10 Razones por las cuales nuestros hijos abandonan la iglesia

REV. MARC YODER

Todos conocemos a niños que se han criado en la iglesia. Eran las estrellas del grupo de jóvenes. Quizá hasta cantaban en el grupo de alabanza. Y luego se graduaron en el instituto y nunca más se les volvió a ver. ¿Qué pasó?

Pues parece que eso sucede con demasiada frecuencia, así que decidí investigar un poco, hablar con ellos e intentar obtener algunas respuestas sinceras. Trabajo en el colegio mayor de cierta universidad con bastantes veinteañeros. Casi todos ellos se educaron en típicas iglesias evangélicas. Casi todos las abandonaron sin ninguna intención de regresar. Así que después de muchas horas de cafetería y de invitarles a comer algo, estas son las conclusiones extraídas de docenas de conversaciones. Espero que algunas os pongan furiosos. No por el mensaje, sino por el fracaso de haber sustituido el Evangelio de la cruz por un evangelio americanizado de gloria.

Los hechos.

salidaLas estadísticas son horribles: el 70% de los jóvenes dejan de asistir a la iglesia cuando se gradúan en el instituto. Casi una década después, aproximadamente la mitad regresan. La mitad. Dejemos que eso nos cale. No hay otra manera más suave de decirlo: la iglesia evangélica en América ha perdido, está perdiendo y perderá casi con toda seguridad a nuestros jóvenes. Con todo su discurso sobre encontrar “nuestro gran potencial”, y los mega-edificios estilo Starbucks que construimos, y con los grupos de rock cristiano que formamos y los espacios jóvenes que les damos … la iglesia les ha fallado. Miserablemente. Por estas diez razones.

10. La iglesia es “guay” [cheto]. No, no lo has leído mal. No he dicho irrelevante o aburrida. Hemos cogido una fe histórica de dos mil años, la hemos vestido con una camisetita y unos vaqueros ceñidos y se la hemos vendido como “guay” a nuestros hijos. Pero no es “guay” o  “super” o “chula”. No es moderna. La estamos disfrazando y vendiendo como un sucedáneo barato del mundo al que estamos llamados a evangelizar.

Como reza el dicho: “Cuando el barco está en el océano, todo va bien. Cuando el océano se mete en el barco, tienes un problema”. No estoy siendo el típico pesado que habla de la mundanalidad en contra de la piedad. Me estoy refiriendo al hecho de que un texto bíblico de cinco minutos nos provoca un bostezo, pero cuando se trata de algún famosillo o deportista que hace alguna vaga referencia al hecho de ser cristiano, nos volvemos del revés de entusiasmo.

Somos como un aprendiz de adulador que lo único que espera es que el mundo piense que nosotros también somos “cool”, igual que ellos.

Nuestros jóvenes se encuentran con el mundo real, y éste se burla de nuestro “mira, nosotros somos super guays también”. En nuestro esfuerzo por ser “como ellos” nos vamos haciendo menos quienes somos en realidad. El pastor de mediana edad intentando parecerse a su audiencia de veintitantos no lo va a conseguir. Aunque vaya en vaqueros, no importa. No es relevante. Es un cliché que resulta cómico. En el momento que te concentras en ser “auténtico”, ya no lo eres.

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9. Nunca asistieron a la iglesia, para empezar. Desde la guardería, toda decorada como si fuera el arca de Noé, hasta la iglesia con actividades especiales para los niños, pasando por las fiestas de pizza y los conciertos de rock, muchos jóvenes evangélicos crecieron entre los cuidadosos mimos de un lugar que no era la iglesia en sí misma pero tampoco era el mundo. Nunca se sentaron en un banco entre unos padres primerizos en un bebé llorón y un anciano que necesita oxígeno. Nunca han visto la línea completa del Evangelio en cada etapa de la vida. En vez de eso, los hemos aislado, hemos difuminado el mensaje, subido el volumen y fingido sorpresa cuando, por fin …

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8. Ellos lo pillan. No es que nuestros chicos de repente se vuelven listos cuando salen de casa para ir a la universidad, es que seguramente alguien los ha tratado como seres inteligentes. En vez de aguar el mensaje, los agnósticos y los ateos los tratan como personas inteligentes y desafían su intelecto con pensamientos profundos, preguntas y dudas. Muchas de ellas han sido ya contestadas, y con gran profundidad, a lo largo de los siglos de nuestra fe. Sin embargo …

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7. Los enviamos ahí afuera desarmados. Seamos honestos, la mayoría de nuestras iglesias están enviando a nuestros jóvenes al mundo con una vergonzosa ignorancia de nuestra fe. ¿Cómo podría ser de otro modo? Hemos desechado la enseñanza, les hemos vendido “acción, no doctrina” y los hemos animado a empezar a buscar “el plan de Dios para su vida”. Sí, sé que tu iglesia probablemente tiene una sección en su página web que se llama “Qué creemos”, pero ¿se está enseñando y reforzando eso realmente desde el púlpito? He conocido a líderes evangélicos (“pastores”) que no conocían la diferencia entre justificación y santificación. Me he reunido con miembros del consejo de mega-iglesias que no comprendían qué es la expiación. Cuando elegimos líderes, ¿lo hacemos basándonos en su capacidad para dirigir en vez de para enseñar la fe? Bueno, no les enseñamos el contenido de la fe. ¿Te sorprende? Y en lugar de la fe ortodoxa, histórica …

ignorante

6. Les dimos cosas de segunda mano. Hicimos todo lo posible para transmitirles la fe interna, subjetiva que yo “siento”. De verdad, de verdad, de verdad que queremos que ellos la “sientan” también. Pero nunca fuimos llamados a evangelizar nuestros sentimientos. No puedes pasar este tipo de fe subjetiva. Con nada sólido sobre lo cual basar su fe, careciendo de credo histórico con el cual poder vincularse a siglos de historia, sin los elementos físicos del pan, el vino y el agua, su fe está en sus sentimientos subjetivos, y cuando se enfrentan con otras maneras de “sentir” en la universidad, la iglesia pierde ante cosas con un atractivo mucho mayor para la naturaleza humana. Y lo encuentran en …

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5. Una comunidad. ¿Te has dado cuenta de que esta palabra está por todas partes desde que los movimientos “con propósito”, sensibles a los “buscadores”, entraron en escena? Cuando nuestros hijos se van de casa, se van de la comunidad prefabricada en la que han vivido casi toda su vida. Como su fe es algo que sólo “hacen” en esa comunidad, pronto se encuentran con que pueden experimentar ese “cambio de vida”, esa “mejora de vida” en “comunidad” en muchos contextos diferentes. Mezcla esto con una fe subjetiva, pragmática, y la fiesta de pizzas número 100 y verás que la iglesia no puede competir con otras opciones más fáciles, más atrayentes de otras “comunidades”. Así que se van de la iglesia y …

comunidad

4. Se encuentran con sentimientos mejores. En vez de una fe externa, objetiva e histórica, les hemos dado a nuestros jóvenes una fe interna, subjetiva. La iglesia evangélica no está instruyendo ni enseñando a sus niños los fundamentos de la fe, simplemente pasamos años animándoles a “ser buenos” y “amar a Jesús”.  Cuando se van de casa, se dan cuenta de que pueden sentirse espiritualmente realizados y seguir los mismos principios subjetivos de auto-ayuda personal, que aportan cierta calidez, del último gurú, psicólogo o “coach” de vida, o pasando tiempo con amigos, o haciéndose voluntarios en una ONG. Se dan cuenta de que pueden ser verdaderamente auténticos, y aprovechan la oportunidad porque …

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3. Se cansan de fingir. En el mundillo de los evangélicos que hablan de “vivir tu mejor vida ahora” hay poco espacio para la depresión, las luchas o la duda. Haz desaparecer esa cara o quítate del medio. Los jóvenes que han sido alimentados con una dieta constante de sermones dirigidos a eliminar cualquier cosa o persona que les impida, pragmáticamente, servir al “plan maravilloso de Dios para tu vida” se ven forzados a sonreír y a estar contentos y “gozosos” todo el tiempo. Ellos son listos, a menudo mucho más listos de lo que creemos. Así que en poco tiempo, van pregonando el mensaje que tantas veces les he oído: “La iglesia está llena de hipócritas”. ¿Por qué? Porque incluso aunque nunca se les han dado las categorías de la Ley y el Evangelio …

alegre

2. Ellos saben la verdad. Saben que no pueden hacerlo. Lo saben. ¿Y toda esa moralina de “ser bueno” que se les ha enseñado? La Biblia tiene una palabra para eso: la Ley. Y eso es lo que les hemos dado para alimentarse, sin diluir, desde que los dejamos en la guardería del arca de Noé: Haz esto, no hagas aquello. Y cuando crecen eso se convierte en “Los niños buenos hacen esto o no hacen aquello”. Y cuando son adultos, la cosa es “Haz eso si quieres una vida mejor”. El Evangelio aparece brevemente como otra cosa que “hacer” parar salvarse. Pero su dieta es la Ley, y la Escritura nos dice que la Ley nos condena. ¿Y qué pasa con ese sonriente y optimista “Dios te ama, ama a Dios y al prójimo”? Pues que con esto hemos condenado a nuestros jóvenes. Y ellos piensan o bien que son “buenas personas” porque no hacen ninguna de las cosas que su denominación abomina (beber, fumar, ir a las discotecas, ver películas cuestionables) o bien que no son capaces de cumplir las palabras de Jesús en cuanto a lo que se requiere de ellos. No hay ningún descanso en esta Ley, sólo una rutina de buenas obras que ellos saben que no son capaces de hacer. Así que, de cualquier manera, acaban marchándose de la iglesia porque …

legalismo

1. No la necesitan. Nuestros chicos son listos. Captaron el mensaje que les enseñamos tan neciamente. Si la iglesia es simplemente un lugar para aprender principios aplicables a la vida para conseguir una vida mejor en comunidad … no necesitas un Jesús crucificado para eso. ¿Por qué tendrían que madrugar el domingo por la mañana para ver un entretenimiento de segunda categoría que deja mucho que desear si lo comparamos con el que disfrutaron la noche antes? El pastor de mediana edad intentando desesperadamente ser “relevante” para ellos resultaría efectivamente cómico si el efecto no fuera tan devastador. Al vaciar el Evangelio de contenido, nuestros jóvenes nunca recibieron el impacto de la Ley, de su pecado delante de Dios, y de su desesperada necesidad de la obra expiatoria de Cristo. Eso sí es relevante, eso sí es auténtico, y eso es algo que el mundo no les puede ofrecer.

pragmatica

Hemos cambiado un Evangelio histórico, objetivo y fiel, basado en la misericordia de Dios hacia nosotros por un evangelio subjetivo y pragmático basado en lograr nuestro objetivo siguiendo algunas estrategias para la vida. En vez de ser fieles a la simplicidad del Evangelio de la cruz, hemos puesto nuestra meta en “tener éxito” juntando multitudes alrededor de este evangelio de “gloria”. Este nuevo evangelio no salva a nadie. Nuestros muchachos pueden rellenar todas esas casillas de la auto-ayuda, la estrategia para la vida o simplemente una espiritualidad hecha a su medida, y hacerlo con más éxito y con una comunidad de personas más relevante para ellos. Se van porque, una vez planteada la elección, y con el mensaje que les hemos transmitido, es la opción más inteligente.

Nuestros hijos se van porque hemos fracasado en entregarles la fe “dada una vez por todas” a la iglesia. Ojalá no fuera así, pero cuando presento la Ley y el Evangelio a estos chicos, la respuesta es la misma todas las veces. Me dicen: “Yo nunca había oído esto”. No es que yo esté en contra de entretener sanamente a nuestros jóvenes, o de las fiestas de pizza (aunque probablemente sí estoy contra los tipos de mediana edad que se ponen vaqueros ajustados para intentar ser “relevantes”). Lo que ocurre es que en la principal tarea que se nos ha encomendado estamos fracasando. Le hemos fallado a Dios y les estamos fallando a nuestros jóvenes. No dejes que otro joven salga por la puerta sin confrontarle con todo el peso de la Ley y la libertad completa del Evangelio.

Fuente original: http://marc5solas.wordpress.com/2013/02/08/top-10-reasons-our-kids-leave-church/

Traducido por: http://www.icpresbiteriana.com/index.php/es/articulos/item/diez-razones-por-las-cuales-nuestros-hijos-abandonan-la-iglesia

El Manifiesto de la Iglesia

propósito copyNosotros, los miembros de la Iglesia Bautista Independiente tenemos el propósito de:

Glorificar a Dios a través de

la evangelización de los incrédulos,

la edificación de los salvos y

la preparación de los creyentes para ministrar a la próxima generación.

Deseamos ver el fruto de la Gran Comisión en nuestras vidas personales y en el ministerio de nuestra iglesia. Deseamos ver a los discípulos de Cristo salir de su hogar y del edificio de la iglesia con urgencia y amor para con su comunidad y la gente de su alrededor, para hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

Esta es nuestra visión porque creemos que es la voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, y mantenemos las Escrituras como nuestra suprema y suficiente  autoridad.

En particular, estamos impulsados por las siguientes convicciones bíblicas:

  • Que nuestro Salvador Jesucristo, crucificado y resucitado, reine sobre todo como el Señor y Juez del mundo (1 Co. 15:3-4; Fil. 2:9-11; Sal. 89:27; Ef. 1:20-21; Col. 1:8; Heb. 1:3-4; 1 Pe. 3:22; Gén. 18:25);
  • Que el problema más apremiante que enfrenta la humanidad es nuestra pecaminosidad total y nuestra culpabilidad ante un Dios justo (Ro. 3:23; Ecc. 7:20; 1 Jn. 1:8);
  • Que el principal propósito de Dios es Su gloria en la creación y la redención, mandando a su Hijo al liberar a los pecadores de entre todas las naciones, por salvarlos de las tinieblas para ser sus discípulos, aprendiendo a obedecer todo lo que él nos ha ordenado (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8);
  • Que el método elegido por Dios, tanto para la conversión como para el crecimiento, es predicar el mensaje bíblico que se centra en Jesucristo y Su obra como sustituto por nuestro pecado (Ro. 15:20; 1 Co. 1:17, 23; Ef. 3:8);
  • Que esta tarea de evangelizar al mundo y edificar a la iglesia no es solo el papel de los predicadores, pastores y evangelistas, sino también de todo el pueblo de Dios mientras que el mismo está siendo entrenado y equipado para hablar la palabra de Dios a los demás (Ef. 4:11-12; Ro. 12:4-7);
  • Que nuestra participación en este trabajo de Dios debe de ser la prioridad central de nuestras vidas y de nuestras iglesias siendo discípulos que hacen discípulos (Lu. 2:29; Jn. 4:34, 9:4);
  • Que la teología de las Escrituras como todo-suficientes moldee e impulse todo lo que hagamos mientras que utilicemos métodos sabios para cumplir la Gran Comisión (2 Tim. 3:16-17);
  • Que nuestro gozo en esta obra se cumplirá a pesar del sufrimiento, los conflictos y la oposición del mundo, la carne y el diablo, mientras que esperemos el regreso de Cristo (Mt. 5:5; Jn. 16:20-22; Ro. 5:3; 2 Co. 8:2).

 

Sin embargo, mirando en nuestro alrededor, y viendo a aquellos que afirmaran la mayoría o todas las convicciones anteriormente mencionadas, nos preocupa observar:

  • A los millares perdidos en su pecado; y sin embargo, una ausencia generalizada de visión y urgencia evangelísticas en muchas iglesias, donde una gran parte de las energías y los recursos se gastan en diversos programas para entretener a la iglesia o beneficiar a la sociedad, pero donde la falta de conversiones se acepta con resignación;
  • Una disminución de las expectativas sobre los cristianos, al no estar equipados a ser piadosos hacedores de discípulos, sino que a menudo simplemente están servidos como consumidores espirituales o se emplean para ayudar a ejecutar programas que producen poco fruto evangelístico;
  • Una pérdida del impulso en el reclutamiento y entrenamiento de la próxima generación de trabajadores en el evangelio a servir tiempo completo;
  • Entre los líderes, una falta de visión, valentía, flexibilidad y habilidad para planificar y hacer crecer los ministerios en base de hacer discípulos;
  • Un pragmatismo teológico sin discernimiento que toma por sentado las verdades evangélicas centrales, pero que no logra ver el vínculo entre la teología y la práctica, y queda cautivo de las metodologías que están de moda.

 

Así que, por la gracia de Dios, nuestro propósito principal en el ministerio es lograr lo siguiente:

  • Una urgencia renovada entre el pueblo de Cristo para extender el Evangelio a nuestros barrios, ciudades y más allá aún: hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, revitalizar y ayudar crecer a las iglesias existentes, y ver, por la bendición de Dios, a multitudes de creyentes nuevos creciendo en su fe y dando gloria a Dios;

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  • Equipar a todos los cristianos a ser hacedores de discípulos; que abundan en el amor y en las buenas obras, que hablan la verdad de Dios a quienes les rodean y que trabajan diligentemente para ver el reino de Dios crecer tanto en amplitud como en profundidad, cueste lo que cueste;
  • Persuadir a otros pastores y misioneros para que adopten la misma visión Biblia-céntrica y que expresen ese compromiso en sus vidas personales y en sus ministerios;
  • Para equipar a los líderes de la iglesia en conocimiento y habilidades nuevos, no solo para predicar el Evangelio, sino también para entrenar a las ovejas a ser hacedores de discípulos y para cambiar la cultura y las estructuras de la iglesia para que cumplan con el propósito de hacer discípulos;
  • Preparar a una nueva generación de líderes apropiadamente dotados, reclutados y equipados con la visión y las habilidades para guiar al pueblo de Dios en esta tarea;
  • Construir una comunidad de apasionada, sacrificada, hacedora de discípulos con un corazón entregada al Evangelio que continúen impulsando, estimulando y alentando mutuamente en este ministerio.

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Una Cultura de Hacer Discípulos

En cada iglesia, nuestro deseo es crear una cultura de hacer discípulos, lo cual puede cambiar el rumbo de muchas iglesias para lograr los propósitos de Dios!
Aquí está Ramón, miembro de la iglesia, que está cumpliendo la Gran Comisión en su hogar, su iglesia y lugar de trabajo! Escuche como lo hace…

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Aquí está Karina, una mujer que tiene un corazón para Dios y otros. Está participando en hacer discípulos con sus contactos. Escuche como lo hace…

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Aquí está Adriano, misionero de Brasil, que está cumpliendo la Gran Comisión en su hogar, su iglesia y empezando otra iglesia! Escuche como lo hace…

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Aquí está Diego, un hombre que tiene un corazón para Dios y otros. Está participando en hacer discípulos en su casa, su trabajo, y barrio y su iglesia! Escuche como lo hace…

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Estudio Inductivo: Hebreos

El domingo, 13 de agosto, vamos a empezar con el nuevo estudio inductivo para el tiempo del discipulado a las 9:15 Hs..

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En la iglesia, proponemos que cada uno gane a uno (una relación intencional para evangelizar), cada uno guíe a uno (ser mentor para un creyente), cada uno siga a uno (un creyente más maduro en la fe ser mentor para otro) y cada uno tome una materia (nivel instituto bíblico o más) por año para seguir creciendo en su conocimiento bíblico.

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Éste estudio inductivo sirve para “Cada uno tome una materia” porque está escrito al nivel del instituto bíblico. Requiere tiempo para completar la tarea diaria, leyendo el texto repetidamente y contestando uno o dos páginas de preguntas cada día.

Un estudio bíblico, bien fundado, transforma el corazón mediante la renovación de la mente y pone a Dios en el centro de la historia.

¿Qué es un estudio inductivo?

EI estudio inductivo de la Biblia es aquel que se basa en la Palabra de Dios y no en comentarios acerca de la misma. Después de haber efectuado un minucioso análisis de la Biblia misma, entonces y sólo entonces, se pueden estudiar libros sobre la Biblia.

Los elementos del estudio

Vamos a desarrollar nuestro estudio usando cinco componentes importantes: Propósito, Perspectiva, Paciencia, Procedimiento y Petición.

  • Estudiar con Propósito – para contemplar el reinado y la potestad de Dios revelada en su Palabra, así comprender mejor nuestro propio lugar en la metanarrativa[1] de la Escritura. La meta-narrativa es la vista panorámica de la Biblia de la creación, caída, redención y restauración.
  • Estudiar con Perspectiva – tomando en cuenta el texto en el contexto de la historia y la cultura de la audiencia original.
  • Estudiar con Procedimiento – siguiendo los pasos de la comprensión, la interpretación y la aplicación.
  • Estudiar con Petición – adorando a Dios por Quien es, confesando tus pecados, pidiendo a Dios que te guíe y te ayude y dándole gracias por sus bendiciones.
  • Estudiar con Paciencia – para el largo plazo. El aprendizaje precisa mucho esfuerzo.

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[1]  El prefijo meta significa “más allá”, y una narrativa es una historia. La metanarrativa será, por tanto, una historia más allá de la historia, que es capaz de abarcar otros “pequeños relatos” en su interior, dentro de esquemas abarcadores, totalizadores, trascendentes o universalizadores. (http://diccionario.sensagent.com/METANARRATIVA/es-es/)

Bienaventurados Los Que Se Atrevan a ser Rectos (Mateo 5:10-12)

“No es nada fácil ser un cristiano dedicado. Nuestra sociedad no es amigo de Dios ni tampoco a Su pueblo. Si nos gusta o no, hay un conflicto entre nosotros y el mundo. ¿Por qué? Porque nosotros somos distintos del mundo y tenemos actitudes diferentes”.[1]

La diferencia expresada en la Biblia es notable; “Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”. “No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas”. “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece”. “El rey de Israel (el malvado Acab) respondió a Josafat (el buen rey de Judá): Aún hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar a Jehová; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal”  (Jn. 3:20; 7:7; 15:19; 2 Crónicas 18:7).

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Descargar el audio aquí.

El capítulo 5 de Mateo presenta 8 cualidades de un seguidor de Cristo que está bendecido o que goza de las bienaventuranzas de Dios. Estas cualidades se producen en el ámbito de una fe segura en Dios. La palabra bienaventurado expresa la idea de estar premiado por poseer estas cualidades (‘bien haces’ Santiago 2:19). “Estas cualidades deben de ser codiciadas y emuladas; se componen de ‘la buena vida’. Cada una es seguida por una razón, apuntando al hecho de que nadie será un perdedor por escoger seguir este estilo de vida, por menos prometedora que aparezca en el corto plazo. Las recompensas se encuentran al nivel de la experiencia espiritual y la relación con Dios en vez de una recompense material.[2] Nuestro es el reino justamente porque buscamos a nuestro Rey y el cumplimiento de Sus propósitos en nuestras vidas. Por esta razón, Jesús insiste en que Sus seguidores estén preparados para sufrir en esta vida a la luz de la gloriosa victoria que es nuestro después de nuestra peregrinación. El ser justo comienza en el momento de nuestra salvación y se perfecciona durante nuestra vida de abnegación.

***

I. La descripción de los santos seguidores. V. 10ª; 11b

A. Están perseguidos. V. 10a Es el ejemplo dejado por nuestro mismo Salvador.

B. Están acusados falsamente. V. 11b Nunca debe ser dicho que un seguidor de Jesús está sufriendo a causa de sus acciones sino a causa de las acusaciones falsamente aplicadas a su persona. I Pedro 4:14

II. La razón por la cual los seguidores padecen persecución. V. 10b; 11a

A. Porque debemos vivir vidas rectas. V. 10b Jesús dice que la causa principal de nuestra persecución va a ser debido a nuestro compromiso de hacer lo correcto. I Pedro 3:14

B. Porque reconocemos a Jesús por ser Autor de la justicia. V. 11ª Es por causa de su nombre que vamos a sufrir.

III. La respuesta a las persecuciones sufridas. V. 12

A. Recibimos el mandato de estar alegres. II Cor. 21:5 y II Cor 12:10

B. Recibiremos recompensa. “El cielo al final, será una abundante recompensa por todas las dificultades que encontremos en nuestro camino. Esto es lo que ha llevado a todos los santos que padecen durante todas las edades—este gozo puesto delante.[3]

C. Seguimos el ejemplo de los profetas. Ellos nos proceden en tiempo y en excelencia. Santiago 5:10

[1] Wiersbe, W. W. (1996). The Bible exposition commentary (Vol. 1, p. 21). Wheaton, IL: Victor Books.

[2] France, R. T. (1994). Matthew. In D. A. Carson, R. T. France, J. A. Motyer, & G. J. Wenham (Eds.), New Bible commentary: 21st century edition (4th ed., p. 910). Leicester, England; Downers Grove, IL: Inter-Varsity Press.

[3] Henry, M. (1994). Matthew Henry’s commentary on the whole Bible: complete and unabridged in one volume (p. 1630). Peabody: Hendrickson.

Un Aprendiz Incondicional (Mateo 11:28-30)

ver. mat 11.29

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I. Tenemos una responsabilidad de responder a la insistencia de Jesucristo de venir a Él. V. 28

A. Jesús nos invita a gozar de Su presencia.

B. La invitación es para todos los que se cansan de su pecado. El trabajo hace referencia a algo duro que se realiza solamente con mucho esfuerzo y es la parte activa de nuestro camino diario. Estar cargado implica estar sobrecargado y es pasivo para mostrar ambos lados de la miseria humana. Solamente los que reconocen que su pecado es la causa principal de su estado peligroso van a responder como el hijo pródigo (Lucas 15:17); el publicano (Lucas 18:13); Pablo (Hechos 9:4); o el carcelero (Hechos 16:29, 30). Se requiere este paso previo para lograr nuestra paz.

C. Encontrarán rejuvenecimiento en la Persona de Cristo. El descanso que Cristo nos ofrece abarca todos los aspectos de la vida cotidiana. Nos libra del terror del pecado y el poder del pecado. Un descanso (Heb. 4:9) que “comienza en la gracia, y se perfecciona en la gloria” (Matthew Henry). Librados de la penuria del pecado.

II. Tenemos la responsabilidad de someternos en relación de sus siervos y llevarnos como tal. V. 29

A. Jesucristo nos ofrece una nueva manera de trabajar. Acoplados con Jesús nos puede parecer un poco inusual si buscamos librarnos del pecado y sus tareas arduas de cada día. Pero en la antigüedad, cuando un granjero deseaba enseñar a un nuevo buey, lo acoplaba en un yugo con un buey experimentado para lograr a largo plazo tener los dos expertos en el trabajo en yugo. Jesús nos ofrece el lugar al lado de Él para aprender el trabajo distinto.

B. Existe la posibilidad de aprendizaje con un Maestro perfecto. La palabra aquí traducida “Aprended” es la palabra griega “mathete” o “discípulo”. Jesús nos manda a participar en el trabajo con Él para ser expertos por haber seguido Su ejemplo perfecto. Un ejemplo de mansedumbre a la voluntad del Padre y de humildad en ir a la cruz por nuestros pecados.

C. La obediencia al ofrecimiento es paz para nuestras almas. Ahora entendemos mejor el alcance de este ofrecimiento porque encontramos que se trata de nuestras almas y no solamente algunos aspectos del diario vivir.

III. El ofrecimiento de Jesucristo es ideal. V. 30

El Discipulado Tiene Su Comienzo En El Hogar (Deut. 6:6-9; 20-25)

El cristiano decidido de guiar a su familia no puede tomarse el lujo de ir en punto muerto. Lo que quiero decir  con esto es que no es una cuestión de rumbo, si estamos preparando a la próxima generación para una vida cristiana productiva, sino es un asunto de hacer saturar la vida de tus hijos con la Palabra de Dios para estar seguro que van a lograr el objetivo.

gps-desiertoHace varios años atrás, nuestra familia viajó hacia el sur y San Martín de los Andes. Antes de emprender el viaje recibí varios consejos concernientes aquel camino y las diferentes dificultades que uno enfrenta por la escasez de servicios en varios tramos. Varias personas me hicieron entender que “hay que cargar combustible antes de cruzar el desierto.” Cuando llegó el día de viaje salimos muy de mañana con la idea de llegar la misma noche. El único problema era que yo nunca había pasado por aquel camino. Así que, cuando llegamos al camino por el desierto, ¡no lo reconocí como tal! Sí, vimos varias estaciones de servicios y carteles anunciando, “último combustible por 280km”, pero yo me fijé en el reloj y me indicaba que tuvimos un tanque casi lleno. Comenzamos a cruzar y llegamos a un punto donde no había nada y no había casi nada de combustible. En este momento yo empecé a orar. Buscamos en GPS la estación de servicio más próximo a nuestra posición en mapa y decía a casi 80km de dónde nosotros nos encontramos. Seguimos en ruta y comenzó a cambiarse la topografía. Comenzamos a subir cada vez más hasta llegar a una pequeña cima y poder mirar abajo a ver un pueblito. En mi mente comencé a regocijarme porque “habíamos logrado llegar milagrosamente”. En aquel mismo momento se cortó el motor y yo lo dejé rodar en punto muerto. fuel-tank-empty

Bajamos por casi 10km con el motor apagado hasta terminar al costado del camino en la rotonda de la entrada de aquella pequeña comunidad. Pudimos cargar combustible y seguir en camino al destino.

leer-instruccionesMuchos cristianos creen equivocadamente que tienen un bastante buen concepto de cómo es navegar en esta vida turbulenta las dificultades de criar a una familia “en disciplina y amonestación del Señor” cuando en realidad jamás han pasado por aquel camino.  Lamentablemente, muchos creen que si llegaran  a estar en una posición vulnerable, sólo haría falta dejar a sus vidas continuar rodando en punto muerto.

¡No es una buena estrategia no tener una buena estrategia! Por esta misma razón Dios va a dar instrucciones a su pueblo en cuanto al cuidado de la familia para asegurar que cada generación esté preparada para enfrentarse con la pregunta inevitable de parte de los hijos, ¿por qué es que vos creés así? Vamos a examinar el texto para encontrar una estrategia bíblica para discipular a nuestros hijos y cómo resultado esto nos prepara para la tarea vital de discipular a otros creyentes.

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Descargar el audio aquí.

***

I. La revelación de Dios tiene que incorporarse en la rutina de nuestras vidas. Vs. 6-9

A. Es necesario que los padres tienen sus vidas saturadas en la Palabra de Dios. V. 6 

Esta es una referencia a la instrucción de versículos 4-5 que tienen referencia a 4:1-2. Es necesario amar a Dios y este amor tiene su base en nuestro conocimiento de su Palabra. Sobre el corazón no es tan literal como un símbolo de su constante presencia. Es la única manera de garantizar un amor y obediencia a Dios Jn. 14:15

B. Los padres tienen que involucrar a sus hijos en el proceso de aprendizaje de la Palabra. V. 7 

La Palabra de Dios tiene que saturar a la vida cotidiana. No puede ser que se espera que las pocas exposiciones a la Palabra los días domingo y miércoles sean suficientes en nuestras mentes. Si tus hijos miren al televisor, están siendo influenciados durante horas, mejor dicho indoctrinados durante mucho tiempo. Si la Palabra de Dios no se enseña en tu casa, no te debés sorprender si algún día no les importa las cosas de la Biblia porque no la creen.

C. La Palabra de Dios tiene que ser prominente en tu vida en familia. V. 8-9 

Para el creyente no puede haber contacto casual con la Palabra de Dios. Hay que dejar memoria de ella en cada rincón y en cada actividad. Debe estar a mano constantemente. No es tan fácil acordarse de la necesidad de hacer mención de Dios en cada circunstancia de la vida cotidiana hasta que llegue a ser un hábito o el tópico de toda conversación. El uso constante de la Palabra de Dios se llama discipular o entrenar a los hijos en las cosas de Dios. Implica un interés por parte de los padres en la condición espiritual de los hijos. Esto tiene que ocurrir diariamente y constantemente.

II. La recompensa por la obediencia es vida generacional. Vs. 20-25

Cuando el hábito se convierte en interés personal.

A. Prepárense para la interrogativa sobre tu fe personal. V. 20  

Algún día va a llegar un momento cuando el hijo va a quiere saber por qué debe de hacer de tu obediencia llegar a formar parte de su vida personal. Si dios mandó a los padres hacer algo, ¿Cómo se aplica a la vida de los hijos?

B. Dar respuesta contando de las maravillas de Dios en tu vida. Vs. 21-23 

Para los rabís, su interpretación de esta sección no era que los padres solos sino cada generación sucesiva estuvieron presentes en el éxodo. Así que, no fue un milagro para algunos pocos sino una demostración del poder de Dios para librarnos de la esclavitud del pecado para cada generación. I Cor. 6:20

C. Repetir las promesas de Dios en cuanto a la posibilidad de ser aceptado en Él. Vs. 24-25

Es la intención de Dios de bendecir a su pueblo y esto se ve en que los mandamientos vienen después de la promesa. La justicia en mente es la de Dios al desarrollarse una relación correcta entre Dios y los suyos. No es solo el mantener los estándares de Dios sino el compromiso de Dios de salvarlos y mantenerlos en su amor.