Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad. (Hechos 8:4-8)

hechos 8.5.jpgAhora, quiero hablar con usted sobre el tema de hoy, “dondequiera que Él guíe hay éxito”. Quiero que todos los que están aquí lo digan y lo signifiquen: “Dondequiera que Él guíe, iré”. Ahora, Él no puede guiarlo atraves del OCEANO. Él no puede llevarte al púlpito. Pero, Él te guiará. Y, Él tiene un plan para ti. Ahora, puedo preguntar, cuántos misioneros hay aquí, y no quiero que levantes las manos, porque podría avergonzarte, después de decirte lo que voy a decir a continuación. Porque, quiero decir que cada uno de nosotros que somos salvos es un misionero. Decir misionero y decir cristiano es decir lo mismo. Ahora, un misionero es alguien que ha sido salvado del pecado. Ahora, algunos de nosotros somos enviados a través del océano, y algunos de nosotros somos enviados al lado, pero si somos salvos, entonces somos enviados, y debemos decir: “A donde sea que Él nos guíe, iré porque ahí es donde encontraré el éxito”. Ahora, quiero darle esta mañana, mientras estudiamos la Palabra de Dios, algo para animar su corazón, algo que decir y en serio, no tener miedo de decirlo. Y, por cierto, si alguna vez hubo un momento en el que debiera decirlo, damas y caballeros, es ahora. A donde sea que Él nos guíe, yo iré porque ahí es donde encontraré el éxito. El problema es que los tiempos son desesperados, pero los santos de Dios no lo son. Nos sentamos y sentimos que, si vamos a la iglesia el domingo por la mañana, le hemos hecho un favor a Dios: “¡Oh Dios, qué buen seguidor tuyo soy! Fui a la iglesia el domingo por la mañana. Incluso deposité algo en el plato de la ofrenda. “Ahora quiero que, para cuando terminemos este mensaje, cada uno lo haya dicho y lo haya dicho en serio:” A donde sea que Él me guíe, yo iré porque ahí es donde encontraré el éxito.

I. El esparcimiento que trajo obediencia (v. 4)  Forzado a salir de Jerusalén por la furia de la persecución, los perseguidos evangelizan en todas partes. “La persecución, en vez de tener una política deliberada escrita, fue la razón del primer impulso misionero verdadero en la iglesia” (Carson, P. 1078) Parece ser algo natural que los cristianos en marcha esparcen el mensaje de la salvación.

Ojalá que pudiéramos volver a tener esta expectativa en nuestra generación.

II. La esencia del mensaje que produjo conversiones (v. 5)  Felipe, uno de los siete (6:5) quién usando el oficio de diacono bien es ascendido a evangelista 1 Tim. 3:13, desciende a Samaria porque las ciudades de esta región están más bajo en altura que Jerusalén. Felipe se encuentra en Samaria porque es dónde casualmente se encontró. Pero vemos la soberanía de Dios en guiar a los pasos de Felipe. Para poder entender el significado de estos sucesos, es necesario repasar algunos textos en los evangelios (Mateo 10:5-6; Lucas 9:52-54; Juan 4:9). Vemos que el ministerio a los Samaritanos es algo fuera de lo común. Sin embargo forma parte del plan de evangelización del mundo establecido por Cristo mismo en Hechos 1:8.

Nunca debemos dudar de la soberanía de Dios en nuestras vidas. Él nos está guiando aún cuando parece que nadie tiene bajo su control las circunstancias de nuestras vidas.

El mensaje de Felipe que trae tanto interés es que Jesús es el Mesías. Hubo un interés generalizado en el futuro Ta-Eb o enviado por Dios Juan 4:25. Pero el mensaje de Felipe viene acompañado por obras milagrosas que son convincentes.

III. El éxito del ministerio es respaldado por el testimonio de los participantes (vv. 6-8)  La gente se regocijaba por ver las obras curativas de Felipe entre el pueblo porque termina dando luz y lustre a su mensaje. Su principal efecto fue romper el poder Satánico que se apoderaba de la gente. “Como Pedro (5:16), podía exorcizar a los espíritus malignos, y la gente podía escuchar los gritos que provenían de las víctimas poseídas cuando los poderes demoníacos los abandonaban” Marcos 1:26 (Marshall P. 163). Además, tuvo el poder para curar y sanar a los cuerpos para que los hombres pudieran dar servicio nuevamente a Dios. “La gracia de Dios en el evangelio está diseñada para la curación de aquellos que son espiritualmente cojos y paralíticos, y no pueden ayudarse a sí mismos, Rom. 5: 6 (Henry P. 2096). Una gran multitud prestaba atención a la prédica de Felipe y el resultado final fue gran gozo en la ciudad.

Esto puede repetirse hoy en día. No los milagros de sanación porque no son necesarios. Pero a través del proceso de compartir el evangelio y respaldarlo con nuestras vidas podemos ver gran gozo en nuestras ciudades tan necesitadas.

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