Palabras de Consolación (1 Tes. 4:15-18)

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
1 Tes. 4:15-18

PREDICA 1TES4.16¿Alguna vez reservaste un lugar en una fila para otra persona que no aparecía en el momento esperado? Puede ser que alguien delante de ti en el supermercado te pidió permiso para ir a buscar una cosa más y te encargó de mantener su lugar en la fila. O puede ser algo más importante, como por ejemplo, subir a algún vehículo con una cantidad limitada de lugares. Al no aparecer la otra persona que esperabas, tu ansiedad aumentó al pensar en la posibilidad de que aquella no iba a poder participar por no encontrar lugar cuando por fin apareciera. Puede ser la causa de conflicto para una pareja al abandonar la fila en búsqueda del baño y ver mover la fila y la otra parte aparece al último momento. O aún peor, tener que dejar pasar a otras personas porque tu cónyuge no llegó a tiempo. Esta tensión y conflicto son los productos de expectativas no cumplidas. Pero que gozo y alivio cuando la persona apareciera en el momento justo.

Nuestro texto hoy es la culminación del capítulo cuatro donde nos encontramos con más instrucciones de parte de Pablo sobre la vida santa del creyente. En los versículos 1-2 nos había instruido en la necesidad de fundar nuestro caminar cristiano sobre el fundamento correcto. En los versos 3-8 vimos la necesidad de vivir vidas puras en medio de la perversidad que nos rodea en el mundo porque Dios demanda de nosotros vidas santas. En los versículos 9-12 encontramos el reto de amarnos mutuamente y los resultados prácticos de un amor fraternal. Vimos hace dos semanas como Pablo habla de las expectativas de los seguidores de Cristo en cuanto a la Parusía o venida de Jesús y la revelación de Sí mismo en toda Su gloria. Aparentemente los tesalonicenses no dudaron de la resurrección de los que había muertos en Cristo sino pensaron que los muertos iban a perderse los beneficios de participar en Su venida. Pablo nos revela que la ignorancia nos puede entristecer en los versículos 13-14. Un comentarista observa que “los hermanos ignorantes” es la denominación más grande en el mundo. Pero no debe de ser así porque nuestro Dios se ha revelado a nosotros una parte de Su plan para el futuro para aliviar nuestras preocupaciones y asegurarnos que ningún creyente va a perderse las bendiciones de la Parusía. Pablo dice que su instrucción en estos últimos versículos son palabras de consolación. Entonces hoy vamos a buscar consolarnos con estas enseñanzas.

I. Las palabras del mismo Jesús nos traen consolación v. 15

A. Estas enseñanzas se basan en la autoridad de Jesús.  No hay ningún registro de estas palabras en los cuatro evangelios. Esto no nos es un problema porque sabemos que hay otras pronunciaciones de Jesús no registradas como por ejemplo Hechos 20:35. Pero Juan nos indica que las palabras y hechos de Jesús llenarían todos los libros del mundo si fuesen registrados. Lo que debemos entender es que estas enseñanzas gozan de la autoridad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y que nos son relevantes hoy.

B. La Parusía se ve como un evento inminente. Pablo y los creyentes de tesalónica creyeron que la Parusía era inminente porque se habla de estar “vivo” cuando regrese Cristo. Es un evento que debemos estar anticipando en cada momento. Cambia nuestra manera de vivir cuendo anticipamos la llegada de nuestro Señor.

II. Nuestra presencia con el Señor nos trae consolación vv. 16-17

A. Jesús mismo regresará a buscarnos y llevarnos con Él v. 16 No debemos esperar la venida de un ángel o ser angelical sino debemos anticipar la venida de Jesucristo mismo a buscarnos. Lucas 12:36-38

B. Su venida será con honra y majestad v. 16  No podemos estar en lo cierto de cómo va a ser el proceder de estos acontecimientos. Puede ser que tenemos una descripción de un solo acontecimiento o tres sonidos distintos. Lo único que es cierto es que la majestad del Señor está en vista y será un día glorioso y digno de anticipar. I Corintios 15:51-52  

C. Los muertos en el Señor resucitarán primeros v. 16  La manera en que Dios va a hacer volver v. 14 a estos creyentes muertos y resucitar a sus cuerpos es un misterio. Pero a pesar que han sido quemados y sus cenizas desparramados a los cuatro vientos no será ningún impedimento para nuestro Señor.

D. Nosotros también seremos arrebatados para estar eternamente con el Señor v. 17  No precederemos a los muertos pero acompañaremos a ellos porque el Señor nos arrebatará de esta vida de una manera abrupta. Nuestra vida cotidiana con todas sus preocupaciones en ninguna manera impedirá el arrebatamiento del Señor.

III. Debemos estar dedicados a consolar el uno al otro v. 18  Porque Dios nos ha revelado su voluntad en el asunto de nuestro futuro podemos alentarnos mutuamente con estas palabras. Esta idea de alentar o consolar proviene de la palabra griega “paracleto” y es la misma palabra que describe al ministerio del Espíritu Santo. Nosotros no sólo debemos consolarnos contra tristeza y preocupación, sino también debemos constantemente estimular el uno al otro a vivir de una manera digna de encontrarnos con nuestro Señor en cualquier momento. Cuando viene el Señor a buscarnos, nos debe de encontrar obrando de la manera que nos mandó a trabajar cuando nos entregó su Gran Comisión.