I. El intento inmoral de lucrar con el poder de Dios vs. 18-19

A. La hipocresía descubierta por la propuesta malvada v. 18 Parece ser que los intereses de Simón eran profesionales y no personales. En vez de pedir el Espíritu Santo en su propia vida, Simón pidió el poder conferir el Espíritu con un pago de dinero a los quienes habiendo abandonados a sus posesiones y sus puestos estuvieron dispuestos a concederle el Espíritu sin pago alguno.

La misma actitud se ve hoy día con los que desean algún beneficio personal de Dios sin considerar el compromiso personal que la fe en el requiere.

B. Los motivos malos expuestos por una falta de comprensión v. 19 

Simón quiso obtener el poder de Dios por razones equivocadas y por las maneras equivocadas. Al momento de estar admitido a la familia de Dios su pensar es obtener un poder que ni siquiera Felipe obtuvo sino que fue conferido exclusivamente sobre los apóstoles. “La posesión de cualquier tipo de autoridad espiritual es una responsabilidad solemne más que un privilegio, y su poseedor debe estar constantemente al tanto de la tentación de dominar a aquellos por cuyo bienestar espiritual es responsable; También debe tener cuidado con el peligro de usar su posición para sus propios fines, ya sea como un medio para ganar dinero o reforzar su propio ego 1 Ped. 5:2” (Marshall, Vol. 5, p. 168).

II. La reprimenda de la proposición junto con su remedio v. 20-23 

A. El crimen expuesto por Pedro v. 20 

Simón pensaba en conseguir el poder de Dios como si fuese un título en una universidad privada. Habiendo sobrevaluado el dinero del mundo y subestimado el don del Espíritu Santo Pedro lo confronta con una maldición. Pedro no está maldiciendo o usando malas palabras pero le dice, “Que vos y tu dinero perezcan en el infierno”. La palabra aquí traducida “perecer” es la palabra griega utilizada en Ap. 9:11 para el encargado del abismo.

B. El verdadero carácter de Simón se ve vs. 21 

A pesar de la profesión de fe y el bautismo de Simón no hubo evidencia de sinceridad en el momento en que él ofrece comprar con plata obtenida por la hechicería, el don de Dios. No sabemos si Simón es salvo o no pero su carácter no se ve cambiada por su contacto con el evangelio.

C. El remedio por el pecado es predicado vs. 22-23   

La única solución según Pedro es fe en Dios. Pedro dice que el arrepentimiento y la oración son las dos formas de acercamiento a Dios que son necesarios para poder disfrutar del perdón que Dios nos ofrece gratuitamente. En vez de buscar la gloria de Dios, simón buscaba su propia vanagloria por lo cual la única manera de volver atrás era por el único camino que hay para acercamiento a Dios.

III. Un aparente arrepentimiento pero sin convencimiento v. 24

Simón demuestra con su respuesta un reconocimiento de su condición después de recibir una reprensión. “Les rogó que oraran por él, pero no oró por sí mismo, como debería haber hecho; y, al desear que oren por él, su preocupación es más que los juicios a los que se ha hecho susceptible le sean prevenidos, en vez de que sus corrupciones puedan ser mortificadas, y su corazón, por la gracia divina, sea corregido a los ojos de Dios; como el Faraón, quien quiso que Moisés le rogara al Señor por él, que él se llevaría solo esta muerte, y no que le quitaría su pecado, su dureza de corazón” Ex. 8: 8; 10:17 (Henry, M. 1994).

IV. La Palabra de Dios es magnificada v. 25

Los apóstoles volvieron a Jerusalén habiendo sido cambiados por la experiencia entre los nuevos creyentes de Samaria. Ahora están sanados de sus prejuicios y por más que no hay ninguna mención de predicarles a los Samaritanos en la ida al encuentro con Felipe, en la vuelta su camino se destaca por el tomarse el tiempo de predicar en las aldeas de los Samaritanos el evangelio. Es posible que Felipe los acompaña por lo que viene ahora en el verso 26. El remedio para el pecado del mundo se encuentra en el evangelio predicado.

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