID, p. 48

[3] MacArthur, J. F., Jr. (2006). The MacArthur study Bible: New American Standard Bible. (1 Th 1:8). Nashville, TN: Thomas Nelson Publishers.