Evitando Las Apariencias (1 Tes. 5:19-22)

No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.
1 Tes. 5:19-22

PREDICA 1TES519 copyMi familia y yo hemos viajado mucho para visitar a varias iglesias alrededor de los Estados Unidos. En distintas oportunidades nos era necesario conseguir un hotel para quedarnos durante la visita. No hay nada más decepcionante que llegar a un hotel para encontrar que las fotos del establecimiento puestos en su sitio web no coincidan con la realidad. A pesar de que hoy por hoy existe un sinfín de sitios web donde una persona puede hacer comparar las instalaciones de los distintos hoteles, ellos sigan con la práctica de contratar con fotógrafos profesionales para publicar su propia versión de la realidad en distintos medios. Hay varios sitios web dedicados a ayudar a un futuro cliente compara las fotos profesionales con las fotos de los huéspedes recientes. En varios casos, las fotos profesionales proyectan una imagen que da una apariencia más favorable al hotel que las fotos de los huéspedes. En un ejemplo ya muy famoso, un fotógrafo profesional puso a un modelo con una tabla de surf debajo de su hombre saliendo de la pileta del hotel. El ángulo de la foto no te permitió distinguir el verdadero tamaño de la pileta. Las fotos de los huéspedes indicaron mejor la verdad al mostrar que ¡la pileta era más o menos el mismo largo de la tabla de surf debajo el hombre del modelo! Las apariencias daban una imagen mientras la realidad era otra.

En nuestro texto que tenemos por delante, el apóstol Pablo sigue con otras cinco exhortaciones para la iglesia en tesalónica. En vez de crear apariencias de vidas bastantes espirituales, él nos insta a evitar sólo las apariencias y vivir vidas que coinciden con la realidad del nuevo andar con Dios.

I. No pierdes el poder y gozo espiritual ofrecidos por el Espíritu Santo (v. 19)

La primera apariencia del Espíritu en la iglesia es de “lenguas repartidas, como de fuego” Hechos 2:3 que posaban sobre los creyentes. Su apariencia es cómo un fuego y estas llamas se pueden apagar según Pablo. El no apagar el fuego del Espíritu es interpretado por muchos a decir no aplacas las manifestaciones del Espíritu. Pero el problema es que no hay mención hasta aquí de las manifestaciones del Espíritu. No hay ninguna evidencia que esta es la interpretación correcta. Más bien el contexto no lleva a concluir que el ser ocioso, la inmoralidad y los otros pecados de los cuales Pablo advierte a la iglesia sí apagarían al Espíritu Santo con el consiguiente pérdida del poder y gozo ofrecidos por el mismo Espíritu Santo. En el segundo siglo después de Cristo el hermano Hermas dijo que “la mente dudosa y el temperamento enojado” ambos contristen al Espíritu porque Él fue dado como un “Espíritu alegre”. Expresado de manera positiva terminamos con la instrucción dada a Timoteo de avivar el fuego del don de Dios que estaba en él 2 Tim. 1:6.

No entendemos exactamente, cómo los tesalonicenses estuvieron apagando al Espíritu Santo sin embargo la construcción griega nos indica que algunos estuvieron haciéndolo. Debemos temer estar en la misma situación por nuestra desobediencia a estas exhortaciones.

II. No tomes en vil la profecía porque proviene del Espíritu Santo (v. 20)

Por la mucha instrucción sobre la Parusía concluimos que la iglesia menospreciaba la profecía por los que a menudo hablaron de la inminente venida del Señor. El aparente interés en el asunto puede explicar los exabruptos proféticos de distintos miembros. Debemos entender que hay dos aspectos de la profecía, el Espíritu de Dios hablando a las personas y a través de las personas y el hablar la verdad ya revelada por el Espíritu Santo.

La primera es la que está en vista con el don de profecía en 1 Cor. 12:10  como se confirma en 1 Cor. 14:30. Pero la segunda es la idea más común hoy por hoy mientras uno no habla de lo que está por venir sino, más bien expresa lo ya informado a través de la predicación. Un profeta era considerado alguien de alta estima en la iglesia (1 Cor. 12:28; Efe. 2:20; 3:5) pero si es un hermano no reconocido como tal que habla puede ser que lo menospreciaron. Pablo no insta a ser receptivos a la instrucción del Espíritu sin importar su fuente.

III. No seas insensato concerniente el mal (vv. 21-22)

A. Poner a prueba todo que uno reciba (v. 21ª)  Supuestamente esto es una alusión a un dicho de Jesús no registrado en la Biblia. Hay mucha evidencia de que en algún momento Jesús dijo “seáis buenos cambistas”. Pero si esta es una referencia a aquel dicho es imposible saber. Es cierto que estas palabras tienen referencia a discernir entre una moneda genuina y una falsa por golpearlo en algo sólido y escuchar su tono.

En I Cor. 12:10 recibimos la misma progresión de las instrucciones. Viene un profeta y justo después viene uno que puede discernir entre los espíritus. Pablo no quiere que aceptemos cualquier palabra sino la palabra sana de Dios a través de Su Espíritu. Es necesario aplicar una prueba de si el profeta habla las cosas de Dios.

B. Hacer aplicación de las cosas aprobadas (v. 21b)  Necesitamos obedecer lo revelado por Dios así que es de suma importancia que al aplicar el examen de si algo proviene de Dios podemos después rechazar lo malo y aprovecharnos de lo bueno Rom. 12:9. Debemos rechazar por completo o aceptar completamente, sin vacilar.

C. Evitar las apariencias de toda maldad (v. 22)  La palabra aquí traducida “especie” también se puede traducir “apariencia” y denota la necesidad de evitar la maldad en cada una de sus manifestaciones. Mientras lo bueno en verso 21 es singular especie de mal en verso 22 habla de las distintas manifestaciones del mismo. Es por eso que nuestra tarea no nos resulta tan fácil de evitar el mal que nos asecha a menudo.

Tres Características Cristianas (1 Tes. 5:16-18)

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
(1 Tesalonicenses 5:16-18)

1 tes 5 copy

Pablo junta estas tres características en otro pasaje también. En Filipenses 1:3-4 encontramos la misma fórmula siendo incorporada en la vida del apóstol. No es una expectativa meramente teórica sino es  una práctica que se ve empleado en la vida de nuestro mentor y ejemplo Pablo. En el contexto, al rehusar el resentimiento y el tomar represalias cuando uno está provocado no debe de intentarse con un espíritu de resignación. Necesitamos perdonar sin considerar cuán profunda es la herida o cuán grave es la ofensa. La única manera que se hace posible el perdón y la paz es cuando se implementan de antemano estas características cristianas que nos presenta el apóstol Pablo a la conclusión de su carta a los tesalonicenses.

I. El camino de los cristianos es una senda feliz v. 16

Es cierto que hay momentos en la vida cristiana cuando hace falta corregir y tratar con seriedad los asuntos. Pero, no debemos perder de perspectiva que mayormente debemos estar gozosos en lo que Dios mismo ha diseñado que será nuestra vida.

Pablo no parece ser el mejor candidato para hablarnos del gozo. Sin embargo, el apóstol había aprendido algo sorprendente durante el camino de su vida. El sufrimiento y el gozo no son mutuamente excluyentes porque pueden ir de la mano. Pablo hace mención de esta verdad en 2 Cor. 6:10 y después lo profundiza con una experiencia personal en 2 Cor. 12:9-10. También se ve reflejada esta actitud en Rom. 5:3; Col. 1:24; Hechos 5:41 y 16:25. Es por esta razón que en el 1:6 de 1 Tesalonicenses Pablo reconoce que es una iglesia que sufre pero igual los instruye a estar gozosos. Ellos estuvieron aprendiendo que nadie nos puede quitar nuestro gozo Juan 16:22 y que tampoco es un sentimiento producido naturalmente en el creyente sino la obra del Espíritu de Dios en nosotros Rom. 14:17 (cf. Gal. 5:22).

II. La consciencia del creyente siempre tiene presente su insuficiencia v. 17

El cristiano es consciente que depende por completo en Dios. La persistencia en oración es la expresión continua de nuestra dependencia en Dios. La vida cristiana tiene su comienzo al reconocer  la necesidad de la redención que solo Dios en Cristo Jesús puede obra. La vida cotidiana en Jesús requiere de la oración por nuestra inhabilidad de sostener nuestra salvación. Por más que reconocemos que no podemos lograr nada significativo en nuestra propia fuerza, tenemos todo lo necesario a nuestro alcance. Este conocimiento nos debe mantener en una actitud de gozo y de oración. La oración y el gozo están muy ligados porque es a través de la oración que muchas veces nosotros encontramos la manera de remover la barrera a nuestro gozo.

Nuestra oración debe de ser constante como nuestra respiración. El apóstol Pablo da el ejemplo de oración en cualquier momento y deja la sensación que le era una práctica tan natural como la respiración. Esto no quiere decir que debemos vivir nuestras vidas con nuestras cabezas agachadas y nuestros ojos cerrados. Debemos estar en un espíritu de oración constantemente.

III. Las circunstancias en la vida del creyente están controladas por Dios v. 18

Cuando en la vida se presentan circunstancias adversas, el inconversos tiende a quejarse y buscar aliviarse de su situación lo más pronto posible. El cristiano tiene que aprender que Dios tiene todo bajo Su control y está llevando a cabo Sus propósitos en nuestras vidas a través de las circunstancias. Aprendemos con el paso del tiempo que Dios está llevando a cabo Sus propósitos aún en las circunstancias menos agradables para nosotros. Mientras aprendemos que Dios controla todas las circunstancias, aprendemos dar gracias en toda circunstancia. A nadie le gustan los sufrimientos. Pero podemos dar gracias por las circunstancias adversas y el sufrimiento cuando llegamos a la conclusión que está diseñada por nuestro buen Dios para llevar a cabo Su gran plan.

Esto forma parte de la voluntad de Dios para nuestras vidas. Las tres características probablemente están en vista porque proceden de la misma raíz en griego. Dios desea que incorporemos estas características en nuestras vidas como parte de Su voluntad en Cristo Jesús. Nuestra vida como hijos de Dios tiene que fundamentarse en Cristo Jesús pero la voluntad de Dios se revela en la persona de Jesucristo. Él es nuestro ejemplo en ambos la humanidad y la deidad.

Aspirando a Ser Una Ayuda (1 Tes. 5:11-13)

Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. 
Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
1 Thessalonians 5:11-13

 

PREDICA 1TES511 copy

El ministerio debe ser el trabajo de Guarda Parque o Bombero?

Ser una ayuda animadora no es fácil. Requiere de mucha energía y puede producir mucho estrés en la vida de la persona que aspira a ayudar a otros. Pero es exactamente lo que se requiere de un pastor o líder que intenta guiar espiritualmente a otros o quién también busca aliviar la carga de uno que se encuentra sobrecargado.

I. La responsabilidad del creyente uno al otro v. 11  Estas responsabilidades se ven en el tenso del verbo activo continuo que indica una acción que debe ser habitual.

A. Animarnos y edificarnos mutuamente.  El animarnos significa fortalecer a otro con sus palabras mientras la edificación apunta al hecho que la vida cristiana tiene que estar en un estado constante de crecimiento.

B. Cumplir con las exhortaciones de la Palabra.  “Pablo concibe el uso de las grandes verdades sobre la segunda venida, el día del Señor, el carácter de los cristianos como hijos de ese día e hijos de la luz, la necesidad de velar, de comprender que Dios no nos ha puesto para ira, sino para la salvación, y esto a costa de la muerte de su Hijo, y de los otros asuntos a los que se ha referido, todos como medio para promover el crecimiento”.[1]

C. Continuar en esta tradición.  La vida cristiana no puede conformarse con el crecimiento hasta ahora. Nuestro avance en el crecimiento nunca es suficiente para quedarnos quietos.

II. Las responsabilidades del creyente hacia sus líderes vv. 12-13

A. Tener respecto hacia los que trabajan para tu bien v. 12  “Apreciar su verdadero valor” es el sentido del verbo traducido “reconocer a los que trabajan entre vosotros”. Este grupo de líderes trabajan arduamente, tienen autoridad sobre ustedes y los corrigen. El trabajo es el cuidado de las almas no con una actitud de señorear sino de hacer bien a todos (1 Cor. 10:8). Tampoco debe el líder hacer pasar vergüenza a los bajo su cuidado pero amonestar su mal actuar con cariño (1 Cor. 4:14).

B. Valorarlos para convivir en paz v. 13  Pablo dice que los que reciben cuidado de sus líderes deben de valorarlos y amarlos a la misma vez. Nadie tiene la autoridad para rechazar a sus líderes como si no tuvieron valor sino la responsabilidad de responder favorablemente a su labor de cuidar a y corregir a los congregantes. La idea de “mucha” es altamente y conlleva la idea de superar toda expectación con estas actitudes. “No es una cuestión de personalidades. El bien de la iglesia es lo importante. No se puede esperar que la iglesia haga su trabajo con eficacia si los líderes no son apoyados lealmente por sus compañeros. Es un hecho que hasta el día de hoy a menudo somos lentos en darnos cuenta de que el liderazgo efectivo en la iglesia de Cristo exige un seguimiento efectivo”.[2] Tener paz es dado a todos no sólo los seguidores sino también a los líderes hacia sus seguidores.

 

[1] Morris, L. (1991). The First and Second Epistles to the Thessalonians (La Primera y Segunda Epístolas a los Tesalonicenses) (p. 162). Grand Rapids, MI; Cambridge, U.K.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

[2] Ibid

La Responsabilidad del Cristiano de Ser Diferente (1 Tes. 5:7-8)

Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan. Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.(B) Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis. (1 Thessalonians 5:6-11)

PREDICA 1TES58 copyHay una historia de un diácono que siempre dormía cuando el pastor empezó a predicar. Un domingo el pastor tomó la decisión de divertirse un poco al costo del diácono. Empezó a predicar y como siempre el diácono se durmió. El pastor dijo con voz suave, “todos los que quieren ir al cielo, pónganse de pie.” Toda la congregación se puso de pie excepto el hombre dormido. El pastor invitó a todos a tomar sus asientos de nuevo. Ahora gritó a toda voz, “¡todos los que desean ir al infierno, pónganse de pie!” Al gritar esto, el diácono se despertó y salto en pie. Miró en su alrededor y dijo, “pastor, no sé que estamos votando pero vos y yo somos los únicos dos a favor.”

Hay algo peor que el sueño físico y es el sueño espiritual. Muchas de las actividades nocturnas tienen la reputación de ser contraproducentes. Es decir que son cosas que en vez de producir tienden a ser destructivas. Producen efectos negativos tanto para los participantes como para los organizadores. Es cierto que muchas sacan provecho y buscan ganancias sobre los hombros de los más sensibles, pero la ganancia deshonesta termina ganándose a alto costo.

I. La iglesia tiene que estar alerta (vv. 7-8) 

A. Deshacerte de la obras de las tinieblas (v. 7) Estar dormido aquí no significa el descanso del cuerpo sino más bien el tener los sentidos apagados. Estar sin dormir encastra bien con la idea de anticipar la venida de Cristo también. El emborracharse y estar borracho es una práctica que habitualmente se hace de noche y por esta misma razón Pablo lo incluye como para resumir que la vida cristiana es distinta no solo en calidad sino también en naturaleza. El cristiano luce diferente al inconverso mientras espera la llegada de su Señor. El participar en las obras de las tinieblas es impensable porque pertenecemos al reino de la luz.

B. Vestirte con la armadura espiritual como buenos soldados que militamos (v. 8) Hay un fuerte contraste nuevamente entre estos dos versículos. Pablo compara a “nosotros” con los demás y nos exhorta a vivir vidas auto-controladas. Vemos repetido la orden de ser sobrios. Esta vez está ligado a la embriaguez y es una llamada a no estar afectados y controlados por el alcohol.

El vestirnos con la armadura espiritual es una acción que ocurre en el pasado pero tiene implicaciones en el presente. A Pablo le gusta la metáfora de la armadura del soldado y él mismo cambia el significado de los detalles (ver Ef. 6:13-17; Rom. 13:12-13; 2 Cor. 6:7; 10:4). Esto parece ser una referencia a Isaías 59:17 donde Yahweh se ve preparado para vencer a todos lo que se oponen a Su autoridad.

Otra vez estamos frente a la tríada de la fe el amor y la esperanza (1:3). La fe y el amor cubren nuestros corazones y órganos, centros de las emociones y nuestras creencias; mientras la esperanza de la salvación nos proteja la cabeza que es el centro de nuestra razonamiento. La salvación es una expectación segura en vez de admitir la incerteza. Esta esperanza anticipa el cumplimiento de todo lo que Cristo tiene para nosotros en su gran plan.

II. Los creyentes tenemos la esperanza de nuestra salvación segura (vv. 9-10) Nuestra salvación es futura, así podemos anticipar la venida de nuestro Señor. Pero nuestra salvación también es presente y es por esta razón que debemos estar vigilantes antes esta venida.

A. El fundamento de nuestra esperanza de la salvación v. 9  “Porque Dios” es un breve resumen de lo que apoya a nuestra salvación. Es por la voluntad de Dios y la iniciativa divina que no enfrentemos la ira justa de Dios. No nos gusta la idea de un Dios airado, pero es sumamente importante que nuestra motivación por entregar el mensaje de la salvación incluye la ira de Dios y la posibilidad de verla aplacada por la sangre de Jesucristo aplicada a nuestras vidas.

No es por obras nuestras que obtenemos la salvación, sino por la obra redentora de Jesucristo. Lo que Pablo tiene en mente es el aspecto escatológico de nuestra salvación (Romanos 13:11) .

B. La razón por nuestra esperanza de la salvación v. 10 La muerte sacrificial de Jesucristo significa que ahora “pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos” Romanos 14:8. Entonces, vivir para el Señor anticipa nuestra unión con el Señor para siempre. No importa si estamos vivos o “dormidos” cuando viene Cristo porque vamos a estar con Él.

La iglesia tiene que estar alerta (1 Tesalonicenses 5:4-6)

Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
(1 Tes. 5:4-6)

PREDICA 1tes54El diccionario de la lengua española define a la palabra velar de varias maneras. Entre ellas,

  1. Hacer centinela o guardia por la noche.
  2. Asistir de noche a un enfermo.
  3. Pasar la noche al cuidado de un difunto.
  4. Observar atentamente algo.
  5. Estar sin dormir el tiempo destinado de ordinario para el sueño.
  6. Continuar trabajando después de la jornada ordinaria.
  7. Cuidar solícitamente de algo.

Es muy probable que durante tu vida vas a emplear cada una de estas definiciones de la palabra en algún momento u otro. En nuestro texto encontramos este término empleado para instar al creyente que viva en la luz del pronto regreso de su Señor y que a diferencia de los inconversos, que se emplea la acción de velar como un hábito de su vida. De estar alerta en todo momento porque es literalmente convertido de las tinieblas a la luz y así poder cumplir con la Gran Comisión que Jesús nos dejó para cumplir (Hechos 26:18).

I. El contraste entre el creyente y los que sufrirán las calamidades futuras v. 4

A. Estar en la oscuridad es estar sin el conocimiento de Cristo. Esta sección se dirige a los hermanos, coas que uno que está en oscuridad no es.

B. El Día del Señor sorprenderá a los sin Cristo. Mientras los inconversos van a estar sorprendidos por los eventos futuros por su falta de preparación y anticipación, el creyente va a esperar a su Señor con paciencia.

II. El carácter de los creyentes que los excluye del juicio v. 5 

A. Es alguien transformado al ejercitar la fe en Cristo. La expresión “hijo de luz” o “hijo del día” significa que la persona es caracterizada por estas cosas. Somos hijos de luz porque reflejamos “la Luz del mundo.” No somos más de las tinieblas porque somos del día y pertenecientes al Día del Señor.

B. Es alguien quien se responsabiliza por los deberes cristianos. Al no ser de la noche no practica las actividades mejor escondidas durante la oscuridad. La oscuridad es una descripción de la condición espiritual de los inconversos. Si nosotros no somos como ellos debemos asumir la responsabilidad de vivir como los hijos de luz y de día. Debemos anticipar el Día del Señor con acciones y actitudes dignas de hijos.

III. La cautela necesaria contra los peligros espirituales v. 6 

A. No podemos ser insensibles espiritualmente. El estar dormido es natural para la persona que no anticipa la venida de Cristo en el aire, pero es totalmente fuera de lugar para nosotros los hijos adoptivos de Dios. No podemos conducirnos como los del mundo porque hemos sido cambiados. Ellos se portan de una manera coherente a su forma de ser. El creyente también lleva la responsabilidad de portarse conforme a su nueva manera de ser.

B. Debemos ser moderados y lúcidos mientras anticipamos a nuestro Señor. En este contexto el llamado a velar y ser sobrios no es una advertencia contra la embriaguez. Es cierto que otros pasajes sí lo hacen con la vista puesta en la venida de Cristo (Lucas 21:34; Romanos 13:2-13). Más bien tenemos una advertencia contra influencias que nos hacen dormir o nos dejan con mentes obscurecidas. El Día del Señor se acerca y nosotros debemos buscar estar alertas cumpliendo con nuestras responsabilidades como creyentes.

El Manifiesto de la Iglesia

propósito copyNosotros, los miembros de la Iglesia Bautista Independiente tenemos el propósito de:

Glorificar a Dios a través de

la evangelización de los incrédulos,

la edificación de los salvos y

la preparación de los creyentes para ministrar a la próxima generación.

Deseamos ver el fruto de la Gran Comisión en nuestras vidas personales y en el ministerio de nuestra iglesia. Deseamos ver a los discípulos de Cristo salir de su hogar y del edificio de la iglesia con urgencia y amor para con su comunidad y la gente de su alrededor, para hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

Esta es nuestra visión porque creemos que es la voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, y mantenemos las Escrituras como nuestra suprema y suficiente  autoridad.

En particular, estamos impulsados por las siguientes convicciones bíblicas:

  • Que nuestro Salvador Jesucristo, crucificado y resucitado, reine sobre todo como el Señor y Juez del mundo (1 Co. 15:3-4; Fil. 2:9-11; Sal. 89:27; Ef. 1:20-21; Col. 1:8; Heb. 1:3-4; 1 Pe. 3:22; Gén. 18:25);
  • Que el problema más apremiante que enfrenta la humanidad es nuestra pecaminosidad total y nuestra culpabilidad ante un Dios justo (Ro. 3:23; Ecc. 7:20; 1 Jn. 1:8);
  • Que el principal propósito de Dios es Su gloria en la creación y la redención, mandando a su Hijo al liberar a los pecadores de entre todas las naciones, por salvarlos de las tinieblas para ser sus discípulos, aprendiendo a obedecer todo lo que él nos ha ordenado (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8);
  • Que el método elegido por Dios, tanto para la conversión como para el crecimiento, es predicar el mensaje bíblico que se centra en Jesucristo y Su obra como sustituto por nuestro pecado (Ro. 15:20; 1 Co. 1:17, 23; Ef. 3:8);
  • Que esta tarea de evangelizar al mundo y edificar a la iglesia no es solo el papel de los predicadores, pastores y evangelistas, sino también de todo el pueblo de Dios mientras que el mismo está siendo entrenado y equipado para hablar la palabra de Dios a los demás (Ef. 4:11-12; Ro. 12:4-7);
  • Que nuestra participación en este trabajo de Dios debe de ser la prioridad central de nuestras vidas y de nuestras iglesias siendo discípulos que hacen discípulos (Lu. 2:29; Jn. 4:34, 9:4);
  • Que la teología de las Escrituras como todo-suficientes moldee e impulse todo lo que hagamos mientras que utilicemos métodos sabios para cumplir la Gran Comisión (2 Tim. 3:16-17);
  • Que nuestro gozo en esta obra se cumplirá a pesar del sufrimiento, los conflictos y la oposición del mundo, la carne y el diablo, mientras que esperemos el regreso de Cristo (Mt. 5:5; Jn. 16:20-22; Ro. 5:3; 2 Co. 8:2).

 

Sin embargo, mirando en nuestro alrededor, y viendo a aquellos que afirmaran la mayoría o todas las convicciones anteriormente mencionadas, nos preocupa observar:

  • A los millares perdidos en su pecado; y sin embargo, una ausencia generalizada de visión y urgencia evangelísticas en muchas iglesias, donde una gran parte de las energías y los recursos se gastan en diversos programas para entretener a la iglesia o beneficiar a la sociedad, pero donde la falta de conversiones se acepta con resignación;
  • Una disminución de las expectativas sobre los cristianos, al no estar equipados a ser piadosos hacedores de discípulos, sino que a menudo simplemente están servidos como consumidores espirituales o se emplean para ayudar a ejecutar programas que producen poco fruto evangelístico;
  • Una pérdida del impulso en el reclutamiento y entrenamiento de la próxima generación de trabajadores en el evangelio a servir tiempo completo;
  • Entre los líderes, una falta de visión, valentía, flexibilidad y habilidad para planificar y hacer crecer los ministerios en base de hacer discípulos;
  • Un pragmatismo teológico sin discernimiento que toma por sentado las verdades evangélicas centrales, pero que no logra ver el vínculo entre la teología y la práctica, y queda cautivo de las metodologías que están de moda.

 

Así que, por la gracia de Dios, nuestro propósito principal en el ministerio es lograr lo siguiente:

  • Una urgencia renovada entre el pueblo de Cristo para extender el Evangelio a nuestros barrios, ciudades y más allá aún: hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, revitalizar y ayudar crecer a las iglesias existentes, y ver, por la bendición de Dios, a multitudes de creyentes nuevos creciendo en su fe y dando gloria a Dios;

glorificar proposito1 copy

  • Equipar a todos los cristianos a ser hacedores de discípulos; que abundan en el amor y en las buenas obras, que hablan la verdad de Dios a quienes les rodean y que trabajan diligentemente para ver el reino de Dios crecer tanto en amplitud como en profundidad, cueste lo que cueste;
  • Persuadir a otros pastores y misioneros para que adopten la misma visión Biblia-céntrica y que expresen ese compromiso en sus vidas personales y en sus ministerios;
  • Para equipar a los líderes de la iglesia en conocimiento y habilidades nuevos, no solo para predicar el Evangelio, sino también para entrenar a las ovejas a ser hacedores de discípulos y para cambiar la cultura y las estructuras de la iglesia para que cumplan con el propósito de hacer discípulos;
  • Preparar a una nueva generación de líderes apropiadamente dotados, reclutados y equipados con la visión y las habilidades para guiar al pueblo de Dios en esta tarea;
  • Construir una comunidad de apasionada, sacrificada, hacedora de discípulos con un corazón entregada al Evangelio que continúen impulsando, estimulando y alentando mutuamente en este ministerio.

glorificar copy.jpg

Una Cultura de Hacer Discípulos

En cada iglesia, nuestro deseo es crear una cultura de hacer discípulos, lo cual puede cambiar el rumbo de muchas iglesias para lograr los propósitos de Dios!
Aquí está Ramón, miembro de la iglesia, que está cumpliendo la Gran Comisión en su hogar, su iglesia y lugar de trabajo! Escuche como lo hace…

hacer discipulos copy

Aquí está Karina, una mujer que tiene un corazón para Dios y otros. Está participando en hacer discípulos con sus contactos. Escuche como lo hace…

mentoria ensenar copy

Aquí está Adriano, misionero de Brasil, que está cumpliendo la Gran Comisión en su hogar, su iglesia y empezando otra iglesia! Escuche como lo hace…

mentoria compromiso copy

Aquí está Diego, un hombre que tiene un corazón para Dios y otros. Está participando en hacer discípulos en su casa, su trabajo, y barrio y su iglesia! Escuche como lo hace…

mentoria intencional copy