Encontrar una Base Común con los Incrédulos (Hechos 2:25-31)

Podemos proclamar el mensaje de la salvación con confianza porque es un mensaje histórico.

A diferencia de mis padres, yo no soy fanático de acampar. El hacer camping es una de las actividades menos favoritas mías. Es por esta razón que no hemos hecho el acampar en familia casi nunca. No me gusta el hecho que uno tiene que llevar un montón de cosas afuera de la casa para poder intentar vivir cómodamente al aire libre. Entiendo que el concepto es intentar sobrevivir con la mínima de cosas posibles, pero mí idea de sobrevivir es si ¡hay desayuno incluido o no en la estadía! Termino con la sensación de no estar cómodo cuando en mi casa hay una cama cómoda con electricidad y agua corriente. Hay muchos que son fanáticos del camping y pueden llevar en una mochila todas las pertenencias necesarias para una estadía que va de unos días y puede extenderse a varias semanas. Mientras yo admiro aquellas personas, no siento envidia por su estar expuesto a la naturaleza y las fluctuaciones de temperatura y las lluvias que pueden arruinar en unos instantes todo un viaje de camping.

En el pasaje citado por Pedro en el día de Pentecostés que proviene del Salmo 16:8-11 tenemos una prueba ofrecida por parte del Apóstol a los judíos que David pudo prever los acontecimientos de aquel día y anticipándolos también pudo descansar en la realidad ofrecida por la profecía. Esta realidad de que las palabras proféticas de David respaldan el mensaje de la salvación. Es por esta razón que Pedro y los demás discípulos pueden proclamar con denuedo y confianza el mensaje de la salvación ya que cuenta con el respaldo histórico del patriarca David. Es esta verdad que une a los oyentes judíos con los discípulos de Jesús para convencerles de la verdad de su testimonio.

I. Rey David anticipaba la muerte y resurrección del Mesías (vv. 25-28)

A. La realidad de la eterna presencia de Dios trae paz y confianza v. 25 El Señor es nuestro defensor quien aboga por nosotros.

B. La muerte no puede estorbar mi morada basada en la esperanza vv. 26-27 El acampar sobre esperanza tiene su enfoque en la resurrección (v. 27).

C. La presencia de Dios es segura porque nos provee de una guía v. 28 Su muerte va a proveer el GPS para salir de la muerte ambos espiritual y físicamente.

II. Pedro da testimonio abierto del cumplimiento de la profecía de Dios (vv. 29-31), Qué diferencia al Pedro que negaba a su Señor durante la Pasión de Cristo.

A. La profecía no es una referencia a David sino al Mesías v. 29 La evidencia de que no es David mismo es la presencia de su tumba en la misma ciudad.

B. La profecía es concerniente el Mesías como un heredero v. 30 Esto no es una promesa de un rey durante cada generación sino una referencia a un descendiente en particular, el Mesías. La promesa se encuentra en Salmo 132:11. 

C. La profecía incluía la muerte y resurrección del Mesías como conquistador de la muerte v. 31 En vez de ser abandonado al Hades el Mesías iba a ser resucitado. Esta verdad es negada por los judíos hasta el día de hoy. Ellos no creen en un Salvador sufriente sino un Rey conquistador. Es por esta razón que Jesús es una piedra de tropiezo para ellos. No debe serlo para vos.

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El Manifiesto de la Iglesia

propósito copyNosotros, los miembros de la Iglesia Bautista Independiente tenemos el propósito de:

Glorificar a Dios a través de

la evangelización de los incrédulos,

la edificación de los salvos y

la preparación de los creyentes para ministrar a la próxima generación.

Deseamos ver el fruto de la Gran Comisión en nuestras vidas personales y en el ministerio de nuestra iglesia. Deseamos ver a los discípulos de Cristo salir de su hogar y del edificio de la iglesia con urgencia y amor para con su comunidad y la gente de su alrededor, para hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

Esta es nuestra visión porque creemos que es la voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, y mantenemos las Escrituras como nuestra suprema y suficiente  autoridad.

En particular, estamos impulsados por las siguientes convicciones bíblicas:

  • Que nuestro Salvador Jesucristo, crucificado y resucitado, reine sobre todo como el Señor y Juez del mundo (1 Co. 15:3-4; Fil. 2:9-11; Sal. 89:27; Ef. 1:20-21; Col. 1:8; Heb. 1:3-4; 1 Pe. 3:22; Gén. 18:25);
  • Que el problema más apremiante que enfrenta la humanidad es nuestra pecaminosidad total y nuestra culpabilidad ante un Dios justo (Ro. 3:23; Ecc. 7:20; 1 Jn. 1:8);
  • Que el principal propósito de Dios es Su gloria en la creación y la redención, mandando a su Hijo al liberar a los pecadores de entre todas las naciones, por salvarlos de las tinieblas para ser sus discípulos, aprendiendo a obedecer todo lo que él nos ha ordenado (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8);
  • Que el método elegido por Dios, tanto para la conversión como para el crecimiento, es predicar el mensaje bíblico que se centra en Jesucristo y Su obra como sustituto por nuestro pecado (Ro. 15:20; 1 Co. 1:17, 23; Ef. 3:8);
  • Que esta tarea de evangelizar al mundo y edificar a la iglesia no es solo el papel de los predicadores, pastores y evangelistas, sino también de todo el pueblo de Dios mientras que el mismo está siendo entrenado y equipado para hablar la palabra de Dios a los demás (Ef. 4:11-12; Ro. 12:4-7);
  • Que nuestra participación en este trabajo de Dios debe de ser la prioridad central de nuestras vidas y de nuestras iglesias siendo discípulos que hacen discípulos (Lu. 2:29; Jn. 4:34, 9:4);
  • Que la teología de las Escrituras como todo-suficientes moldee e impulse todo lo que hagamos mientras que utilicemos métodos sabios para cumplir la Gran Comisión (2 Tim. 3:16-17);
  • Que nuestro gozo en esta obra se cumplirá a pesar del sufrimiento, los conflictos y la oposición del mundo, la carne y el diablo, mientras que esperemos el regreso de Cristo (Mt. 5:5; Jn. 16:20-22; Ro. 5:3; 2 Co. 8:2).

 

Sin embargo, mirando en nuestro alrededor, y viendo a aquellos que afirmaran la mayoría o todas las convicciones anteriormente mencionadas, nos preocupa observar:

  • A los millares perdidos en su pecado; y sin embargo, una ausencia generalizada de visión y urgencia evangelísticas en muchas iglesias, donde una gran parte de las energías y los recursos se gastan en diversos programas para entretener a la iglesia o beneficiar a la sociedad, pero donde la falta de conversiones se acepta con resignación;
  • Una disminución de las expectativas sobre los cristianos, al no estar equipados a ser piadosos hacedores de discípulos, sino que a menudo simplemente están servidos como consumidores espirituales o se emplean para ayudar a ejecutar programas que producen poco fruto evangelístico;
  • Una pérdida del impulso en el reclutamiento y entrenamiento de la próxima generación de trabajadores en el evangelio a servir tiempo completo;
  • Entre los líderes, una falta de visión, valentía, flexibilidad y habilidad para planificar y hacer crecer los ministerios en base de hacer discípulos;
  • Un pragmatismo teológico sin discernimiento que toma por sentado las verdades evangélicas centrales, pero que no logra ver el vínculo entre la teología y la práctica, y queda cautivo de las metodologías que están de moda.

 

Así que, por la gracia de Dios, nuestro propósito principal en el ministerio es lograr lo siguiente:

  • Una urgencia renovada entre el pueblo de Cristo para extender el Evangelio a nuestros barrios, ciudades y más allá aún: hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, revitalizar y ayudar crecer a las iglesias existentes, y ver, por la bendición de Dios, a multitudes de creyentes nuevos creciendo en su fe y dando gloria a Dios;

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  • Equipar a todos los cristianos a ser hacedores de discípulos; que abundan en el amor y en las buenas obras, que hablan la verdad de Dios a quienes les rodean y que trabajan diligentemente para ver el reino de Dios crecer tanto en amplitud como en profundidad, cueste lo que cueste;
  • Persuadir a otros pastores y misioneros para que adopten la misma visión Biblia-céntrica y que expresen ese compromiso en sus vidas personales y en sus ministerios;
  • Para equipar a los líderes de la iglesia en conocimiento y habilidades nuevos, no solo para predicar el Evangelio, sino también para entrenar a las ovejas a ser hacedores de discípulos y para cambiar la cultura y las estructuras de la iglesia para que cumplan con el propósito de hacer discípulos;
  • Preparar a una nueva generación de líderes apropiadamente dotados, reclutados y equipados con la visión y las habilidades para guiar al pueblo de Dios en esta tarea;
  • Construir una comunidad de apasionada, sacrificada, hacedora de discípulos con un corazón entregada al Evangelio que continúen impulsando, estimulando y alentando mutuamente en este ministerio.

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