El Amor Verdadero Unido a la Santidad (1 Tes 3:12-13)

Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos.
1Tes 3:12-13

1 Tes copyLa primera vez que mi esposa, Amy, y yo expresamos verbalmente nuestro amor el uno al otra fue un momento histórico. No es que sucedió algo importante en el mundo pero sí marcó un antes y un después en nuestra relación. A partir de aquel momento empezamos a preparar a nuestras vidas para pasarla juntos y ahora a más de 19 años de casados y hace más de 20 años desde aquella primera expresión seguimos amándonos mutuamente. Interesantemente, no supimos en aquel momento hace tanto tiempo atrás todo lo que implicaba el amarnos mutuamente. Nuestro amor sigue creciendo en conocimiento. No se había perfeccionado y es posible decir que era muy egoísta en aquel entonces. Lo que deseamos es que sea cada vez más un amor que cumple con los propósitos de Dios.

Pablo reconoce públicamente que es Dios quien se responsabiliza por llevar a cabo esta obra de perfeccionar nuestro amor en santidad. Pablo presenta su deseo por la más alta realización del amor verdadero junto con la santidad de Dios en la totalidad de su ser. Pero Pablo reconoce que un ser humano jamás puede llevar a cabo esta obra sólo. Es por esta razón que su petición a Dios debe de cumplirse en nuestras vidas en el diario vivir.

 I. Dios gobierna en cada asunto de nuestras vidas (v. 11)

A. Para orar correctamente precisamos comprender cómo es nuestro Dios.

B. Debemos acercarnos a Dios en oración para reconocer Su control sobre cada asunto.

 II. Dios se responsabiliza por hace madurar nuestra vida espiritual (v. 12)

A. Pablo pide que crezca el amor verdadero en cada creyente. Pablo desea que Dios esté perfeccionando esta clase de amor en cada creyente. Es el “mandamiento nuevo” dado por Jesús en Juan 13:34 y sin duda enseñado por Pablo a los tesalonicenses. Las excusas por no existir esta clase de amor son varias. “Es que no se ha perfeccionado en mí” o “no me resulta todavía” es nuestro mayor excusa. La falta de amor en los creyentes profesantes nos da causa para cuestionar su salvación según I Juan 3:10-11.  Nosotros los cristianos debemos amarnos mutuamente como evidencia de nuestra fe (I Juan 3:14).  La falta de esta clase de amor debilita al cuerpo de Cristo porque no engendra la vida esperada dentro de una cultura de hacer discípulos (I Juan 3:15).

Pero este amor debe de expresarse hacia los no creyentes también, como la cosa más atractiva de nuestra religión Juan 13:35 (conocerán todos); una relación profunda y con propósito. La mayor expresión de nuestro amor es dar de nosotros mismos. La mejor inversión es poner el ejemplo de Cristo delante de otro creyente (I Timoteo 4:12).

B. Pablo ofrece su propia vida como ejemplo de cómo amar a la manera de Dios. Él pone el ejemplo para no dejar lugar a dudas de lo que se espera de cada creyente. Es una nueva expresión del deber de cada creyente hacia otro. Pablo no pide que ellos superan su expresión de amor sino que igualan por lo menos el ejemplo dado. Si es posible, Pablo desea continuar poniendo el ejemplo para confirmarlos en su fe (v.10).

 II. Dios es la fuente del buen regalo de un ser completamente estable (v. 13)

A. Que ellos estén estables hasta la venida de Cristo. Pablo no dice que quiere ver expresiones de amor hacia los demás hermanos de vez en cuando. Más bien dice que va a tener que ser su estilo de vida hasta que venga el Señor en el aire. La inestabilidad o inconstancia que se ve reflejado en la vida de muchos es el resultado de no buscar esta clase de amor.

B. Que ellos estén irreprensibles en santidad delante de los hombres. Heb 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.