El Pastor

El Testimonio Personal del Pastor Jaime Greenwood

Crecí en una familia cristiana donde me enseñaron acerca de Jesucristo desde mi niñez. Cuando yo tenía cinco años de edad, en una clase de escuela dominical la maestra preguntó si alguna persona quería aceptar a Jesucristo como su Salvador personal. Yo miré hacia mi alrededor para ver si otros niños habían levantado la mano (para yo también hacerlo); al terminar la clase salieron todos los niños, pero la maestra me llamó y me hizo una pregunta: “¿Querés aceptar a Jesucristo como tu Salvador personal?” Yo no sabia como responderla, yo solo quería ser amable con ella. Mi mamá me esperaba afuera, así que yo sólo pensaba en salir.  Cuando mi mamá me preguntó por qué yo había demorado tanto, le dije que la maestra me llevó aparte para orar y ser salvo. Ella se puso muy contenta porque siempre quiso que yo aceptara a Jesucristo en mi corazón. La seguridad de mi salvación por muchos años se basaba en la alegría que mi mamá me mostró. Pero la Biblia dice en Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia.”

Cuando yo tenía quince años fui al campamento cristiano para los jóvenes que se llama los WILDS durante una semana en el verano . Si bien lo disfruté, mi miedo era no ser salvo de verdad. En la siguiente reunión de mi iglesia después del campamento, el pastor tomó la decisión de mostrar una película cristiana sobre la realidad del infierno. El Señor usó esas imágenes para ayudarme entender que el infierno es un lugar verdadero donde van todas las personas que no aceptan a Jesucristo como su Salvador personal. Después de esa película, hablé con mi pastor y le dije que necesitaba poner mi fe solamente en Jesucristo. Fuimos a su oficina y él me hizo leer muchos versículos de la Biblia (que yo había conocido durante toda mi vida). Empezó en Romanos 3:23: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.” Yo sabía que yo era un pecador. Entonces yo leí en Romanos 6:23 que “porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Esa muerte es separación por toda la eternidad en el infierno. El único camino para recibir el perdón del pecado y la salvación es por el sacrificio de Jesucristo. Romanos 5:8 dice “mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”Dios quiere que cualquier persona obtenga esta salvación, y en Hechos 16:31 dice la palabra “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo.” Yo entendí en aquel momento que necesitaba poner  mi fe solamente en Jesucristo para salvarme. Necesitaba obedecer lo que dice Romanos 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”Acepté a Jesucristo como mi salvador personal el 12 de agosto de 1991. Mi fe ya no estaba puesta en mis obras (una oración), sino en lo que Jesucristo hizo por mí en derramar su sangre en la cruz del calvario. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

El Señor me llamó para servirle con mí vida en el campo misionero al año siguiente. Me casé en el 1998 y terminé mis estudios en Bob Jones University, graduándome con el Masters en Consejeria Biblica en el 2002. Junto a mi esposa y mis 3 hijos, llegamos a la Argentina en septiembre de 2005.

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El Pastor Jaime y su familia