Junio 2015

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6.2015 junio

Ser miembro de la iglesia significa que todos somos partes necesarias de un todo

En el Nuevo Testamento, hay varios pasajes que nos brindan un panorama claro de los que es ser miembro de iglesia. Una de las secciones más extensas está conformada por los capítulos 12 a 14 de 1 Corintios. En el capítulo 12, Pablo usa la metáfora de un cuerpo con muchos miembros para representar a la iglesia. En el capítulo 13, establece que el amor es la actitud y la acción central que deberían tener todos los miembros. Por último, en el capítulo 14, vuelve sobre la iglesia en Corintio y sus problemas, porque no habías comprendido el concepto de ser miembro.

Algunos líderes y miembros de la iglesia conciben la membresía un concepto moderno, venido del mundo administrativo o empresarial, y entonces rechazan el término por no considerarlo bíblico. Sin embargo, la membresía sí que es bíblica.

En la Biblia, “miembros” no tiene el mismo significado que la cultura secular. Por ejemplo, veamos cómo se usa el término en 1 Co. 12:27, “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.”

¿Entiendes la diferencia? Los miembros de una iglesia conforman el conjunto y son parte esencial de la Iglesia. El apóstol Pablo desarrolla la metáfora del cuerpo y explica que los miembros son como partes que lo conforman. Algunos son ojos; otros son orejas. Algunos son los pies; y otros, las manos. Por eso concluye: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1 Co. 12:12).

Ser miembros de un mismo cuerpo significa que somos diferentes pero trabajamos juntos.

Los socios de un club de campo pagan a otras personas para que hagan el trabajo. En la iglesia, todos los miembros tienen una función. Por eso se los compara con las manos, los pies, los oídos y los ojos. Somos diferentes, pero todos somos necesarios para el buen funcionamiento del conjunto.

Cada parte, por lo tanto, tiene que cumplir su función, o todo el cuerpo sufre. Es la hermosura de la diversidad en la unidad de los miembros de la iglesia. La Biblia es clara: si una parte no cumple su papel, todo el cuerpo deja de funcionar bien. Sin embargo, cuando una parte obra como le corresponde, todo el cuerpo se alegra y se fortalece. “De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan” (1 Co. 12:26).

(Rainer, Thom S., Soy Miembro de la Iglesia, pp. 11-13)