Evitando Las Apariencias (1 Tes. 5:19-22)

No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.
1 Tes. 5:19-22

PREDICA 1TES519 copyMi familia y yo hemos viajado mucho para visitar a varias iglesias alrededor de los Estados Unidos. En distintas oportunidades nos era necesario conseguir un hotel para quedarnos durante la visita. No hay nada más decepcionante que llegar a un hotel para encontrar que las fotos del establecimiento puestos en su sitio web no coincidan con la realidad. A pesar de que hoy por hoy existe un sinfín de sitios web donde una persona puede hacer comparar las instalaciones de los distintos hoteles, ellos sigan con la práctica de contratar con fotógrafos profesionales para publicar su propia versión de la realidad en distintos medios. Hay varios sitios web dedicados a ayudar a un futuro cliente compara las fotos profesionales con las fotos de los huéspedes recientes. En varios casos, las fotos profesionales proyectan una imagen que da una apariencia más favorable al hotel que las fotos de los huéspedes. En un ejemplo ya muy famoso, un fotógrafo profesional puso a un modelo con una tabla de surf debajo de su hombre saliendo de la pileta del hotel. El ángulo de la foto no te permitió distinguir el verdadero tamaño de la pileta. Las fotos de los huéspedes indicaron mejor la verdad al mostrar que ¡la pileta era más o menos el mismo largo de la tabla de surf debajo el hombre del modelo! Las apariencias daban una imagen mientras la realidad era otra.

En nuestro texto que tenemos por delante, el apóstol Pablo sigue con otras cinco exhortaciones para la iglesia en tesalónica. En vez de crear apariencias de vidas bastantes espirituales, él nos insta a evitar sólo las apariencias y vivir vidas que coinciden con la realidad del nuevo andar con Dios.

I. No pierdes el poder y gozo espiritual ofrecidos por el Espíritu Santo (v. 19)

La primera apariencia del Espíritu en la iglesia es de “lenguas repartidas, como de fuego” Hechos 2:3 que posaban sobre los creyentes. Su apariencia es cómo un fuego y estas llamas se pueden apagar según Pablo. El no apagar el fuego del Espíritu es interpretado por muchos a decir no aplacas las manifestaciones del Espíritu. Pero el problema es que no hay mención hasta aquí de las manifestaciones del Espíritu. No hay ninguna evidencia que esta es la interpretación correcta. Más bien el contexto no lleva a concluir que el ser ocioso, la inmoralidad y los otros pecados de los cuales Pablo advierte a la iglesia sí apagarían al Espíritu Santo con el consiguiente pérdida del poder y gozo ofrecidos por el mismo Espíritu Santo. En el segundo siglo después de Cristo el hermano Hermas dijo que “la mente dudosa y el temperamento enojado” ambos contristen al Espíritu porque Él fue dado como un “Espíritu alegre”. Expresado de manera positiva terminamos con la instrucción dada a Timoteo de avivar el fuego del don de Dios que estaba en él 2 Tim. 1:6.

No entendemos exactamente, cómo los tesalonicenses estuvieron apagando al Espíritu Santo sin embargo la construcción griega nos indica que algunos estuvieron haciéndolo. Debemos temer estar en la misma situación por nuestra desobediencia a estas exhortaciones.

II. No tomes en vil la profecía porque proviene del Espíritu Santo (v. 20)

Por la mucha instrucción sobre la Parusía concluimos que la iglesia menospreciaba la profecía por los que a menudo hablaron de la inminente venida del Señor. El aparente interés en el asunto puede explicar los exabruptos proféticos de distintos miembros. Debemos entender que hay dos aspectos de la profecía, el Espíritu de Dios hablando a las personas y a través de las personas y el hablar la verdad ya revelada por el Espíritu Santo.

La primera es la que está en vista con el don de profecía en 1 Cor. 12:10  como se confirma en 1 Cor. 14:30. Pero la segunda es la idea más común hoy por hoy mientras uno no habla de lo que está por venir sino, más bien expresa lo ya informado a través de la predicación. Un profeta era considerado alguien de alta estima en la iglesia (1 Cor. 12:28; Efe. 2:20; 3:5) pero si es un hermano no reconocido como tal que habla puede ser que lo menospreciaron. Pablo no insta a ser receptivos a la instrucción del Espíritu sin importar su fuente.

III. No seas insensato concerniente el mal (vv. 21-22)

A. Poner a prueba todo que uno reciba (v. 21ª)  Supuestamente esto es una alusión a un dicho de Jesús no registrado en la Biblia. Hay mucha evidencia de que en algún momento Jesús dijo “seáis buenos cambistas”. Pero si esta es una referencia a aquel dicho es imposible saber. Es cierto que estas palabras tienen referencia a discernir entre una moneda genuina y una falsa por golpearlo en algo sólido y escuchar su tono.

En I Cor. 12:10 recibimos la misma progresión de las instrucciones. Viene un profeta y justo después viene uno que puede discernir entre los espíritus. Pablo no quiere que aceptemos cualquier palabra sino la palabra sana de Dios a través de Su Espíritu. Es necesario aplicar una prueba de si el profeta habla las cosas de Dios.

B. Hacer aplicación de las cosas aprobadas (v. 21b)  Necesitamos obedecer lo revelado por Dios así que es de suma importancia que al aplicar el examen de si algo proviene de Dios podemos después rechazar lo malo y aprovecharnos de lo bueno Rom. 12:9. Debemos rechazar por completo o aceptar completamente, sin vacilar.

C. Evitar las apariencias de toda maldad (v. 22)  La palabra aquí traducida “especie” también se puede traducir “apariencia” y denota la necesidad de evitar la maldad en cada una de sus manifestaciones. Mientras lo bueno en verso 21 es singular especie de mal en verso 22 habla de las distintas manifestaciones del mismo. Es por eso que nuestra tarea no nos resulta tan fácil de evitar el mal que nos asecha a menudo.