La Santidad Excluye la Impureza (1 Tes. 4:4-6)

que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
1 Tes. 4:4-6

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Un brillante y joven pianista de concierto ejecutó por primera vez en público. La audiencia se quedó cautivada mientras una hermosa música fluía de sus dedos disciplinados. La gente difícilmente podía dejar de mirar a este joven virtuoso. Cuando la nota final se desvaneció, la audiencia estalló en aplausos. Todos estaban de pie, excepto un anciano sentado adelante. El pianista salió del escenario decepcionado. El director de escena elogió la actuación, pero el joven dijo: “No fui bueno, fue un fracaso”. El gerente respondió: “¡Mira, todos están de pie, excepto un viejito!” “Sí”, dijo el joven abatido, “pero ese viejo hombre es mi maestro”. Debemos preguntarnos si tenemos el mismo deseo de conseguir la aprobación de Dios que aquel joven pianista tuvo por conseguir la aprobación de su maestro.

Pablo continua tomando el tiempo para hacernos acordar cual sea la verdadera voluntad de Dios para nuestras vidas. En cuanto a la pureza sexual Pablo nos instruye que la voluntad de Dios es no conformarnos al estándar del mundo para poder lograr la santificación. La santificación es diferente a la perfección porque tiene en vista un proceso en vez de un estado final.

I. Abstenerse de la inmoralidad sexual v. 3 

II. Aprender a controlar su propio cuerpo vv. 4-5 

A. El autocontrol es posible aprender para el creyente v. 4. Este versículo presenta varios problemas de interpretación. Primero, y más importante, es que la palabra traducida “mujer” es una interpretación y no una traducción. La palabra en el griego es “vasija” cosa que puede significar o propio cuerpo o mujer. El segundo es que la palabra traducida “tener’’ significa o adquirir o poseer. Cada creyente necesita aprender a tratar de manera apropiada con las tentaciones sexuales. Esto implica la necesidad de mantener a sus cuerpos puros de la inmoralidad sexual. I Cor. 6:13-20 nos enseña que los creyentes tienen la responsabilidad de valorar a los demás creyentes. Estas son acciones y actitudes que uno tiene que aprender.

B. La falta de autocontrol es equivalente al paganismo v. 5. Ellos no conocen a Dios y no tienen autocontrol. Nosotros conocemos a Dios y es por esta razón debemos desear honrarle a Él con nuestros cuerpos. Nos dice en el v. 2 y 4 que nuestra instrucción es suficiente para no cometer esta clase de pecado. Ahora nos toca implementarlo. La implementación es cada vez más fácil cuanto más conocemos a Dios.

III. Apreciar al otro mejor que a uno mismo V. 6 

A. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio.  El romper este estándar es defraudar a otro compañero Romanos 6:23a. La palabra traducida “agraviar” es pasar el límite. Cuando invadimos el territorio de otro terminamos pecando contra su ser.

B. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.  Es una enseñanza básica de la fe cristiana.