El Manifiesto de la Iglesia

propósito copyNosotros, los miembros de la Iglesia Bautista Independiente tenemos el propósito de:

Glorificar a Dios a través de

la evangelización de los incrédulos,

la edificación de los salvos y

la preparación de los creyentes para ministrar a la próxima generación.

Deseamos ver el fruto de la Gran Comisión en nuestras vidas personales y en el ministerio de nuestra iglesia. Deseamos ver a los discípulos de Cristo salir de su hogar y del edificio de la iglesia con urgencia y amor para con su comunidad y la gente de su alrededor, para hacer discípulos y enseñarles a obedecer todo lo que Cristo nos ha mandado.

Esta es nuestra visión porque creemos que es la voluntad de Dios, como se revela en las Escrituras, y mantenemos las Escrituras como nuestra suprema y suficiente  autoridad.

En particular, estamos impulsados por las siguientes convicciones bíblicas:

  • Que nuestro Salvador Jesucristo, crucificado y resucitado, reine sobre todo como el Señor y Juez del mundo (1 Co. 15:3-4; Fil. 2:9-11; Sal. 89:27; Ef. 1:20-21; Col. 1:8; Heb. 1:3-4; 1 Pe. 3:22; Gén. 18:25);
  • Que el problema más apremiante que enfrenta la humanidad es nuestra pecaminosidad total y nuestra culpabilidad ante un Dios justo (Ro. 3:23; Ecc. 7:20; 1 Jn. 1:8);
  • Que el principal propósito de Dios es Su gloria en la creación y la redención, mandando a su Hijo al liberar a los pecadores de entre todas las naciones, por salvarlos de las tinieblas para ser sus discípulos, aprendiendo a obedecer todo lo que él nos ha ordenado (Mt. 28:19-20; Hch. 1:8);
  • Que el método elegido por Dios, tanto para la conversión como para el crecimiento, es predicar el mensaje bíblico que se centra en Jesucristo y Su obra como sustituto por nuestro pecado (Ro. 15:20; 1 Co. 1:17, 23; Ef. 3:8);
  • Que esta tarea de evangelizar al mundo y edificar a la iglesia no es solo el papel de los predicadores, pastores y evangelistas, sino también de todo el pueblo de Dios mientras que el mismo está siendo entrenado y equipado para hablar la palabra de Dios a los demás (Ef. 4:11-12; Ro. 12:4-7);
  • Que nuestra participación en este trabajo de Dios debe de ser la prioridad central de nuestras vidas y de nuestras iglesias siendo discípulos que hacen discípulos (Lu. 2:29; Jn. 4:34, 9:4);
  • Que la teología de las Escrituras como todo-suficientes moldee e impulse todo lo que hagamos mientras que utilicemos métodos sabios para cumplir la Gran Comisión (2 Tim. 3:16-17);
  • Que nuestro gozo en esta obra se cumplirá a pesar del sufrimiento, los conflictos y la oposición del mundo, la carne y el diablo, mientras que esperemos el regreso de Cristo (Mt. 5:5; Jn. 16:20-22; Ro. 5:3; 2 Co. 8:2).

 

Sin embargo, mirando en nuestro alrededor, y viendo a aquellos que afirmaran la mayoría o todas las convicciones anteriormente mencionadas, nos preocupa observar:

  • A los millares perdidos en su pecado; y sin embargo, una ausencia generalizada de visión y urgencia evangelísticas en muchas iglesias, donde una gran parte de las energías y los recursos se gastan en diversos programas para entretener a la iglesia o beneficiar a la sociedad, pero donde la falta de conversiones se acepta con resignación;
  • Una disminución de las expectativas sobre los cristianos, al no estar equipados a ser piadosos hacedores de discípulos, sino que a menudo simplemente están servidos como consumidores espirituales o se emplean para ayudar a ejecutar programas que producen poco fruto evangelístico;
  • Una pérdida del impulso en el reclutamiento y entrenamiento de la próxima generación de trabajadores en el evangelio a servir tiempo completo;
  • Entre los líderes, una falta de visión, valentía, flexibilidad y habilidad para planificar y hacer crecer los ministerios en base de hacer discípulos;
  • Un pragmatismo teológico sin discernimiento que toma por sentado las verdades evangélicas centrales, pero que no logra ver el vínculo entre la teología y la práctica, y queda cautivo de las metodologías que están de moda.

 

Así que, por la gracia de Dios, nuestro propósito principal en el ministerio es lograr lo siguiente:

  • Una urgencia renovada entre el pueblo de Cristo para extender el Evangelio a nuestros barrios, ciudades y más allá aún: hacer discípulos, plantar nuevas iglesias, revitalizar y ayudar crecer a las iglesias existentes, y ver, por la bendición de Dios, a multitudes de creyentes nuevos creciendo en su fe y dando gloria a Dios;

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  • Equipar a todos los cristianos a ser hacedores de discípulos; que abundan en el amor y en las buenas obras, que hablan la verdad de Dios a quienes les rodean y que trabajan diligentemente para ver el reino de Dios crecer tanto en amplitud como en profundidad, cueste lo que cueste;
  • Persuadir a otros pastores y misioneros para que adopten la misma visión Biblia-céntrica y que expresen ese compromiso en sus vidas personales y en sus ministerios;
  • Para equipar a los líderes de la iglesia en conocimiento y habilidades nuevos, no solo para predicar el Evangelio, sino también para entrenar a las ovejas a ser hacedores de discípulos y para cambiar la cultura y las estructuras de la iglesia para que cumplan con el propósito de hacer discípulos;
  • Preparar a una nueva generación de líderes apropiadamente dotados, reclutados y equipados con la visión y las habilidades para guiar al pueblo de Dios en esta tarea;
  • Construir una comunidad de apasionada, sacrificada, hacedora de discípulos con un corazón entregada al Evangelio que continúen impulsando, estimulando y alentando mutuamente en este ministerio.

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Palabras de Consolación (1 Tes. 4:15-18)

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.
1 Tes. 4:15-18

PREDICA 1TES4.16¿Alguna vez reservaste un lugar en una fila para otra persona que no aparecía en el momento esperado? Puede ser que alguien delante de ti en el supermercado te pidió permiso para ir a buscar una cosa más y te encargó de mantener su lugar en la fila. O puede ser algo más importante, como por ejemplo, subir a algún vehículo con una cantidad limitada de lugares. Al no aparecer la otra persona que esperabas, tu ansiedad aumentó al pensar en la posibilidad de que aquella no iba a poder participar por no encontrar lugar cuando por fin apareciera. Puede ser la causa de conflicto para una pareja al abandonar la fila en búsqueda del baño y ver mover la fila y la otra parte aparece al último momento. O aún peor, tener que dejar pasar a otras personas porque tu cónyuge no llegó a tiempo. Esta tensión y conflicto son los productos de expectativas no cumplidas. Pero que gozo y alivio cuando la persona apareciera en el momento justo.

Nuestro texto hoy es la culminación del capítulo cuatro donde nos encontramos con más instrucciones de parte de Pablo sobre la vida santa del creyente. En los versículos 1-2 nos había instruido en la necesidad de fundar nuestro caminar cristiano sobre el fundamento correcto. En los versos 3-8 vimos la necesidad de vivir vidas puras en medio de la perversidad que nos rodea en el mundo porque Dios demanda de nosotros vidas santas. En los versículos 9-12 encontramos el reto de amarnos mutuamente y los resultados prácticos de un amor fraternal. Vimos hace dos semanas como Pablo habla de las expectativas de los seguidores de Cristo en cuanto a la Parusía o venida de Jesús y la revelación de Sí mismo en toda Su gloria. Aparentemente los tesalonicenses no dudaron de la resurrección de los que había muertos en Cristo sino pensaron que los muertos iban a perderse los beneficios de participar en Su venida. Pablo nos revela que la ignorancia nos puede entristecer en los versículos 13-14. Un comentarista observa que “los hermanos ignorantes” es la denominación más grande en el mundo. Pero no debe de ser así porque nuestro Dios se ha revelado a nosotros una parte de Su plan para el futuro para aliviar nuestras preocupaciones y asegurarnos que ningún creyente va a perderse las bendiciones de la Parusía. Pablo dice que su instrucción en estos últimos versículos son palabras de consolación. Entonces hoy vamos a buscar consolarnos con estas enseñanzas.

I. Las palabras del mismo Jesús nos traen consolación v. 15

A. Estas enseñanzas se basan en la autoridad de Jesús.  No hay ningún registro de estas palabras en los cuatro evangelios. Esto no nos es un problema porque sabemos que hay otras pronunciaciones de Jesús no registradas como por ejemplo Hechos 20:35. Pero Juan nos indica que las palabras y hechos de Jesús llenarían todos los libros del mundo si fuesen registrados. Lo que debemos entender es que estas enseñanzas gozan de la autoridad de nuestro Señor y Salvador Jesucristo y que nos son relevantes hoy.

B. La Parusía se ve como un evento inminente. Pablo y los creyentes de tesalónica creyeron que la Parusía era inminente porque se habla de estar “vivo” cuando regrese Cristo. Es un evento que debemos estar anticipando en cada momento. Cambia nuestra manera de vivir cuendo anticipamos la llegada de nuestro Señor.

II. Nuestra presencia con el Señor nos trae consolación vv. 16-17

A. Jesús mismo regresará a buscarnos y llevarnos con Él v. 16 No debemos esperar la venida de un ángel o ser angelical sino debemos anticipar la venida de Jesucristo mismo a buscarnos. Lucas 12:36-38

B. Su venida será con honra y majestad v. 16  No podemos estar en lo cierto de cómo va a ser el proceder de estos acontecimientos. Puede ser que tenemos una descripción de un solo acontecimiento o tres sonidos distintos. Lo único que es cierto es que la majestad del Señor está en vista y será un día glorioso y digno de anticipar. I Corintios 15:51-52  

C. Los muertos en el Señor resucitarán primeros v. 16  La manera en que Dios va a hacer volver v. 14 a estos creyentes muertos y resucitar a sus cuerpos es un misterio. Pero a pesar que han sido quemados y sus cenizas desparramados a los cuatro vientos no será ningún impedimento para nuestro Señor.

D. Nosotros también seremos arrebatados para estar eternamente con el Señor v. 17  No precederemos a los muertos pero acompañaremos a ellos porque el Señor nos arrebatará de esta vida de una manera abrupta. Nuestra vida cotidiana con todas sus preocupaciones en ninguna manera impedirá el arrebatamiento del Señor.

III. Debemos estar dedicados a consolar el uno al otro v. 18  Porque Dios nos ha revelado su voluntad en el asunto de nuestro futuro podemos alentarnos mutuamente con estas palabras. Esta idea de alentar o consolar proviene de la palabra griega “paracleto” y es la misma palabra que describe al ministerio del Espíritu Santo. Nosotros no sólo debemos consolarnos contra tristeza y preocupación, sino también debemos constantemente estimular el uno al otro a vivir de una manera digna de encontrarnos con nuestro Señor en cualquier momento. Cuando viene el Señor a buscarnos, nos debe de encontrar obrando de la manera que nos mandó a trabajar cuando nos entregó su Gran Comisión.

Una Cultura de Hacer Discípulos

En cada iglesia, nuestro deseo es crear una cultura de hacer discípulos, lo cual puede cambiar el rumbo de muchas iglesias para lograr los propósitos de Dios!
Aquí está Ramón, miembro de la iglesia, que está cumpliendo la Gran Comisión en su hogar, su iglesia y lugar de trabajo! Escuche como lo hace…

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Aquí está Karina, una mujer que tiene un corazón para Dios y otros. Está participando en hacer discípulos con sus contactos. Escuche como lo hace…

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Aquí está Adriano, misionero de Brasil, que está cumpliendo la Gran Comisión en su hogar, su iglesia y empezando otra iglesia! Escuche como lo hace…

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Aquí está Diego, un hombre que tiene un corazón para Dios y otros. Está participando en hacer discípulos en su casa, su trabajo, y barrio y su iglesia! Escuche como lo hace…

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Filadelfia como algo Normal en la Iglesia (1 Tes. 4:9-10)

1Tes. 4:9-10
9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque vosotros mismos habéis aprendido de Dios que os améis unos a otros;
10 y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os rogamos, hermanos, que abundéis en ello más y más;

https://www.mixcloud.com/iglesia_bautista_pilar/filadelfia-como-algo-normal-en-la-iglesia-1-tes-49-10/

La actitud característica de los creyentes tiene que ser una fe que tiene su mayor representación en amor abnegada y entregada hacia los hermanos en la fe.

Nosotros tenemos disponible un rico queso crema tipo untable que se puede usar en una variedad de recetas para postres. Hay una ciudad en Pennsylvania de los Estados Unidos de América que se llama Filadelfia. Esta palabra griega significa “amor fraternal” o literalmente el amor entre personas que tienen un padre en común.

Estamos acercándonos a las fiestas navideñas y muchas personas van a o preparar ricas recetas de postres para compartir con sus seres queridos o van a viajar para poder pasar tiempo con los hermanos y demás familiares. La mayoría de nosotros estamos dispuestos a hacer sacrificio para estar con nuestros hermanos de sangre, pero un autor cristiano hace la siguiente observación: El amor fraternal “no es suficientemente considerado por la mayoría de las personas cristianas; quienes, si investigaron el asunto, podrían encontrar que pocos de sus afectos más fuertes fueron determinados por la fe común. ¿No es el amor una palabra fuerte y peculiar para describir el sentimiento que atesoras hacia algunos miembros de la Iglesia, hermanos para ti en Cristo Jesús? Sin embargo, el amor a los hermanos es la mismísima prenda de nuestro derecho a un lugar en la Iglesia para nosotros mismos”.[1]

Pablo parece reconocer la falta de amor fraternal como una tendencia latente en la iglesia, así que anticipa que la postergada venida de Cristo (vv. 13 en adelante) debe aportar una énfasis en esta característica de la fe cristiana para que todos nosotros podamos destacarnos en ella. Por cuestión de tiempo vamos a realizar una división artificial entre estos dos versículos y los dos siguientes. Puedo adelantar que el amor fraternal se ve más claramente no en nuestras palabras sino en comportamientos tangibles. Tanto que Pablo dice que el cristiano que no provee para sus propias necesidades al trabajar mejor que los inconversos, termina siendo un estorbo (siempre necesitados) para la iglesia en vez de una ayuda (aportando para las vareadas necesidades).

Terminamos de decir que nuestro Dios no se adora a través de la inmoralidad sin indicios de que sea un problema en el momento y ahora nos dice Pablo que requiere que los hermanos se amen mutuamente y repite que no es un problema en el momento pero puede llegar a serlo. Temo que nosotros somos los que necesitan más de estas instrucciones para poder volver a lo que era común o normal en la iglesia nuevo testamentaria. Nosotros precisamos tener una fe con su mayor representación en el amor abnegada y entregada hacia los hermanos cristianos.

PREDICA 1tes4.9

I. El distintivo de la fe cristiana es un amor fraternal abundante v. 9

Nosotros vemos que ellos ingresaron en la familia de Dios por el amor supremo (ágape) en 1:3; 3:6. Ahora se encontraron en la presencia de otros que también habían experimentado un cambio drástico en su ser y están atraídos por estas características en común. Según Juan, es el indicio de que uno ha pasado de la muerte a la vida I Juan 3:14. Se puede comparar con el anhelo que sintió el apóstol Pablo por los mismos tesalonicenses en 3:10.

Ellos no tienen necesidad de mayor instrucción en el tema porque han sido “instruidos por Dios” un término que Jesús mismo utiliza en Juan 6:45. Es el Espíritu de Dios que instruye en I de Cor. 2:13 cosa que nos hace entender que es Dios en nosotros que nos indica el camino correcto.

II. El amor fraternal debe de practicarse hacia todos los hermanos.

Pablo alaba la manera en que los tesalonicenses están activamente mostrando amor fraternal a todos los hermanos. No solamente los hermanos en su ciudad, sino en toda la región (1:7-8). Esto implica que su iglesia no es solamente enfocada en mantener el estatus quo, sino busca la oportunidad de suplir las necesidades (v. 12) de muchos hermanos. Es una iglesia ejemplar, digno de seguir.

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[1] Morris, L. (1984). 1 y 2 Tesalonicenses: una introducción y comentario (Vol. 13, p.84). Downers Grove, IL: InterVarsity Press.

 

 

 

Llamados a la Santidad (1 Tes. 4:6-8)

1 Tes. 4:6-8
6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.
8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.

Nada menos que la santidad puede cumplir con el llamado de Dios para nuestras vidas. Hay mucha confusión hoy en día en cuanto a la voluntad de Dios, y aún más confusión sobre el llamado de Dios. Es cierto que debemos asegurarnos que nuestras decisiones estén dentro de la voluntad de Dios antes de tomar una decisión. Un ejemplo famoso en la Biblia es de Gedeón en Jueces 6:36 en adelante cuando se expuso el vellón para poner a prueba si Dios realmente lo iba a utilizar para juzgar a los madianitas y amalecitas. Pero la voluntad para un cristiano es mucho más fácil para discernir porque contamos con la Palabra de Dios revelada.

En nuestro texto que tenemos delante nosotros hoy encontramos a Pablo haciendo acordar a los tesalonicenses que ya habían instruidos en la voluntad de Dios y que Dios los había llamado a vivir vidas apartadas del mundo en su derredor. Ellos ahora tienen que comprometerse a vivir lejos de la inmoralidad y comenzar a vivir vidas realmente santas.

I. Apreciar al otro mejor que a uno mismo v. 6

A. Cualquier pecado sexual es una injusticia para alguien más. El romper esta regla defrauda en alguna manera a otro ser humano Romanos 6:23a. La palabra traducida “agraviar” es pasar el límite. El adulterio es una violación de los derechos del cónyuge, pero la inmoralidad antes del matrimonio se trata del robo de la virginidad que debe de presentarse como un regalo en el matrimonio. El hijo ilegítimo, producto de una unión sexual pecaminosa, trae deshonra y dificultad a la vida de muchos.

B. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio. Cuando invadimos el territorio de otro terminamos pecando contra su ser. Dios dice que tomará acción en contra de estas personas porque es vengador de los que cometen esta clase de pecado de manera desenfrenada (Deut. 32:35).

C. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.  Es una enseñanza básica de la fe cristiana. Ellos ya fueron instruidos pero ahora Pablo los hace volver a acordar de estas enseñanzas fundamentales.

PREDICA 1TES4.7II. Agradar a Dios mejor que a uno mismo vv. 7-8

A. La atmósfera del llamado de Dios v. 7  En nuestro texto no hay mucha diferencia en las preposiciones, pero en el griego sí hay. El llamado de Dios para el creyente no es que “para” inmundicia. Esto hace referencia a propósito de vida. Sino hemos sido llamados “en” santidad a la santificación. Esto es un proceso como vimos en el v. 3 en comparación a 3:13.

B. La consecuencia de desechar esta enseñanza v. 8  El que toma esta enseñanza a la ligera está menospreciando a Dios mismo. La persona que procede a cometer pecado sexual toma en vilo al mismo Dios quien nos dio esta instrucción (Lucas 10:16). Esto es grave porque nosotros estamos menospreciando al Dios quien nos está dando al Espíritu Santo; la actividad constante de recibir la presencia del Espíritu de Dios (I Cor. 6:19). 

La Santidad Excluye la Impureza (1 Tes. 4:4-6)

que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.
1 Tes. 4:4-6

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Un brillante y joven pianista de concierto ejecutó por primera vez en público. La audiencia se quedó cautivada mientras una hermosa música fluía de sus dedos disciplinados. La gente difícilmente podía dejar de mirar a este joven virtuoso. Cuando la nota final se desvaneció, la audiencia estalló en aplausos. Todos estaban de pie, excepto un anciano sentado adelante. El pianista salió del escenario decepcionado. El director de escena elogió la actuación, pero el joven dijo: “No fui bueno, fue un fracaso”. El gerente respondió: “¡Mira, todos están de pie, excepto un viejito!” “Sí”, dijo el joven abatido, “pero ese viejo hombre es mi maestro”. Debemos preguntarnos si tenemos el mismo deseo de conseguir la aprobación de Dios que aquel joven pianista tuvo por conseguir la aprobación de su maestro.

Pablo continua tomando el tiempo para hacernos acordar cual sea la verdadera voluntad de Dios para nuestras vidas. En cuanto a la pureza sexual Pablo nos instruye que la voluntad de Dios es no conformarnos al estándar del mundo para poder lograr la santificación. La santificación es diferente a la perfección porque tiene en vista un proceso en vez de un estado final.

I. Abstenerse de la inmoralidad sexual v. 3 

II. Aprender a controlar su propio cuerpo vv. 4-5 

A. El autocontrol es posible aprender para el creyente v. 4. Este versículo presenta varios problemas de interpretación. Primero, y más importante, es que la palabra traducida “mujer” es una interpretación y no una traducción. La palabra en el griego es “vasija” cosa que puede significar o propio cuerpo o mujer. El segundo es que la palabra traducida “tener’’ significa o adquirir o poseer. Cada creyente necesita aprender a tratar de manera apropiada con las tentaciones sexuales. Esto implica la necesidad de mantener a sus cuerpos puros de la inmoralidad sexual. I Cor. 6:13-20 nos enseña que los creyentes tienen la responsabilidad de valorar a los demás creyentes. Estas son acciones y actitudes que uno tiene que aprender.

B. La falta de autocontrol es equivalente al paganismo v. 5. Ellos no conocen a Dios y no tienen autocontrol. Nosotros conocemos a Dios y es por esta razón debemos desear honrarle a Él con nuestros cuerpos. Nos dice en el v. 2 y 4 que nuestra instrucción es suficiente para no cometer esta clase de pecado. Ahora nos toca implementarlo. La implementación es cada vez más fácil cuanto más conocemos a Dios.

III. Apreciar al otro mejor que a uno mismo V. 6 

A. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio.  El romper este estándar es defraudar a otro compañero Romanos 6:23a. La palabra traducida “agraviar” es pasar el límite. Cuando invadimos el territorio de otro terminamos pecando contra su ser.

B. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.  Es una enseñanza básica de la fe cristiana.

Conocer la Voluntad de Dios para tu Vida (1 Tes. 4:3-6)

1 Tes. 4:3-6
3 pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;
4 que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;
5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;
6 que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado.

1 Tes copyConformarnos al estándar del mundo es una tentación que tenemos que resistir. En una ciudad griega del primer siglo, debe haber sido más difícil de resistir las tentaciones de la carne que para nosotros hoy en día. Nuestra cultura nos enseña que es necesario vivir acorde a ciertos códigos concernientes la moralidad. Interesantemente, estos mismos códigos están siendo cambiados cada vez más. Durante el periodo de tiempo que vamos a considerar en el texto hoy, encontramos a nuevos creyentes que están rodeados por una cultura que cree que la fidelidad en las relaciones matrimoniales es algo demasiado difícil para el hombre intentar a vivir. Fue tomado por sentado que un hombre iba a buscar satisfacer sus deseos sexuales fuera de los confines de la relación matrimonial. El mantenerse puro y casto era una expectativa fuera de lo común en los tiempos de Pablo. Esto nos hace preguntar si hubo un caso de infidelidad en la iglesia. Aparentemente que no, porque Pablo mejor anima a los hermanos a no ceder a las tentaciones de su sociedad que condenar a un caso en particular. Él no quiere arriesgarse con ellos entonces se toma el tiempo para hacerles acordar de la verdadera voluntad de Dios para sus vidas. En cuanto a la pureza sexual Pablo nos instruye que la voluntad de Dios es no conformarnos estándar del mundo para poder lograr la santificación.

I. Abstenerse de la inmoralidad sexual (v. 3)

A. Hay que evitarlo  Esto incluye cada manifestación del pecado sexual que está fuera de la voluntad de Dios. La palabra traducida “fornicación” es la palabra griega “porneia” e incluye la idea de cualquier clase de pecado sexual. Pablo dice que el adulterio, el sexo pre-matrimonial, la homosexualidad y demás perversiones son pecados y no glorifican a Dios. Los apóstoles ya habían identificado al pecado de la inmoralidad sexual como algo de abstenerse en el concilio de Jerusalén  (Hechos 15:20).

B. Sin importar la promiscuidad de la cultura.  La sociedad de los tesalonicenses incluía la adoración a dioses promiscuos y la adoración a estos dioses incluía muchas veces la prostitución en los templos de estos dioses. Pero Pablo deja en claro que la santidad y la inmoralidad sexual son mutuamente excluyentes.

II. Aprender a controlar su propio cuerpo (vv. 4-5) 

A. El autocontrol es posible para el creyente (v.4).  I Cor. 6:13-20 nos enseña que los creyentes tienen la responsabilidad de valorar a los demás creyentes. Estas son acciones y actitudes que uno tiene que aprender.

B. La falta de autocontrol es una indicación de paganismo (v.5).   Ellos no conocen a Dios y no tienen autocontrol. Nosotros conocemos a Dios y es por esta razón que debemos desear honrarle a Él con nuestros cuerpos. Nos dice en el v. 2 y 4 que nuestra instrucción es suficiente para no cometer esta clase de pecado. Ahora nos toca implementarlo.

III. Apreciar al otro mejor que a uno mismo (v. 6) 

A. La inmoralidad sexual es pecado que trae juicio.

B. Estamos sin excusa por el testimonio recibido.